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Full text of "... La actividad séismica en el archipiélago filipino durante el año 1897"

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OBSERVATORIO DE MANILA (^ _^ - , ^yS^-. >^ 



Dirigido por Io3 Padres de la Compañía de Je^S^~-w 



LA 



ACTIVIDAD seísmica 

EN EL 

ARCHIPIÉLAGO FILIPINO 



DURANTE EL ANO 1897 



l'OR KL 

F. José Coronas S. J". 



MANILA 

TIl'O LITOGRAFÍA DhX OBSERVATORIO 



335937 






■• • 



• • • •• • 

• • • • * 









•. •• 






••• 






• • • 

• • • 

• • • • 

• • • 






I 



PRÓLOGO 



— :4»: 



*rirt' 



Lo extraordinario de la actividad séismíca que se fué desarrollando 
en Filipinas en el decurso dd año 1897, nos ha movido á escribir este 
insignificante trabajo, cuyo objeto no es otro que completar los datos 
que hemos venido dando en las revistas seísmicas de nuestro boletín 
mensual, correspondiente á dicho año, y cumplir al propio tiempo la 
promesa que en ellas hicimos, de publicar por separado una sucinta re- 
lación de ios terremotos de 15 de Agosto, 21 de Septiembre y 19 de 
Octubre, acompañada de algunas curvas y cartas seísmicas. 

El plan de este escrito es, pues, en extremo sencillo. Empezamos 
con un ligero estudio sobre los temblores filipinos de 1 897 en general, fiján- 
donos en el número de las sacudidas seísmicas observadas durante todo 
el año, describiendo brevemente y por meses las más notables, y lla- 
mando la atención acerca de su repartición horaria y mensual, de su 
intensidad relativa, de su distribución y frecuencia en los distintos pun- 
tos del Archipiélago Filipino, y, por último, de su relación con las de- 
ferentes posiciones lunares. 

Así considerados en globo y en general estos temblores, pasamos 
ya á describir en particular los tres terremotos arriba indicados, que 
hemos llamado de Luzón, de Zamboanga y de Samar, por la sencilla 
razón de haber sido sentido el primero en casi toda la isla de Luzón, 
y haberse observado la mayor violencia de los otros dos en el distrito 
de Zamboanga (Mindanao), y en la isla de Samar, respectivamente. En 
estas descripciones atendemos de un modo especial á precisar, en cuan- 
to nos sea dado, la hora en que tuvieron lugar dichos temblores, su 
foco y área de acción, sus efectos destructores, y el mayor ó menor 
número de sacudidas observadas después del terremoto principal. En la 



relación de los de Zamboanga ocupa naturalmente un lugar preferente 
el estudio de la ola seísmica que los acompañaba. 

No existiendo por ahora en todas estas islas más aparatos seís- 
micos que los de este Observatorio Central, y un sencillo seismógrafo 
de Cotabato (Mindanao), y siendo relativamente pocas en número las es- 
taciones meteorológico-séismicas, ó seísmicas simplemente, distribuidas 
en todo el Archipiélago, ya se deja entender que nuestro estudio ha 
de ser forzosamente bastante defectuoso. Con todo, hemos procurado 
sacar el mejor partido posible de cuantos datos, detalles y pormenores 
han llegado á nuestras manos, y que debemos agradecer principalmente 
á los Jefes de las Estaciones telegráficas de Luzón, á los Sres. D. To- 
más Oria y D. Pío Santos, observadores de Oras y de Calbáyog (Sa- 
mar), y muy particularmente, por lo que concierne á los terremotos 
de Zamboanga, á los Padres Misioneros Jesuítas de la isla de Min- 
danao. 

Quiera el Señor, autor y causa primera de todos los fenómenos 
del universo, que sean estas líneas de alguna utilidad para el mejor cono- 
cimiento de estos fenómenos seísmicos, que con tanta frecuencia visitan es- 
tas islas, dejando en pos de sí tan tristes y lamentables recuerdos. 

Manila, 2 de Febrero de 1 899 



^-Í-H-(0 




LOS TEMBLORES DE 1897 



CONSIDERADOS EN GENERAL 



I 

NÚMERO DE TEMBLORES Y DÍAS DE TEMBLOR 

DEL AÑO 1897 



Dos son las acepciones principales con que suele tomarse entre los seismó- 
logos la palabra temblor de tierra: pues, mientras unos comprenden con este 
nombre todas las sacudidas verdaderamente distintas, y separadas unas de otras, 
al menos con intervalo de algunos minutos; otros pretenden deber considerar- 
se como un solo temblor de tierra^ todo el conjunto ó serie de sacudidas que 
suelen acompañar á una ó más principales, á veces por espacio de muchos 
días y aun de algunos meses, y que parecen estar con ellas íntimamente rela- 
cionadas. Nosotros, sin ánimo de querer discutir aquí cuál de estas doS 
acepciones sea la más propia ó la más apta para la discusión de los 
temblores 6 seismicidad de un país cualquiera, seguiremos generalmente en este 
escrito la primera, por creerla más á propósito, tratándose de un estudio, que, 
como el presente, abarca solo el corto período de un afto. Con todo, no pa- 
saremos adelante, sin decir antes el número de temblores y días de temblor 
que resultarían para el afto 1897, tomando este nombre en la segunda acep- 
ción. Los hemos distribuido por meses, formando la siguiente tabla: 



MESES 


Enero 


Febrero 


Xmo 


Abril 


Mayo 


Jaoio 


Julio 


Agosto 


Sept.» 


Octabre 


Roy.» 


Dieiemb.* 


Suma total 


K.o de temblores 
0ÍIS de temblor 


8 
8 


9 
9 


8 
8 


10 
10 


8 

7 


7 
7 


7 
7 


8 
8 


8 
7 


11 
10 


16 
12 


8 

7 


108 

ICO 



£1 número de días de temblor, aun así considerado, es bastante superior a] 
de los dos años anteriores de 1895 7 1896, en los cuales solo hubo 67 y 74 
días de temblor, respectivamente, según se dijo en el apéndice de seismología 
que va al ñn de nuestros boletines mensuales de dichos años. La máxima ac- 
tividad seísmica corresponde á los meses de Octubre y Noviembre; y la míni- 
ma, á los de Junio y Julio; coincidiendo ésta con una notabilísima erupción 









• • • 



>.••;;•.' ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 

I • • 






• • • * 






•••% 



• • 



••• 



• 



•.•• 



• • • 









del volcán Mayón, que empezó el 23 de Junio, alcanzó su mayor violencia el 
25 y 26 del mismo, y terminó al principio del mes siguiente. 

Pero considerando ya como temblor de tierra cada una de las sacudidas dis- 
tintas, aunque separadas unas de otras con intervalo, cuando menos, de algunos 
minutos, podemos decir que solo el número de aquellos de los cuales tene- 
mos noticia bastante exacta acerca de la hora en que fueron obser>'ados, as- 
ciende á 307. Mas por desgracia no están iucluídos en esta suma muchísimos 
de los temblores ó sacudidas más ó menos locales que tuvieron lugar en Zam- 
boanga y Basilan, y al NE. de Samar, desde que principiaron respectivamente 
los períodos séismicos de 21 de Septiembre y 19 de Octubre, de que hablare- 
mos en su lugar. La razón de ello, por lo que toca á Zamboanga, es porque 
nadie llevó allí cuenta de estos temblores ó repeticiones de menor intensidad 
hasta el 7 de Octubre : así que de este primer intervalo del período séismico, 
comprendido entre el 21 de Septiembre y el 7 de Octubre, tenemos sí noticias 
algo detalladas de los temblores de mayor intensidad, que serán unos 30, pero 
no de los demás, de menor intensidad y menor' duración, de los cuales nos 
decía el P. Quintana S. J., Misionero de aquella región, que no tuvieron cuen- 
ta ni cuento, Y el P. Caballería nos escribía también desde La Isabela de Ba- 
silan, con fecha 28 de Octubre, que los temblores allí sentidos desde el 2 1 de 
Septiembre, pasaban para él de cien y aun de doscientos. Asimismo, de los tem- 
blores del NE. de Samar solo tenemos nota detallada y día por día, de los 
observados desde el mes de Diciembre: mas de los que tuvieron lugar desde 
el 19 de Octubre al 30 de Noviembre, no tenemos más detalles que de ac^ue- 
llos que por su mucha ó regular intensidad llegaron á ser sentidos, ó en 
Calbáyog (NO. de Samar), ó al SE. de Luzón, en donde había afortunada- 
mente diligentes observadores. Ni es esto de extrañar, si se atiende al número 
tan extraordinario de estas sacudidas, el cual, según leemos en una carta es- 
crita desde Laoang (N. de Samar), una de las poblaciones más castigadas 
por estos terremotos, ascendió, solo en las primeras 48 horas del período 
séismico, á 220; si bien después fueron ya disminuyendo mucho, así en nú- 
mero, como en intensidad. 

Ateniéndonos, pues, á estos datos generales, no creemos pueda parecer 
exagerado que al número total de 307 añadamos 100 más por los temblores 
de Zamboanga, cuya hora y demás detalles ignoramos, y unos 270 más por 
los del NE. de Samar, que se hallan en el mismo caso. Además, son unos 
15 los temblores de Masbate y Albay del período séismico 13-20 Mayo, y 
unos 5 los de otro período de Albay y Tabaco de 8-9 Noviembre, cuya hora 
de ocurrencia ignoramos también. De donde, creemos poder asegurar con bas- 
tante probabilidad que los temblores sentidos este año en el Archipiélago Fi- 
lipino habrán pasado de 690 y aun tal vez de 700. 

Los días de temblor, tomados también en esta acepción, han sido al menos, 
este año, 155; resultando por tanto una media mensual de 12.9: decimos al me- 
nos y porque, según acabamos de indicar, son incompletos los datos que tene- 
mos, sobre todo en lo tocante al principio de los períodos séismicos de Zam- 



LOS TEMBLORES DE 1 897 CONSIDERADOS EN GENERAL 



boanga y NE. de Samar. Á haber podido contar con estadísticas completas 
de estos dos últimos puntos, creemos que el número de días de temblor hu- 
biera ascendido probablemente á 163. 

Atendiendo ahora por separado á los principales focos ordinarios de acti- 
vidad seísmica, que se pueden considerar en Filipinas, y que podríamos llamar 
de llocos, Batangas, Albay, Surigao, Agiisan y Cotabata, veamos el número de 
temblores observados en cada uno de ellos en el decurso de todo el año 1897. 
Para ello tomemos las estaciones de Laoag (llocos Norte), Batangas (capital 
de la provincia de este nombre), Albay (capital también de la provincia de 
su nombre), Tándag (distrito de Surigao), Veruela (en el Agusan), y Cotabato 
(capital del distrito del mismo nombre); y reuniendo en cada una todos los 
temblores (i) de que nos han dado cuenta los respectivos observadores de 
estas estacioaes séismicas, tendremos el siguiente resultado: 





Laoag 


Batangas 


Albay 


Tándag 


Veruela 


Cotabato 


Número de temblores. 
Días de temblor. . . 


19 
17 


5 
3 


37 
17 


37 


25 
20 


6 

5 



En donde se ve que la mayor actividad seísmica corresponde á los focos 
de Albay y Surigao; siguen en segundo término los del Agusan é llocos; y 
por fin, los de Cotabato y Batangas, siendo estos dos últimos los que han dado 
este año menos señales de actividad. Nótese, sin embargo, que las observaciones 
con que hemos contado para formar la anterior tabla son bastante completas 
por lo que toca íí Laoag, Batangas, Albay y Tándag; mas no lo son tanto 
las de Veruela y Cotabato : de suerte que, á ser más completas, p. e., las de 
Veruela, el número de temblores de esta estación hubiera distado mucho me- 
nos del número de los de Albay. Hemos dicho que considerábamos aquí 
solamente los focos ordinarios de actividad seísmica en Filipinas ; y así á na- 
die extrañará que no hayan entrado en este parangón los focos de los terre- 
motos de Zamboanga del 21 de Septiembre, ni los de Samar de 19 de Octu- 
bre, de los cuales hablaremos largamente en su lugar, pues son estos focos 
extraordinarios, toda vez que estas dos regiones, y sobre todo la segunda, no 
son ordinariamente, sino con poca frecuencia, y aun raras veces, agitadas por 
fenómenos seísmicos. 



(i) No hemos incluido aquí aquellos temblores que, aunque se hayan sentido también en 
al¿;una de estas estaciones, pero procedían de otro foco distinto. 



II 



PRINCIPALES TEMBLORES DE 1897 



Kn las revistas seísmicas de nuestro boletín mensual, pueden verse indica- 
dos todos los temblores, aun los más insignificantes, observados en Filipinas 
en el aflo 1897, á excepción de unos pocos, especialmente del Agusan, y 
tanribíén de algún otro punto, que, por haber llegado á nuestro conocimiento 
después de la impresión de dicho boletín, no pudieron ser allí incluidos, pero 
que los hemos tenido presentes al formar las tablas que acompañan este pe- 
queño trabajo. 

No 63 nuestro intento repetir aquí todo lo que llevamos dicho en las cita- 
das revistas, sino sólo completar en parte los datos que en ellas dimos, y ha- 
cer una breve descripción, mes por raes, de aquellos temblores que parezcan 
de mis importancia y más dignos de especial mención, ó por su intensidad, 
ó por su área de acción. Acompañan estas descripciones algunas cartas séis- 
micas, que 'representan gráficamente el epicentro y zonas isoséismicas de al- 
gunos de estos temblores más principales. 

. Enero, 18, (i) 2^39^0' a. m.*— El día 18, por la madrugada, se dejó sentir 
un temblor de regular intensidad en las provincias de Isabela, de ambos llocos 
y Cagayán, al N. de Luzón. Aunque de otras provincias no nos dieron cuenta 
de este temblor, mis que el Sr. Encargado de la estación de Bayombong (Nueva 
Vizcaya), sin embargo, por este solo dato ya se ve que hubo de ser sentido 
en la mitad septentrional de la isla de Luzón: tanto más, que fué registrado 
i por los seismógrafos de este Observatorio, si bien no llegó á ser en Manila per- 
( ceptible á los sentidos. Segiin las curvas trazadas por el seismógrafo Cecchi, 
las ondas seísmicas llegaron á Manila á 2'' 39"* o* a. m., observándose dos se- 
/ ries de oscilaciones: una de ENE. — OSO., cuya amplitud angular máxima al- 
canzó o*^7*3S", y otra de N. — S., cuya amplitud no pasó de 0^3*49". El foco 



(I) Cuando el temblor haya sido registrado por los aparatos del Observatorio, daremos 
la hora en que llegaron á Manila las primeras ondas séismicas. Si no ha sido registrado por 
nuestros aparatos, nos contentaremos con dar la hora de un modo bastante vago, toda vez 
que, por la falta de busnos relojes, suele ser mucha la diversidad que se nota en este punto 
entre diferentes observadores. Distinguiremos el primer caso por medio de un asterisco. 



LÁMINA. I 

OmVJlSllELSIMÓMETBDlCOTABHO 



le FEeREÜO 1897 



\ 



LOS TEMBLORES DE 1 897 CONSIDERADOS EN GENERAL II 



aparente de este temblor hubo de hallarse probablemente en la provincia de 
La Isabela, en donde se notó la mayor intensidad del fenómeno, y se sintie- 
ron varias repeticiones en el intervalo de menos de cuatro horas (véase la 
carta seísmica I). 

Los partes telegráñcos de provincias recibidos en este Observatorio, más 
completos que los que publicamos en la revista seísmica correspondiente ¿ este 
mes, son como siguen: 

<Cárig.~-k 2^ 40" a. m. se siente fuerte temblor de trepidación en esta locali- 
dad; duración 40 segundos próximamente: se observaron otras dos oscilaciones de 
E. — O., de poca intensidad, antes y después del mayor.» 

*Cabagan Viejo.— ^n la madrugada de hoy sintióse en ésta temblor de trepida- 
ción, tres veces en diferentes horas; entre ellos el de las 2^ 43™ fué de bastante in- 
tensidad, y de 45 segundos de duración próximamente; dirección NO. — SE.» 

« Tuguegarao.—k la i^ 30", 2^» 5", 2** 30", 2** 35", 2^ 45", 3*» 25™, 4"* y 5I» a. m. 
se ha sentido temblor de oscilación de regular intensidad, de E.— O. los primeros, y 
N. — S. los dos últimos; duración 12, 6, 30,6, 5,7, 33 y 10 segundos respectivamente.» 

« Vigan, — A 2^ 42" a. m. ha habido temblor oscilatorio de regular intensidad; di- 
; rección E.~ O.; duración 20* próximamente.» 

*Laoag.—\ 2*» 40" a. m. temblor oscilatorio de regular intensidad; dirección 
• NE. — SO.; duración 40* próximamente.» 
. < Bayombong. — A 2*» 45" a. m. temblor de trepidación, de poca intensidad y duración. » 

Febrero, i6, 5^- 6"* a, m. — El 16 de este mes fué de mucha actividad seís- 
mica en la isla de Mindanao: de ella podemos dar algunos datos importan- 
tes, gracias á la solicitud con que fueron recogidos y remitidos oportuna- 
mente á este Observatorio por los Padres Misioneros Jesuítas y Benedictinos, 
residentes en aquella isla. A juzgar por dichos datos, creemos que estuvieron 
en actividad los tres focos principales de temblores que se pueden suponer en 
Mindanao y que hemos llamado antes de Surigao, del Agusan y de Cotabato, 
como se verá por lo que diremos ahora brevemente. 

En primer lugar, dejóse sentir en Cotabato fuerte é intenso temblor de os- 
cilación á 5»» 20°* a. m. de dicho día 16. En la lámina L pueden verse 
las curvas trazadas durante este temblor por el seismógrafo que se halla 
instalado en dicha estación desde 1893: en ellas se distinguen perfecta- 
mente tres y aun cuatro oscilaciones diferentes: la mayor y más importante (A) 
es de NiNO. — SiSE., y la máxima amplitud angular de la oscilación en- 
tera, de lo**: de' donde la amplitud de la semioscilación del péndulo, debida al 
movimiento de la tierra, fué de 5". Las segundas oscilaciones (B) que aparecen 
en la curva, algo menores que las anteriores, y en dirección casi de N. — S., 
representan un ligero cambio de dirección en el movimiento terrestre. La ter- 
rera oscilación (C) es de ENE. — OSO., y su amplitud de 5» 7'. Por fin, se 
observan dos sacudidas bruscas (D) de SE. — NO., cuya amplitud es de 4° 44', 
después de las cuales parece que sufrió aún el péndulo un ligero cambio de 
dirección, moviéndose con una amplitud angular algo mayor, pero no de un 
modo tan brusco, deSSE.- NNO. La duración total del temblor fué de 45'. 



{ 



12 ACTIVIDAD SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 

Obedeció quizá á este foco, que podemos llamar de Cotabato, el temblor 
que nos escriben haberse observado en Dapitan á las 5*^ 10" a. m. del mismo 
día, de dos segundos de duración, y en dirección N. — S. 

Que estuvo también activo el foco del Agusan, parecen demostrarlo los si- 
guientes datos recibidos de Veruela y Dávao, cuyos dos Padres Misioneros dan 
J unánimemente como hora del temblor las 5** 45"*; hora que, como se ve, dista 
í demasiado de la que dan el P. Suárez, Misionero de Cotabato, y el Observa- 
1 dor de Dapitan, para que podamos creer ser uno mismo el temblor de Cota- 
' bato y el del Agusan: 

< Veruela, día 16, á 5** 45" a. m., temblor fuerte y de larga duración, que hizo 
tocar las campanas: acabado éste, el convento estuvo oscilando por largo rato hasta 
volver á su primitiva posición. > 

< Dávao, día 16, á 5** 45" a. m., temblor oscilatorio de regular intensidad; direc- 
\ ción N. — S.; duración 25 segundos.» 

* Hubo de ser este mismo el temblor ligero que nos dicen haber sido sen- 

« tido en Tándag á 5** 42" a. m. del mismo día. Pero además de éste, el Padre 
! Misionero de aquella población nos da cuenta de otro, observado á 5* 25" a. m., 
''. ó sea, próximamente á la misma hora que el de Cotabato, en estos térmi- 
nos: «á 5** 25" a. m. se ha sentido recio temblor de trepidación»; temblor 
\ que debió de ser casi local, pues ni del Agusan nos anuncian más que el de 
\ las 5** 45" a. m., ni lo hallamos anotado en las observaciones de Surigao, Gi- 
gáquit y Taganaán. En estos dos últimos puntos se sintió temblor próxima- 
mente al mismo tiempo que el del Aguran, pero sin que, al parecer, obede- 
ciese á este foco, sino que más bien hay motivo para suponer que fué bas- 
tante local y de área reducidísima. Nos fundamos para hacer esta suposición: 
i.° en que nos dicen que fué allí el temblor fuerte 6 de recular intensidad^ 
mientras que el observado á 5** 42™ a. m. en Tándag, población que se halla 
más cerca del Agusan que aquellas dos, no pasó de ligero; y 2.** en que, á 
pesar de hallarse Surigao tan cerca de Taganaán, sin embargo, en las obser- 
vaciones de aquella estación no se menciona ningún temblor en todo el día 
16. De suerte que, en esta hipótesis, se hallaría también en actividad, aunque 
sólo en algunos puntos aislados, el foco que hemos llamado de Surigao, ó 
niíjor diríamos, de la costa oriental de Mindanao (véase la carta séismica I). 

Las notas de este temblor remitidas desde Taganaán y Gigáquit por los 
Padres- Misioneros Benedictinos son como siguen: 

t Taganaán, día ló, d 5''47°a. m., fuerte temblor de trepidación; duración 40 se- 
gundos.» 

^Gigáquit, día 16, á s'-* 58" a. m., temblor de trepidación y oscilación, de regular 
intensidad: dirección N. — S.; duración unos 12 segundos.» 

Febrero, 27, 3^ 50^-4" a. m.— Fuerte temblor al NK de Mindanao, en el 
distrito de Surigao. Su área de acción se extendió hasta el distrito del Agu- 
san, según puede verse en la carta séismica IV. 



LOS 'ITiMBLORES DE 1 897 CONSIDERADOS EN GENERAL 1 3 



Los datos que hemos recibido referentes á este temblor son como siguen: 

^Tándag, día 27 Febrero, á 4*' a. m., fuerte temblor: dirección ÑE. — SO.; dura- 
íción 14 segundos. > 

' ^Gigáquity id., á 4** a. m., temblor de trepidación y oscilación.» 
! « Taganaán, id., á 3** 53" a. m., temblor de 33 segundos de duración.» 
X ^Surigao^ id., á 3"* 50"* a. ra., temblor oscilatorio: dirección NE.— S0.> 

^Veruela (en el Agusan), id., á 4** a. m. temblor suave y de poca duración.» 

Marzo, i6, 2*» -5'* p. m. — Un mes exactamente de-spués del temblor observa- 
do el 16 de Febrero en gran parte de la isla de Mindanao, volvió á ser agi- 
tada esta isla con nuevos temblores, si bien solo estuvo activo, al menos 
de un modo notable, el foco de la costa oriental, en donde fué más que re- 
gular, no solamenie la intensidad del fenómeno, sino también el número de repe- 
ticiones, según consta por las notas de estos temblores que debemos, lo mismo 
que las del mes anterior, á los Padres Misioneros Jesuítas y Benedictinos de 
aquella isla, y que no repetiremos aquí, por haberlas ya publicado todas en 
nuestra revista seísmica del mes de Marzo (véase la carta séismica II). 
Sólo añadiremos que las horas que se dan allí para los tres temblores 
de Veruela y Játiva (3^ 15"™, 3^ 30™ y 5^ 30»» p. m.) no concuerdan 
con las horas de los de Dávao {2^ 45"", 3*» 5"» y 5^* p. m.); mas como 
en este último punto se sintieron también tres, y con intervalo de unos á 
otros de 20"» y i^ 55", próximamente igual al intervalo que hubo entre los 
de Veruela, creemos que estaría mal arreglado el reloj de esta estación, cu- 
yos temblores debían de ser los mi.smos que los de Dávao y coincidir el pri- 
mero de ellos con el más intenso de los (jue se dejaron sentir en la costa 
oriental (á 2** 40"» p. m., según el P. Misionero de Surigao, 2^ 53" p. m., se- 
gún el de Gigáquit, y 3^^ p. m., según el de Tándag). 

A^demás, el temblor que tanto en el Agusan como en Dávao se cita á 
eso de 5^ p. m., no lo hallamos anotado en las observaciones del distrito de 
Surigao; razón por la cual, al decir que sólo estuvo activo el foco de la 
costa oriental, hemos añadido al menos de un modo notable. 

. Abril, 8, 9'^45»n-ioh p. m. — Sintióse el día 8 de Abril en Mindanao un 

I temblor violento, que tuvo su foco en el Agusan, y se extendió hasta los distri. 

{ tos de Dávao y Surigao. He ahí los datos que nos envió desde el pueblo de 

• Veruela el P. Fernando Diego S. J., y que llegaron á nuestras manos des- 

\ pues de publicada nuestra revista mensual: «A q*^ 45™ p. m., temblor ho- 

I rroroso, tan instantáneo y tan fuerte, que no dio tiempo para escapar. En 

I el convento hubo gran destrozo de vajilla: no sólo tocaron las campanas, si- 

1 no que el campanario ha quedado inclinado hacia el Sur: del altar se cayó 

\ una estatua, á pesar de estar asegurada, y faltó poco para irse abajo el con- 

{ vento. Según mi parecer y de la demás gente del pueblo, el temblor fué de 

5 arriba á abajo. > 

i 

> De las hojas de observaciones de Mati, Gigáquit y Dávao tomamos las si- 



14 ACTIVIDAD Seísmica en filipinas durante el año 1897 



guientes notas referentes á este temblón 

*Mati, día 8, á lo** p. m., fuerte sacudida de trepidación; duración dos segundos.» 
^Gigáquit^ id., á 9** 5^°* p. m., temblor de movimiento oscilatorio y trcpidatorio, 
de regular intensidad, y de unos 12 segundos próximamente de duración.» 
tDávao, id., á 9'' 45"* p. m., ligero temblor de rotación.» 

Estos son los únicos datos que nos han podido servir para trazar las zo- 
nas isoséismicas de este temblor (carta séismica II), á las cuales por lo tanto 
sólo damos un valor probable. El aspecto singular que presentan dichas zo- 
nas depende de la diferente intensidad que dan á este temblor los Padres Mi- 
sioneros de Mati y de Dávao; pues, mientras aquél nos dice haberse sentido 
fuerte sacudida de trepidación, éste se contenta con calificar el temblor de 
ligero 6 de poca intensidad. Algo parecido ha sucedido en las estaciones del N,: 
pues de Gigáquit nos dicen haberse observado temblor de regular intensidad, 
y no obstante en Surigao ya hubo de ser casi imperceptible, toda vez que en 
aquella estación ningún fenómeno seísmico haUamos anotado en todo el día 8. 

Mayo, 13, 7** 43" -7** 46"» p. m. — Este terremoto fué hcrroroso en la isla 
de Masbate, y extendió su área de acción hasta el Norte de las islas Cebú, 
Negros y Panay, NO. de Samar y provincias del SE. de Luzón. Los detalles 
de este fenómeno séismico y las repeticiones que le siguieron por espacio de 
varios días pueden verse en nuestro boletín mensual correspondiente al mes de 
Mayo (i). Su foco y área de acción va representado en la carta séismica III. 
^ Según hicimos constar en dicho boletín, unos 18 minutos antes de este 
I temblor se había sentido otro de regular intensidad en Santa Cruz de La La- 
\ guna, el cual fué registrado por nuestros seismógrafos á 7^ 26"» 16* p. m. (2). 

ñ Mayo, 27, 11^ o™ o* a. m.* — En este día y hora se dejó sentir en las pro- 
1 vincias del N. de Luzón un temblor de regular intensidad, cuyo foco y área 
^e acción representamos en la misma carta seísmica III. 

Junio, 25 y 26. — Fueron célebres estos dos días por una espantosa erup- 
ción del volcán Mayón ó de Albay, la cual fué acompañada de intensísimas 
trepidaciones del suelo en las poblaciones situadas en las proximidades del 
monte volcánico. 

Julio, 20, 9*^ - 10^ a. m., y 21, i^ - 2^ p. m. — Estos dos temblores fueron 
de alguna intensidad y se dejaron sentir en el distrito de Surigao, según puede 
verse en la revista séismica de este mes. 



(i) Posteriormente hemos recibido los siguientes datos de la estación de Calbáyog (NO. 
de SJIhar): »I)ía 13, cerca de 8h p. m., temblor de oscilación, de regular intensidad y unos 30 
segundos de duración. Día J5, entre ih y 2h p. m., dos temblores ligeros, de poca duración é 
intensidad. Día 18, á I2h m. d., temblor ligero de corta duración.* 

12; Puede verse también lo que acerca de estos terremotos del 13 de Mayo dijimos en el 
folíelo «La erupción del volcán Mayón en los días 25 y 26 de Junio de 1897», pág.» 22 y 23- 



LOS TEMBLORES DK 1 897 CONSIDERADOS EN GKNERAL 



/ 



/ 



Agosto, 15, 8-' 21" 24" p. m.* — Intensísimo terremoto en la isla de Lu- 
l zón: su foco se halló en la provincia de llocos Sur, extendiéndose su acción 
¡ por toda la Isla, excepción hecha de las provincias del SE. De él y de las 
\ repeticiones de los días i6 y 21 hablaremos después con alguna detención. 

Septiembre, 12, 2" 5™ 16' p. m.*, y 14, g^ 52» 40" a. m.*— En estos dos 
^lías y en las horas indicadas se sintieron en Batangas dos temblores de bas- 
tante intensidad, cuya área de acción se extendió, al menos en el temblor del 
12, hasta la provincia de Cavite: ambos fueron registrados con ligerísimas os- 
:ilaciones por los seismógrafos de este Observatorio. 

Septiembre, 21, ^^ 13" a. m.*, y i** 17" p. m.* — En este día 21 tuvieron 
lugar los grandes terremotos de Zamboanga, en los cuales nos ocuparemos 
también en su lugar, por separado y con la debida extensión. 

y'^ Septiembre, 29. — Hubo este día, por la madrugada y por la noche, varios 
/ temblores en las proximidades del volcán Mayón, alguno de los cuales fué de 
I bastante intensidad y de mucha duración (véase la revista séismica de este mes). 

Octubre, 8, 5"- 5** 30" a. m, — El 8 de Octubre fué día de temblor en 
j toda la isla de Mindanao, á excepción solamente del distrito de Zamboanga. 

Los datos que debemos á los Padres Misioneros Jesuítas de aquella isla 
son los siguientes: 

Surigao, día 8, temblor perceptible por la madrugada; dirección SO. — NE. 
' Tándag, id., á 5** 20" a. m., temblor de oscilación; dirección E. — O. 

/ Dapitan, id., á 5^* y minutos a. m., temblor oscilatorio; dirección N. — S.; dura- 

j ción 30 segundos. 

í Polioc, id. á s** 15*" a. m., temblor ligero. 

j iMaiiy id., temblorcillo de oscilación por la madrugada; duración 2 segundos; 

dirección NO.— SE. 

De Dávao escribía el Padre Misionero que, hallándose en el pueblo de Santa 
\ Cruz (Lat. N. 6® 51', Long. E. Greenwich 125** 27'), se sintió en dicho día 8, 
í á las 5 y minutos de la madrugada, un temblor muy fuerte que sacudió el 
i convento é iglesia, causando grande alarma: su dirección de E. — O. 

* Y el P. Fernando Diego S. J., nos decía desde Veruela lo siguiente: *E1 
í día 8 de Octubre, á las 5*» 30™ de la madrugada, sentimos un temblor bastante 
^,' largo y fuerte, con una brusca y fuerte sacudida en su mitad: tocaron las 
i campanas y se paró el reloj.» 
f De todos estos datos se deduce que la mayor intensidad de este tem- 

* blor se observó en Dávao y en el Agusan (véase la carta séismica II). 

Octubre, 19, 7^ 52™ 24' a. m.*, y 20, i& 30" o» p. m.*— Intensos y horro- 
rosos terremotos al NE de la isla de Samar, con frecuentísimas repeticiones 
de menos intensidad. En ellos, como en los del 15 de Agosto y 21 de Sep- 
tiembre, nos ocuparemos detenidamente en su lugar, al fin de este trabajo. 



l6 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS EN EL AÑO 1897 




Octubre, 27, 6'' 10™- 6** 15*" a, m. — Fuerte temblor de trepidación y osci- 
lación en el distrito de Cotabato, el cual fué también sentido con menos in- 
tensidad en Dapitan y Zamboanga (véase la carta seísmica IV). 

Noviembre, 8 y 9. — En estos dos días se sintieron varios temblores de 
bastante intensidad, pero de área, al parecer, muy reducida, en las proximida- 
des del volcán Mayón. 

Noviembre, 14, g** 3" o' a. m.* — En llocos Sur intenso y violento terre- 
moto, cuya área de acción se extendió por todo el Norte y Centro de Luzón 
hasta la provincia de Manila inclusive. En nuestra revista séismica pueden verse 
los datos referentes á este temblor. Su foco y área de acción va representado 
en la carta séismica IV. 

Diciembre, 10, i^ 58" p. m.*, y 11, ii** a, m. — Dos temblores bastante 
intensos al NE. de Samar, en donde lo mismo que en Zamboanga, como ve- 
remos en su lugar, continuaron aún este mes los dos períodos séismicos ini- 
ciados respectivamente el 19 de Octubre y 21 de Septiembre, revelándose 
frecuentemente en temblores de poca intensidad. Estos dos temblores del 10 
y II de Diciembre extendieron su acción hasta la provincia de Albay, al SE. 
de Luzón. 









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CARTA seísmica I 



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TEMBLOR 






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TEMBLOR DE 16 FEBRERO 



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CARTA seísmica III ^, 




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CARTA seísmica IV 



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III 



DISTRIBUCIÓN HORARIA Y MENSUAL 



N^- - -x^>*- *- 



Si distribuímos por hor«as y meses los 307 temblores observados en los 
doce meses de este año, prescindiendo de los otros de los cuales no nos 
consta la hora en que tuvieron lugar, tendremos la siguiente tabla: 



"'"^^ESES 




























HORAS\.,^^^ 


Eotrft 


Febrero 


Vano 


Abril 


Mayo 


Jioío 


jQlio 


Agosto 


S«pt.« 


Oetnbre 


«0T.« 


Dieiemb.* 


Soma total 


^^9 JRflla 




























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2 


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1-2 


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7 


2-3 


4 






I 


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2 


3 




14 


3-4 


2 






I 








2 


5 


3 


5 




20 


4-5 


2 

1 




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2 


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5 


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2 


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6-7 






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2 


3 


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10 


7-8 


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2 


2 


3 




1 1 


8-9 










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3 


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10 


9-10 


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I 


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3 


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10- 1 1 

1 


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3 


2 


3 


1 1 


11-12 


1 

1 






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I 


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1 


1 


1 


9 


P. M. 


1 
1 


























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10 


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3 




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3 


4 


I 


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19 


2-3 






2 




1 






1 


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4 


2 


12 


3-4 






3 


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2 


2 


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5 


1 


I 


18 


4-5 


I 


4 


2 




2 








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1 1 


5-6 




2 


I 
















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2 


I 


8 


6-7 










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3 




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6 


7-8 




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2 


2 






2 


2 


2 

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8-9 


I 












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4 


2 


I 




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1 1 


9-10 


2 




I 


3 










I 


3 


3 


1 


14 


10- II 




2 


I 






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I 


4 


2 


4 


7 




23 


1 1-12 


I 






I 


I 






3 


I 


3 


8 


I 


19 


Total. . 


17 


22 


iS 


14 


17 


10 


9 


25 


38 


59 


52 


26 


307 






i8 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Según esta tabla, el mayor número de temblores ha sido observado de 
10^ á 11^ p. m., y el menor, de 6** á 7** p. m. Además del máximo prin- 
cipal de la noche, hay otro máximo secundario por la madrugada de 3*» á 
4^ ; otros dos por la tarde de 1^ á 2** , y de 3** á 4*» ; y otro por la noche 
de 11^ á i2»^ : asimismo^ hay como dos mínimos secundarios de o^ á 2*> de la 
madrugada, y de 5*» á ó** de la tarde. 

Aunque confesamos ser en sí de poca trascendencia en esta materia re- 
sultados deducidos, como este, de los temblores ocurridos £n el corto inter- 
valo de un año, con todo, no queremos pasar en silencio la uniformidad que 
notamos entre algunas de estas horas de la máxima y mínima frecuencia de 
sacudidas de este año 1897, y las obtenidas en el Japón del período 1.885-1890 
(i), y acjuí mismo en Filipinas, del período 1600- 1890 (2). Véanse estos le- 
sultados comparados con los de este año en el adjunto cuadro: 



HORAS DE MAYOR NÚMERO DE TEMBLORES 



En Filipinas 1600-1890). ¡'4*'-5''a.m.,9''-io''a.m. 4''-5''p.m.' io'*-i i''p.m 
Kn el Japón (1885-1890. 



En Filipinas (1897; . . 



2''-3''a. m. 



3''-4*'a.m. 



■i''-3''p. m., 9'' I i^'p.m 

li'*-2''p.m. . h h 



HORAS DE MENOR 
núiucro de temblores 



7*'-9'*a.m. 5*'-7''p. m. 



o''-i''a. m.'5''-6''p. m. 



0^-2** a. m. S^y^P 11^- 

II 



De suerte que, á excepcióiv del secundo máximo y primer mínimo de- 
ducido para Filipinas del período 1600- 1890, las otras horas de máxima y mí- 
nima frecuencia son casi idénticas, resultando una mínima general de 5*» á 
7'^ p. m., una máxima también general, de lo^ á 11^ p. m., y otras dos máxi- 
mas, que con pequeñas discrepancias están comprendidas entre 2** y 5^ a. m. 
la primera, y entre i** y 5*^ p. m. la segunda. 

Reuniendo por separado lis sacudidas sentidas durante el día y las que 
han ocurrido por la noche, tendremos que corresponden á las 12 horas del 
día (6^^ a. m. - 6'^ p. m.) 143 temblores, y 164 á las 12 horas de la noche 
(6*^ p, m. - 6** a. m.); de donde tenemos para la relación — el valor de 0.87. 

En cuanto á la distribución mensual, la misma tabla que va al principio 
de este párrafo nos da el siguiente resultado: 



Enero I Feb." Marzo, Abril I Mayo Junio ' Julio j Agot." Scpt. 

38 



17 



22 



iS 



14 



17 



10 



-5 



Oct.* ! Nov." I Dic/ 

26 



59 



32 



(i) Víase «Report on earthquakc observations in Japan — Central meteorological Obser 
vatory of Japan, Tokio 1892'», páíjinas S y 9. 

(2 l-)e «La Scismolo^ía ca Filipina^' páginas 118 y 119. 



LOS ri:MHi ORics DE 1897 coNsinr-iRADos i:n oknlrai. 19 



La mayor actividad seísmica corresponde, pues, á los cinco últimos meses 
del año. Octubre y Noviembre han sido los más activos, siguiendo en segundo 
término y en orden descendente, Septiembre, Diciembre y Agosto. 

La mínima actividad ha tenido lugar en Junio y Julio, observándose ade- 
más como un mínimo secundario en el mes de Abril, y un máximo también 
secundario en el mes de Febrero. 






IV 



INTENSIDAD RELATIVA DE LOS TEMBLORES 
DE 1897 Y SU REPARTICIÓN GEOGRÁFICA 



^•■•^ X_''^^V s-- ^ X," 



Dos cosas consideraremos brevemente en este lugar: primero, la intensidad 
relativa de los temblores que se han dejado sentir durante el año 1897 en el 
Archipiélago Filipino en general; y segimdo, su repartición geográfica, aten- 
diendo así á la frecuencia como á la máxima intensidad de las sacudidas. 

Para lo primero dividimos por un momento los temblores en ligeros, regu- 
lares, fuertes y muy fuertes; palabras que por sí solas indican bastante clara- 
mente los movimientos seísmicos que quedarán comprendidos debajo de cada 
una de estas denominaciones. Conforme, pues, á esta clasificación, y tomando 
á este objeto la palabra tetnhlor de tierra en la segunda de las acepciones ex- 
puestas en el párrafo I, hemos distribuido los 108 temblores de 1897 en la 
forma siguiente: 



INTENSIDAD 



— t, 




Muy fuertes . . . 

Fuertes 

Regulares 

Ligeros 



T 



Frit.o I ¿j^(^ I j^|,fj| , )¿^y^ , Jq„¡^ jgiJQ i ig^jfo ■ Sc|it.<' Oct.^ I >'ov.« Dir.^ 



> ' 3 



ii I 2 I 2 
ii i ' I 

li 7 4 ' 4 



' I 



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Suma. . . í| 8 ; 9 



8 



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10 



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1 1 


5 


\±}.i 


: 7 


7 8 



I 

I 

I 

4 1 



2 10 



8 



Suma 

. 6 
14 
19 
69 



8 ; II 16 ! 8 ¡1 108 



La repartición geográfica de los temblores de 1897 va representada grá- 
ficamente en las cartas séismicas' V y VL En la carta séismica V atendemos 
únicamente á la máxima intensidad de las sacudidas observadas en cada una 
de las diferentes regiones del Archipiélago. La carta séismica VI nos da la 
frecuencia de temblores en las distintas regiones también del Archipiélago: para 
esto hemos tomado la palabra temblor en la acepción en (jue la tomamos ge- 



LOS TEMBLORES DE 1897 CONSIDERADOS EN GENERAL 21 



neralmente en este escrito, y nos hemos servido de la escala que va expresada 
en la misma carta séismica. En ella se ve cómo descuellan entre todos^ los 
focos extraordinarios del NE. de Samar y de Zamboanga, y en segundo lu- 
gar los focos ordinarios del Agusan, del NE. de Mindanao y NO. de Luzón. 
El foco de Batangas ó del Taal y más aún el del Centro de Luzón han dado 
este año poquísimas muestras de actividad. Lo mismo se diga, con respecto 
á Mindanao, del foco que podríamos llamar de Dávao ó del Apo; pues los 
pocos temblores que durante el año se han dejado sentir en aquella región 
han procedido generalmente del foco del Agusan, en donde ha sido mayor la 
intensidad de las sacudidas. El foco de Cotabato ha estado, es verdad, algo 
activo en algunos meses; pero esta actividad ha sido muy insignificante, si se 
compara con la que han desplegado los focos ordinarios del Agusan, en el 
centro de Mindanao, y de Surigao, al NE. de dicha isla. 



. • ^-^^|> > <^ - - 



"*-"! 



LAS POSICIONES LUNARES Y LOS TEMBLORES 
DE 1897 



Sabido es cuánto se ha escrito en pro y en contra de la influenria lunar 
sobre la mayor ó menor frecuencia de los terremotos. El conocido seismólogo 
M. F. Montessus de Ballore ha probado con numerosas estadísticas no existir 
la pretendida relación de los temblores con las fases de la luna, ni con su 
mayor ó menor distancia (perigeo y apogeo), ni con las culminaciones lunares: 
relación que había sido enunciada por primera vez por el famoso seismólogo 
francés A, Perrey. 

Por lo que toca ú nuestro Archipiélago Filipino, hizo ya constar el Pa- 
dre Faura ante el Congreso Meteorológico de París, y lo con6rmú más tarde 
en 1895 el P. M. Saderra Masó en su precioso trabajo «I^ Seisinologfa en 
Filipinas», que, ó no se verifica, ó al menos está muy lejos de aparecer clara 
y distinta la mayor frecuencia de temblores para las syzigias y las proximida- 
des del perigeo, (|ue suponen las dos primeras leyes de Perrey. 

La ocasión (|ue nos ofrece el presente trabajo sobre los temblores de 1897 
ha excitado algún Lanto nuestra curiosid.-id y nos ha movido á examinar, aunque 
sea brevemente, su relación i." con las diferentes fases de la luna, ó sea, con las 
syzigias y cuadraturas; 2." con el perigeo y apogeo; y ,-i,° con las cuiminacio- 
nes lunares, Pero antes de distribuir conforme á estos tres puntos los ,^07 tem- 
blores que venimos estudiando, digamos siquiera dos palabras en particular so- 
bre los días de más actividad seísmica de dicho año iSg"}. Éstos, según se 
vio por lo que dijimos en ei párrafo II, fueron los siguientes: el 16 de Febre- 
ro, 8 de Abril, 21 de Septiembre y 8 de Octttbre en la región meridional (1) 

(I) Scgdn hkiinoí constar en ún noUi, en U revisla 'éismica (id bdclin mcniual do eílc 
Observatorio del mes de Febrero de 1897, consideramoi ilividido el ArchipiélaRo Filipino en 
tres regiones que Hamamos seplcnlrional, central y meridional. I^ rejjiúii mcndional queda 
limiladn por los parnlelos 50 o' N. y loi N.: la central por los paraldus lou N. y 15» 30' N.; 
y finalmente, la septentrional por los pa^ale!o^ IJi 30' N. y alo 3' N, l»e esla siicrle. alen, 
diendo á lo^ principales focos ordinarios de temblores que [Hieden considerarse en [■'Mipinn'. 
quedarán comprendidos en la rcfidn meridional los tres á cuatro focos de la grande isla de 
Mindanao; en la regido central los dos focos del Tanl y del Mayún, í^ituados al S. de I.uión: 
y por fin, en la región seplcnlrional Iüs ilos fucos que aparecen en el centro v NO. de dicha 
lita. 



ros lEMBLORES DE 1897 CONSIDERADOS EN GF.NERAI. 



23 



del Archipiélago; el 13 de Mayo y 19 de Octubre en La región central-, y el 15 
de Agosto y 14 de Noviembre en la región septentrional. Pues bien; teniendo 
en cuenta en primer lugar las diferentes fases ó edad de la luna, cuatro de 
estas fechas corresponden á las syzigias y otras cuatro á las cuadraturas, con 
la particularidad de que en este último grupo están incluidos precisamente los 
dos días de terremotos más horrorosos y más frecuentes, esto es, el 21 de 
Septiembre y 19-20 de Octubre. Además, atendiendo á la mayor ó menor dis- 
tancia de la luna á la tierra, seis de estas mismas fechas se hallan más cerca 
del apogeo que del perigeo. 

Considerando la proximidad de la luna al meridiano, sólo en dos de estos 
temblores se hallaba la luna más cerca del paso por el meridiano que de los 
90"; uno de ellos coincidió casi con el orto, y tres con el ocaso de la luna; 
por último, tuvieron lugar los otros dos, cuando se encontraba aún ésta bas- 
tante cerca de los 90° , algún tanto antes ó algún tanto después del ocaso: 
todo lo cual bien se ve cuánto se oponga á la 3.^ ley de Perrey que dice ser 
más frecuentes los temblores cuando la luna está próxima al meridiano que 
cuando se halla cerca de los 90° . 

Pero veamos ya qué resultado obtenemos distribuyendo todos los 307 tem- 
blores filipinos de 1897 a) en los 30 días del mes lunar; ¡3) según las 14 par- 
tes en que podemos considerar dividido el intervalo de tiempo que media en- 
tre el perigeo y el apogeo; y y) en las 24 horas del día lunar. 

Repartidos, pues, por todos los 30 días del mes lunar, hemos obtenido el 
siguiente resultado: 



Dí« de It lana 


!íiira.° (If temblores 


Syzigia 


I 


12 




2 


9 




3 


14 




4 


7 




m 

5 


1 1 




6 


4 




7 


10 


Cuadratura 


8 


8 


• 


9 


4 




10 


-> 
.> 




1 1 


6 




12 


12 




«3 


13 




14 


17 


.Syzigia} 


15 


28 



lilas de la lana. 


Súm.» 


de temblores 


\h 




8 


í7 
18 




«3 
10 


«9 




6 


2ü 




14 


21 
22 




7 
6 


Cuadratura, 23 




8 


24 




10 


25 
26 




14 
16 


27 




10 


28 




12 


2.; 




6 


3*> 




9 



Reuniendo ahora por separado los cinco días más próximos á cada syzigia 
y los cinco más próximos también á cada cuadratura, hallamos corresponder 
129 temblores á las syzigias y solos 74 á las cuadraturas. De suerte que real- 
mente ha habido este año más frecuencia de sacudidas alrededor de las syzi- 
gias que de las cuadraturas. Mas, aunque este resultado parece favorecer la 
I.** ley de Perrey, pero no así el que hemos obtenido atendiendo á la mayor 



24 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



ó menor distancia del perigeo y apogeo. Para esto hemos repartido los tem- 
blores en las 14 partes en que podemos considerar dividido el intervalo de. 
tiempo que media entre uno y otro, en la forma siguiente: 



Perigeo ! i 



26 



22 , 19 



14 ' 18 



21 



20 




10 



32 ; 20 



11 12 ' Apogeo 






31 I 17 



II 



Y separando los que están más cerca del perigeo de los más próximos 
al apogeo, tendremos ser aquellos 140, al paso que los últimos ascienden á 
167. Sin embargo, no queremos dejar de notar que corresponde la mínima 
exactamente al apogeo, coincidiendo, por el contrario, con el perigeo un nú- 
mero bastante crecido de temblores. 

Por fin, según las 24 horas del día lunar vienen distribuidos los 307 tem- 
blores del modo siguiente, teniendo en cuenta: i.® que los 51™ próximamente 
que tiene de más el día lunar sobre las 24 horas del día solar, los he- 
mos repartido uniformemente en cada una de dichas horas, las cuales, por lo 
tanto, serán aproximadamente de 62*»; y 2.<> , que o^ corresponde á la cul- 
minación superior y 12^ á la culminación inferior. 



lorai del dit lonir 


Küía/ 


* de temblores 


1 


Heru del día lontr 


ütfn. 


"déte 


(Calniatctén saperitr) 







1 
7 i 


(ColninaciíB 


inferior) 1 2 




8 




1 




13 1 


t 


13 




6 




2 




10 


1 


14 




1 1 




3 




16 




15 




1 1 




4 




1 1 




16 




13 




5 




20 




17 




20 




6 




22 




18 




17 




7 




16 




19 




10 




8 




1 1 


i 


20 




9 




9 




10 1 




21 




20 




10 




9 




22 




1 1 




1 1 




14 ! 




23 




12 



Suma. 



»59 



Suma. 



148 



Como se ve, precisamente corresponden los valores mínhnos á las mismas cul- 
minaciones, ó sea, á los alrededores del paso de la luna por los meridianos supe- 
rior é inferior; pues ha de tenerse presente que en cada una de las horas hemos 
agrupado los temblores habidos durante la media hora antes y la media hora 
después. Además, vemos también que la suma de sacudidas sentidas en las 12 
horas después del paso de la luna por el meridiano superior es algo mayor 
que la suma de las observadas en las 12 horas antes de dicho paso, ó lo que 
es lo mismo, después del paso por el meridiano inferior. 

Separando las sacudidas observadas en las cinco horas más próximas á la 



LOS TEMBLORES DE 1 897 CONSIDERADOS EN GENERAL 



culminación superior é inferior de las correspondientes á las cinco horas más 
próximas también A los ortos y ocasos de la luna, tendremos ser los primeros 
sólo 10 1, y los últimos 149. Y aun considerando aisladamente la suma de 
temblores que se han sentido en las cinco horas más próximas al paso de la 
luna pDF el meridiano superior, y comparándola con la suma de los que han 
ocurrido en las cinco horas más próximas á los ortos y ocasos, también ais- 
ladamente considerados, hallamos que la primera suma se difer<:nc:a respecti- 
vamente de las otras dos en — 27 y — 16. De donde más frecuencia de tem- 
blores ha habido este año cuando la luna se hallaba cerca de los 90° , que 
en las cercanías del paso por el meridiano, contra lo que establece la 3.» de 
las citadas leyes de Perrey. 






^^^ 



4 



TERREMOTO DE LUZÓN 



DE 15 AGOSTO 1897 







I 

HORA DEL TERREMOTO, FOCO Y ÁREA 

DE ACCIÓN 



Si es cierto que la hora exacta en que se ha dejado sentir un temblor de 
tierra en diferentes estaciones más ó menos próximas, es considerada por los 
seismólogos como un dato de capital importancia para el estudio de estos fe- 
nómenos seísmicos, no es menos cierta la dificultad con que se tropieza en 
muchas partes, y con más razón aquí en Filipinas, de que en dichas estaciones 
estén los relojes perfectamente arreglados á un meridiano determinado ó al me- 
ridiano del lugar. Esta dificultad sólo podría obviarse por medio de una serie 
de observatorios seismológicos bien montados y unidos entre sí por el telégrafo, 
tal como se hallan, p. ej., establecidos en Italia. Así es como se ha podido de- 
terminar repetidas veces y con toda precisión la hora en que se sintió un 
temblor en varias estaciones de una misma nación y aun de diferentes nacio- 
nes, y deducir de ahí la velocidad de propagación de las ondas séismicas. 

Mas en nuestro caso inútil es que pretendamos nada de esto. Fuera 
del Observatorio Central de Manila, las otras estaciones secundarias care- 
cen por ahora de medios y aparatos para esta clase de trabajos: así que, 
cuando ocurre un temblor en estas islas, apenas hay por desgracia uno, dos 
ó tres observadores que concuerden en la hora, debiendo por lo tanto conten- 
tamos con deducirla de un modo aproximado, tomando, como quien dice, el 
promedio de las horas que señalen los diferentes observadores que nos den cuenta 
de dicho fenómeno. Si éste llega á ser registrado por los aparatos del Observa- 
torio Central, como lo fué el de 15 de Agosto de que luego vamos á hablar, 
tenemos entonces la ventaja de saber con precisión, no la hora en que tuvo 
lugar en la región epicéntricá, pero sí al menos la hora exacta en que llegaron 
á Manila las ondas séismicas procedentes del foco ó centro de acción. 

No es de menos importancia para la Seismología el investigar el foco 
aparente de los terremotos y su área de acción, ó sea, la extensión de terreno 
por ellos conmovida; mas para la resolución de la primera de estas dos cues- 
tiones se nos ofrecen desde luego no pequeñas dificultades. En efecto*, tres son 
los medios que suelen señalar los geólogos y seismólogos para determinar el foco 



30 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL ANO 1 897 



aparente de actividad dinámica en los temblores: la determinación de la hora 
exacta en (¡ue se ha sentido ei> diferentes lugares la primera sacudida; la direc- 
ción de los movimientos, observada también con precisión en diferentes puntos; 
y por fin, la intensidad relativa de las sacudidas. Por lo que arriba acabamos 
de decir, ya se ve la absoluta imposibilidad de que nos valgamos del primer 
medio. El segundo, aun suponiendo que fuese tomada la dirección del movi- 
miento con todo cuidado y exactitud por todos los observadores, todavía lo 
tendríamos por muy poco práctico, al menos en la mayoría de los casos, entre 
otras causas, por las muchas modificaciones que sufre esta dirección de los 
movimientos que se suponen irradiar del epicentro hacia la periferia, según la 
diferente constitución geológica del terreno por donde se propaga la onda 
seísmica, las cordilleras y demás obstáculos (jue encuentra en su propagación, 
grandes barrancos, grietas del terreno, etc. etc. Nos resta, pues, únicamente el 
último medio, el cual se funda en que las sacudidas han de ser más intensas 
y más frecuentes cuanto más cerca nos hallamos del foco ó centro de acción. 
Y dicho se está (¡ue, no contando en la actualidad aquí en Filipinas con una 
serie de ob:>ervatorios dotados de buenos aparatos séismicos, sólo pode- 
mos valemos de este último medio de un modo imperfecto, deduciendo la 
mayor ó menor intensidad de las sacudidas, de los efectos causados por las 
mismas. 

Y si á esto .se añade que, aun acerca de estos mismos efectos causados 
por los terremotos, son muchas veces poquísimos los datos detallados de que 
podemos disponer, ya por no haber sido aijuéllos extremadamente destructores, 
ya también por no haberse hallado en los puntos más castigados ninguna per- 
sona inteligente que comprendiese la importancia de estos estudios, y se to- 
mase la molestia de recoger y enviarnos dichos datos, bien se ve que en tales 
casos sólo podremos fijar el foco aparente de los temblores de una manera 
bastante vaga y poco determinada. 

Hemos querido hacer estas breves indica(^nes antes de tratar en particu- 
lar de los tres principales terremotos filipinos de 1897, para que se entienda 
que si pasamds por alto ciertas cuestiones que se suelen tener en cuenta tn 
esta materia, sobre todo entre los seismólogos italianos, no es porque desco- 
nozcamos su importancia, sino ponjue carecemos al presente de los medios 
con que para ello cuentan otros observatorios ó sociedades científicas del 
mundo. 

Esto supuesto, veamos de deducir la hora, foco aparente y área de acción del 
terremoto de 15 de Agosto de 1897; terremoto (jue hemos llamado de Luzón^ 
porque, como dijimos ya en una nota publicada el día siguiente en los perió- 
dicos de la Capital, hizo retemblar toda la Isla, á excepción solamente de las 
provincias situadas al SE. A este fin reproduciremos aquí los partes trasmiti- 
dos á este Observatorio inmediatamente después del temblor, intercalando de 
paso otros telegramas dirigidos á otros personajes, y datos recibidos posterior- 
mente, con lo cual podrá el lector formarse al propio tiempo alguna idea de 
la clase del movimiento, dirección de las oscilaciones, intensidad y duración 



TERREMOTO DE LUZÓN DE I 5 AGOSTO 1 897 3 1 

aproximada del temblor en diferentes puntos de la isla de Luzón. Al citar las 
estaciones, no pretendemos seguir más orden <iue el de la latitud de cada una 
de ellas, empezando por la que está más al Norte, que es Aparri, y terminan- 
do por las más meridionales. Los partes que recibimos la misma noche del 
15 de Agosto, son como siguen: 

«Aparri, 8*^ 20°» p. m.: fuerte temblor oscilatorio; dirección S.-N. primero, 
y O.-E. al fin: duración 25 segundos próximamente». En contestación á un in- 
terrogatorio que hicimos el Sr. Encargado de esta estación, tuvo éste la ama- 
bilidad de decirnos que precedió á las oscilaciones indicadas en el parte an- 
terior una ligera trepidación, y que el temblor fué sentido en todos los pue" 
blos de la provincia de Cagayán, el mismo día y hora, y con la misma inten- 
sidad que en Aparri. 

«Laoag, 8*» 19™ p. m.: temblor oscilatorio de bastante intensidad; direc- 
ción SO.-NE.; duración 50 segundos próximamente.» 

En una nota que posteriormente nos remitió el Sr. Encargado de esta es- 
tación de Laoag, nos decía que «había habido bastantes desperfectos en casi 
todos los pueblos de la provincia.» 

«Tuguegarao, 8^ 23™ p. ra.: fuerte temblor de movimiento oscilatorio; di- 
rección Ü.-E,; duración i riinuto 27 segundos próximamente.» 

«Vigan, 8*^ 22™ p. m.: temblor fuerte oscilatorio, de grandísima intensidad; 
dirección SSE.-NNO., y con inclinación al O.; duración 58 segundos.» 

Por lo que toca á los efectos de este terremoto en aquella población, Ca- 
pital de llocos Sur, véase el siguiente parte que el Capitán del Puerto tras- 
mitió al Excmo. Sr. Comandante General de este Apostadero: «Vigan, Capitán 
Puerto á General Marina: ha habido temblor; casa-oficina cuarteada, y derrum- 
bada parte habitación que sirve para despacho; gran parte archivo caído con 
aparadores. » 

Otro telegrama mis extenso se recibió en Manila del corresponsal de <'E1 
Comercio» en los siguientes términos: «Vigan: á 8^ 20»" noche del 15 fuerte 
temblor ocasionó destrozos en varias casas de materiales fuertes en la parte 
SE. de la población. De los edificios públicos sufrieron desperfectos la Cate- 
dral en su fachada, la Casa-(iobiernc, el Juzgado y el Cuartel de la Guardia 
Civil. El Sr. Gobíí mador tomó disposiciones conducentes á evitar desgracias, 
caso de repetirse el fenómeno, como en efecto sucedió hasta 12 veces en la 
noche del Domingo y mañana del Lunes: ordenó desalojo y demolición de las 
casas que habían sufrido desperfectos y cuya ruina era probable. No hay que 
lamentar desgracias personales.» 

«Bangued: á 8** 15'" p. m. se ha sentido muy fuerte temblor oscilatorio 
precedido de ruido subterráneo; dirección SO.-NE; duración 45 segundos próxi- 
mamente. » 

«Cabagan Viejo: á 8^ 23™ p. m. sintióse en esta localidad temblor de 
oscilación de bastante intensidad; dirección NO.-SE.; duración 50 segundos 
próximamente. » 

«Candón, 8'' 20"^ p. m.: intenso temblor oscilatorio; dirección NO. SE.; fué 



^'» ACTIVIDAD SpJSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



J- 



seguido de trepidación, y acompañado de mido subterráneo; duración 45 se- 
gundos. '' 

«llagan, S'» 2i"> p. ni.: temblor bastante intenso, en un principio de movi- 
miento trepidatorio, y luego de oscilación N.-S; duración 1 minuto 30 segun- 
dos próximamente.^ 

'Cáríg, 8^ 21" p. m.: fuerte temblor oscilatorio; dirección E.-0.; duración 
40 segundos. / 

''Bayombong, 8*» 22" p. m.: en este momento temblor de rotación de bas- 
tante intensidad; duración i minuto próximamente.» 

« Bolínao, 8^ 20"^ p. m.: larguísimo y fuerte temblor. Principió oscilatorio, 
O.-K., con tres bruscas sacudidas de trepidación.» 

«Lingayén: en esta Cabecera y, según subalterno de I^ Unión, en aquélla, 
á 8*^ 20"» p. m. temblor oscilatorio de N.-S., de mucha intensidad y duración.» 

« Pantabangan: á %^ 23*!» p. ra. sintióse temblor de oscilación, de O.-E.; 
regular inten.íidad; duración 16? segundos próximamente.» 

♦ Sta. Cruz (Zúmbales), 8'* 17™ p. m.: temblor de tiexra de regular intensi- 
dad; duración 6? segundos.» 

«Aliaga (Nueva Écija), 8*» 23" p. m.: en este momento temblor oscilatorio 
de mucha intensidad; dirección N.-S.; duración 55 segundos próximamente.» 

«Iba, 8^ 26" p. m.: sintióse en este momento temblor de bastante intensi- 
dad; movimiento oscilatorio N.-S.; duración 50 segundos próximamente.» 

«S. Isidro, 8'^ 28"* p. m.: en este momento fuerte temblor O.-E., de larga 
duración: calculo ha durado 40 segundos.» 

«S. Fernando de la Pampanga, 8*^ 28™ p. m.: en este momento temblor de 
tierra oscilatorio de N.S.; regular intensidad; duración unos dos minutos?» 

"Hacolor, 8^ 25"» p. m.: en este momento sintióse en esta localidad temblor 
de movimiento oscilatorio; dirección N.-S.; duración 25 segundos próxima- 
mente.'' 

<cBalanga (Bataán): á 8*» 20™ p. m. se sintió temblor intenso en Marive- 
Ics, Olpngapó, Orani y ésta.» 

«^Mariíjuina, 8*» 12"» p. m.: en este momento fuerte temblor de oscilación; di- 
rección N.-S.; duración 3 segundos próximamente.» 

«B.acoor, 8** 22™ p. m.: se acaba de sentir en esta localidad temblor os- 
cilatorio, de bastante intensidad; dirección O.-E.; duración 10 segundos próxi- 
mamente. -^ 

«'Corregidor, 8*» 2i"> p. m.: fuerte temblor oscilatorio.» 

«Imus, 8*» 19»" p. m.: en este momento fuerte temblor oscilatorio; dirección 
N.-S. primero, y E.-O. después; duración 25 segundos próximamente.» 

«Sta. Cruz (Laguna), 8*» 26"» p. m.: en este momento sintióse en esta loca- 
lidad temblor de tierra; primer movimiento oscilatorio de NE.-SO.; segundo, de 
rotación; regular intensidad; duración 40 segundos próximamente.» 

'Calaraba, 8^^ 12"» p. m.: en este momento sintióse en ésta temblor de 
regular intensidad; duración 40 segundos próximamente.» 

<' Alaminos (Laguna), 8*^ 30»" p. m.: en este momento temblor intenso? de 



CARTA seísmica VII 



LÁMINA /m 




TERRKMOTO HK I.UZÓN DF. 1 5 AGOSTO 1 897 33 



oscilación; dirección E.-O.; duración 25 segundos próximamente: después á in- 
tervalos ligeras sacudidas.» 

«Tayabas, 8*» 21" p. m.: temblor de rotación; regular intensidad; duración 
30 segundos.» 

«Batangas, S^ 20™ p. m.: acaba de sentirse en ésta temblor oscilatorio, 
dirección NK.-SO.; regular intensidad; duración 40 segundos próximamente.» 

La diversidad de horas que se observa en todos estos partes confirma bien 
claramente lo que dijimos al principio de este párrafo. En Manila fué regis- 
trado el principio del temblor á 8^ 2i"« 24* ; de donde en las estaciones más 
próximas al foco que la Capital hubo de tener lugar poco antes y no después 
de esta hora. 

Por lo q»je toca al foco aparente de este terremoto, siguiendo el último 
de los tres métodos arriba indicados, creemos poder asegurar que se halló en 
el centro de la provincia de llocos Sur, en el espacio comprendido entre Vi- 
gan y el N. de Candó n; pues de todos los puntos de donde han llegado 
observaciones, la mayor intensidad y fuerza destructora, y también el mayor 
número de repeticiones se observó en Vigan, y principalmente, al parecer, en 
la parte SE. ó SSE. de aquella población; lo cual está conforme con la direc- 
ción que tuvieron allí las oscilaciones, que, según el Sr. Encargado de aquella 
Estación meteorológico-séísmica, fueron de SSE.-NNO. 

La acción de este terremoto se extendió por el Sur hasta las provincias 
de Batangas y Tayabas ambas inclusive; y como quiera que en las Capitales 
de las dos nos dicen que fué de regular intensidad, tenemos por bastante pro- 
bable que la zona de movimientos perceptibles llegó hasta la provincia de 
Camarines Norte, si bien el Sr. Encargado de la estación de Dáet nos escri- 
be que si hubo allí temblor, debía haber sido ligerísimo y apenas perceptible, 
pues nadie se dio cuenta de él. Las zonas intermedias del área conmovida 
por este terremoto las hemos distribuido en la siguiente forma, según los da- 
tos recibidos, - como puede verse en la carta séismica VII. La zona de 
movimientos violentos ó de mucha intensidad comprende las regiones Nor- 
te y Sur de llocos Sur y parte de las provincias de llocos No^Je y La 
Unión y de los distritos de Abra y Lepanto; la de movimientos fuertes abarca 
la región comprendida entre la zona anterior y la mitad próximamente de las 
provincias de Nueva Écija, Nueva Vizcaya é Isabela, y unos dos tercios de las 
de Zambales y Cagayán; y la de oscilaciones de regular intensidad alcanza el 
resto de Luzón hasta un tercio de la provincia de 'J'ayabas: desde este punto 
disminuyó rapidísimamente la intensidad de los movimientos, por lo cual es 
reducidísimo el espacio que deputamos para las oscilaciones ligeras ó de poca 
intensidad. 

Compárese la carta séismica que acompaña este estudio con la publicada 
por este Observatorio en el boletín mensual de Marzo de 1892 con mo- 
tivo del terremoto del 16 de dicho mes, y se verá cuántos puntos de 
contacto tiene con aquél el terremoto que nos ocupa. Sólo se diferencian 
los dos en que el de 1892 fué de más fuerza destructora en la región epi- 

5 



^4 ACTIVIDAD seísmica KN FILIPINAS DURANTE V.h ANO 1 897 



céntrica, y en que esta región se halló entonces algo más al Sur que este 
año, ó sea, en la provincia de Pangasinán: ambas circunstancias contribuyeron 
á que la zona de movimientos de regular intensidad llegasen hasta Dáet; mas 
desde esta estación hubo de disminuir de tal suerte la fuerza de las sacudidas, 
que apenas serían perceptibles en Camarines Sur y mucho menos en Albay, 
pues de ningún punto de dichas provincias se recibió en Manila parte de 
temblor. 






LÁMINA K 



Curvas oel seismogmfo cecchi 

DEL OBSERVATOaiO DE MANILA 



II 



EL TERREMOTO EN MANILA— CURVAS 

SEISMOGRÁFICAS 



Destinamos este párrafo exclusivamente al terremoto de 15 de Agosto en 
Manila, por ser el único punto en donde funcionaron aparatos séismicos que 
nos darán con toda exactitud la hora en que empezó el fenómeno, su dura- 
ción, la dirección y amplitud angular de las oscilaciones etc. etc. Suponemos 
ante todo perfectamente conocida de nuestros lectores la descripción y uso 
de los dos seismógrafos Cecchi y Gray-Milne (i), cuyas curvas trazadas duran- 
te este temblor reproducimos aquí sin reducción alguna. La única modificación 
(lue hemos introducido es de ampliar un poco las distancias que separan unas 
de otras las curvas del Gray-Milne. 

En la lámina IX damos las curvas trazadas por el seismógrafo Cecchi, 
en las cuales se echa de ver de un solo golpe de vista las principales direccio- 
nes que hubo durante el temblor, así como también la mayor ó menor inten- 
sidad relativa de cada una de ellas. Las tres oscilaciones principales son de 
N.-S., NO.-Sf^. y EiNK.-OiSO.: la amplitud máxima de las mismas la hemos 
deducido de la fórmula geométrica c = 2 :r r por medio de una sencilla pro- 
porción que nos ha dado los siguientes resultados: 






máxima amplitud de las oscilaciones N.-S. =-6'' 52' 12 

>> > » » NO.-SE. r^ 4° 50' 4 

EiNE.-0iS0.--2« 20' 13" 

Esto, teniendo en cuenta la oscilación entera del péndulo: mas como sólo la 
semi-oscilación es debida á los movimientos de la tierra, de ahí que única- 
mente debemos atribuir á éstos la mitad de la amplitud angular indicada, ó 
sea: 3° 26' 6", 2° 25' 2" y i" 10' 6."5 respectivamente. 

Según estos datos, los movimientos oscilatorios en sentido NO.-SE. no 
fueron los de mayor amplitud; pero sí fueron bastante bruscos, según se echa 
de ver en la curva, y se desprende del hecho de haberse parado los dos 



^i; Véase sLa Scismología en Filipinas-^ del P. Saderra Masó, páginas 6-9 y 10-13. 



36 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



péndulos de la Sección Astronómica de este Observatorio, colocados el uno 
en el departamento del aparato de latitudes, y el otro en la sala de la meri- 
diana, y que se movían los dos en un plano paralelo al de la dirección de 
estos movimientos. 

Atendiendo á la relación de estas direcciones con el foco séismico, sólo 
diremos que lo observado en este terremoto confirma claramente lo que diji- 
mos en el párrafo anterior acerca de las modificaciones que sufre la dirección 
de los movimientos, según el medio pK>r donde se propaga la onda séismica. 
En efecto, el foco del terremoto de 15 de Agosto se hallaba, como queda 
dicho, hacia el NNO. ó NiNO. de Manila: de donde ninguna de las ondag 
seísmicas venía directamente del foco, sino que se desviaron unas al Norte y 
I." cuadrante, y al NO. otras, siendo las que menos desviación sufrieron las 
de mayor amplitud, cuya dirección hemos dicho fué de N.-S. Estas desviacio- 
nes pueden ser debidas, como escribía el P. Saderra Masó al hablar de 
los terremotos de 16 de Marzo de 1892, cuyo foco se halló también al NNO. 
de Manila, «á la reflexión que sufren las ondas en los grandes macizos que 
por el E. y O. encajonan la gran zona de terreno bajo de aluvión que se 
extiende desde Manila hasta Pangasinán, ó también á las vibraciones de los 
mismos macizos, los cuales pueden constituir como centros secundarios de 
oscilación.» 

En la lámina X pueden verse las curvas trazadas por el seismógrafo Gray- 
Milne; aparato, que, como es sabido, nos da tres componentes rectangulares 
del movimiento séismico: la i.* curva corres¡)onde á la componente vertical, 
y las dos siguientes á las dos componentes horizontales perpendiculares entre 
sí, las cuales, dada la orientación que tiene el ajxtrato *en nuestro Observatorio, 
son de ENE.-OSO. la primera, y de SSE.-NNO. la segunda. La última línea 
interrumpida por pequeñas oscilaciones, que en la hoja hemos amplificado al- 
gún tanto, marca el tiempo en segundos: de suerte que con levantar las orde- 
nadas se pueden ir siguiendo perfectamente y segundo por segundo todas las 
variaciones que ocurren durante el fenómeno. 

De la simple vista de estas curvas se deduce: 

1.^ Que el temblor de 15 de Agosto empezó á ser sentido en Manila á 
8*> 21™ 24* p. m. (t. m. 1.). 

2.° Que la duración total del temblor fué de 49 á 50 segundos. 

3.° Que la mayor intensidad del movimiento corresponde á la compo- 
nente horizontal de SSE.-NNO.; y la menor, y por cierto muy insignificante, á 
la componente vertical. Lo primero está conforme con las curvas del seismó- 
grafo Cecchi, según las cuales las oscilaciones de mayor amplitud fueron de 
N.-S. y NO.-SE. 

Que las trepidaciones fueron de muy poca importancia, lo indica también 
el haber corrido sólo i"»"» el índice de nuestro seismómetro vertical. 

4.** Que los movimientos más intensos y más bruscos, pero de corta dir 
ración, tuvieron lugar á los 12 6 13 segundos después de haber empezado el 
temblor. 



TERREMOTO DE LUZÓN DE 15 AGOSTO 1897 37 



5.® Por fin, que la intensidad de las oscilaciones empezó á disminuir 
de un modo muy notable desde 8*» 21" 55» , ósea, 18 segundos antes de ter- 
minar el fenómeno séismico. 

Esto supuesto, no nos parece inoportuno comparar estos datos con los ob- 
tenidos por el mismo aparato las otras dos veces que ha funcionado desde 
que fué adquirido por este Observatorio en 1888. Téngase presente que este 
seismógrafo está preparado únicamente para temblores de alguna intensidad; y 
tales no ha habido en Manila en estos 10 últimos aftos, fuera de los de 26 
de Mayo de 1889, 16 de Marzo de 1892 y el de 15 de Agosto de 1897. El 
foco ó centro de acción del terremoto de 1892 estaba, como el de 1897, 
hacia el NNO. de Manila, aunque algo más cerca; pero el de los terremotos 
de 1889 se halló en la parte opuesta, ó sea, hacia el S. próximamente de la 
Capital, y mucho más cerca que los otros dos. De ahí que sean bastante pa- 
recidas las curvas trazadas por nuestros seismógrafos en los temblores del 92 
y 97, y que ambas se diferencien bastante de las de 1889. Indicaremos aquí 
brevemente estas diferencias. 

I.» En los temblores del 92 y 97 fueron de muy poca importancia los 
movimientos de trepidación, como se echa de ver en la curva del Gray-Milne 
correspondiente á la componente vertical: no sucedió así en el terremoto del 
89, toda vez que en las curvas trazadas por el mismo aparato se nota dos ó 
tres veces un aumento relativamente notable en la componente vertical; lo 
cual queda plenamente confirmado con lo observado en el seismómetro verti- 
cal, cuyo apéndice corrió cerca de 4"% cuando en los temblores del 92 y 97 
sólo se movió i«»™ Á esta influencia de los movimientos trepidatorios se de- 
bió la impresión desagradable que produjo el temblor del 89, siendo tenido 
con razón por más intenso que el del 92. La causa de tales trepidaciones de- 
be atribuirse á la mayor proximidad del foco que se hallaba á pocas millas 
de distancia al Sur de la Capital; pues es cosa sabida que á mayor distancia 
del foco es mucho menor la influencia de los movimientos trepidatorios. 

2.* De las dos componentes horizontales corresponde la mayor intensi- 
dad, tanto en los temblores del 92 y 97, como en el del 89, á la componente 
SSE.-NNO.; con la única diferencia de que en aquellos dos la curva se extien- 
de más hacia la parte superior de la horizontal, mientras en el último se ex- 
tendió más hacia la inferior: era esto debido á la posición casi enteramente 
opuesta de los focos séismicos, la cual debía ser causa de que en el temblor 
del 89 viniesen los impulsos de un rumbo próximamente opuesto al de los 
otros dos. 

Otros puntos de contacto tuvieron aún los temblores del 92 y 97, según 
lo indicábamos en la nota publicada el 16 de Agosto por los periódicos de la 
Capital, en los siguientes términos: «Es notable la semejanza (jue se observa 
entre el temblor de Marzo de 1892 y el temblor de anoche. En efecto; éste 
tiene lugar un mes y medio después de terminada la célebre erupción del Ma- 
yón de 25 y 26 de Junio último; el de Marzo del 92 sucedió 17 días después 
de otra erupción notable del mismo volcán: el de ayer fué sentido en toda la 



^8 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL A^'O 1 897 



isla de Luzón, excepto en el SE. de la misma, y lo propio sucedió en el tenv 
bior del 92: entonces lo mismo que ahora se sintió el temblor principal de 
dos á tres horas después de l:i puesta del sol, observándose durante toda la 
noche mucha agitación en los aparatos microséismicos y varias repeticiones 
del temblor: por fin, los aparatos del Observatorio trazaron en el 92 curvas 
muy parecidas á las de ayer; y aunque la amplitud de aquéllas fué algo ma- 
yor, con todo, en las registradas ahora por el Cecchi se notan algunas sacudi- 
das en dirección NO.-SE. algo más bruscas que en las trazadas por el mismo 
aparato en Marzo del año antes citado.» 



-->^* ^^^^^^ <^''-^ 



i 



III 



REPETICIONES DEL TEMBLOR 



-. x -v- 



Como suele suceder en temblores de mucha intensidad, el terremoto que 
se sintió en Luzón la noche del día 15, no fué el único, ni el último; sino 
que le siguieron varios otros de menos intensidad, de los cuales tuvieron lu- 
gar unos en toda la noche del 15 al 16, otros durante este último día y ma- 
ñana del 17, y otros, por fin, el día 21. Empecemos, pues, por los j)rimeros. 

Temblores de la noche del 15 al x6.— Los partes recibidos en este Oh 
sarvatorío y algunos otros centros oficiales, referentes á estos temblores, son 
como siguen: 

_ # 

«Vigan, Jefe estación á Director Observatorio: A 0^ P- »i- del 15 otro 
temblor oscilatorio, de poca intensidad; dirección S.-N.; duración 20 segundos. 
— Repitió con más ó menos intensidad á 10'^ 16'", 10^ 19"», lo*^ 20™, ii*^ 8'", 
1 1*> 16™ p. m. del mismo día 15, y o^ 16™ a. m. del 16, en distintas direccio- 
nes, pero con tendencia á seguir la dirección S.-N. 

Otro parte del Capitán del Puerto de la misma población al (ieneral de 
Marina, trasmitido la madrugada del 16, decía así: «Durante la noche última 
ha repetido el temblor 12 veces, y hoy á 5^* 55" a. m., con poca intensidad. 

En el parte del corresponsal del Comercio citado más arriba ya hemos 
visto que también se decía haber sido 12 las repeticion;ís observadas allí du- 
rante aquella noche. 

«Candón, Telegrafista al Jefe de Co:iiunicaciones: Repitió el temblor á in- 
tervalos, con menos fuerza, hasta siete veces, durante la noche del 15 al 16.» 

«Bolinao, Jefe de la estación á Director Observatorio: Repitió el temblor 
á 8^ 30™, S^ 47™, 10*» 2™ y 10^ 16™ p. m. del 15, con menos intensidad y la 
misma dirección que el principal, á excepción de los dos últimos, que fueron 
de N.-S. 

«Laoag, Jefe estación á Director Observatorio: A 11*» 5"» p. m. del 15 otro 
temblor de poca intensidad; dirección SE.-NO.; duración 20 segundos próxi- 
mamente. » 

En Manila apenas sí llegó á ser algún tanto perceptible á los sentidos 
alguna i\ue otra de estas repeticiones. 



40 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL ANO 1 897 



Temblores del i6 y 17. — El temblor de más importancia, después deí prin- 
cipal de la noche del 15, es el que se dejó sentir poco después de las 7 de 
la mañana del 16, como podrá verse por los siguientes partes: 

'cVigan, Jefe estación á Director Observatorio: Día 16, á 7*» i™ a. m., fuerte 
temblor oscilatorio de mucha intensidad; dirección ESK.-ONO.; duración tres 
segundos. » 

stBangued, Telegrafista á Jefe de Comunicaciones: Día 16, á 6*» 59" a. m., 
otro temblor de oscilación, de regular intensidad; dirección SO.-NE.; duración 
35 segundos próximamente.» 

«Candón, Telegrafista á Jefe Comunicaciones: Día 16, á 7*» 0°* a. m., repite 
temblor con regular intensidad.» 

«Bolinao, Jefe estación á Director Observatorio: Día 16, á 7*» 4™ a. m., 
temblor de poca intensidad y corta duración; dirección N.-S.» 

«Laoag, Jefe estación á Director Observatorio: Día 16, á 7^ 9" a. m., tem- 
blor oscilatorio de poca intensidad; dirección NE.-SO.; duración 10 segundos 
próximamente.» 

En Manila fué esta sacudida bien perceptible á 7^* 4™ a. m., siendo la di- 
rección registrada por los seismómetros de E.-0. 

Los siguientes partes de Vigan dan cuenta además de otros ligeros tem- 
blores allí observados la mañana del 16 y 17. 

«Vigan, Jefe estación á Director Observatorio: Día 16, 10^ a. m.: desde las 
8*» a. m. se han sentido aquí varios temblores de escasa importancia.» 

«Id. id. id.: día 17, á o^ i^^ a. m., temblor oscilatorio de poca intensi- 
dad; dirección S.-N.; duración 5 segundos. — Repite á 6^ 46™ a. m.» 

Temblores del dia 21. — Cuatro días después del último temblor obser- 
vado en Vigan el día 17, volvió á repetir el fenómeno con mayor intensidad, 
toda vez que fué calificado de regular por los observadores de Vigan, I^oag 
y Tuguegarao, como se ve en los siguientes partes remitidos por los Señores 
Encargados de aquellas estaciones al Director de este Observatorio: 

\ «Vigan, día 21: á 6*» 36"* a. m., temblor oscilatorio de regular intensidad; 

I dirección NNE.-SSO.; duración 48 segundos.» 

I «Id. id.: á 2^ 50"» p. ra., repite temblor con regular intensidad y la misma 

\ dirección; duración 1 5 segundos. » 

;í «Laoag, día 21: á 6** 35"» a. m., temblor oscilatorio de regular intensidad; 

I dirección NO.-SE.: duración 20 segundos.» 



{ 



j «Aparri, día 21: á 6^ 40™ a. m., temblor oscilatorio; dirección N.-S.; du- 

ración 20 segundos.» 

«Tuguegarao, día 21: á 6*» 46°» a. m., temblor oscilatorio de regular inten- 
sidad; dirección SSO.-NNE.; duración 28 segundos.» 

El no haber dado cuenta de la repetición de la tarde más que el Señor Encar- 
gado de la estación de Vigan, y haber sido en ella mayor la duración del temblor 
de la mañana que en las otras estaciones citadas, nos hace creer que su foco 
se hallaría, como el día 15. en llocos Sur, aunque tal vez algo más al Norte. 



TERREMOTO DE LUZÓN DE 1 5 AGOSTO 1897 4 1 

I En Manila fué también registrado este temblor por el seismógrafo Cecchi, 

si bien apenas llegó á ser perceptible. He ahí la nota remitida á los periódi- 
cos de la Capital: «A 6*» 41™ 12* a. m. han registrado los aparatos del Obser- 
vatorio un ligerísimo temblor de oscilación, eco del que á la misma hora 
próximamente se ha sentido en las provincias del Norte con regular intensi- 
dad. Después de unos 62 segundos de movimientos imperceptibles y de direc- 
ción NO.-SE., regístranse en la curva trazada por el seismógrafo Cecchi oscila- 
ciones de O.-E., de o*' 15' 16" de amplitud angular, que duraron unos 15 se- 
gundos; y después de un largo intervalo de calma, terminó el temblor con li- 
geras oscilaciones de NE.-SO., de o" 17' 10" de amplitud.» 



• 






Í^V 



IV 

MOVIMIENTOS MICROSÉISMICOS EN MANILA 



Vamos á terminar este estudio sobre el terremoto de Luzón de 15 de 
Agosto con un breve extracto de las observaciones microséismícas hechas en 
Manila antes y después de dicho terremoto. 

Y ante todo es digno de llamar la atención la extraordinaria calma nii- 
croséismica que precedió, formando notable contraste con la agitación casi 
continua que por muchas horas sucedió á este temblor de 8^ 21™ p. m. del 
15. Lo mismo se notó antes de los terremotos de 26 de Mayo dtl 89, según 
lo vemos consignado en el libro-registro de este Observatorio: pero no así antes 
de los de 16 de Marzo del 92, acerca de lo cual leemos al principio de una 
nota dada el día siguiente por el mismo Observatorio á los periódicos de la Ca- 
pital: «Los temblores que han justamente alarmado anoche y esta madrugada á 
los habitantes de Manila y provincias, constituye el máximo de un período seis- 
mico que comenzó hace dos días, á juzgar por la intensidad de los movimientos 
microséismicos, sobre todo verticales, observada durante largos y frecuentes 
intervalos.» Véase en contraposición á esto lo que decíamos al principio de la 
nota del temblor de 15 de Agosto del 97: «Después de dos días de casi con- 
tinua calma microséismicay nos sorprendió anoche un terremoto bastante in- 
tenso que con razón ha puesto en alarma á los habitantes de la Capital.» 

Acerca de la agitación que sucedió al temblor por espacio de muchas horas, 
decíamos también en la misma nota: «Desde luego se observó que aun mucho 
tiempo después del temblor seguían bastante agitados los aparatos microséismi- 
cos, lo cual nos hizo temer hubiese alguna repetición del fenómeno, como así su- 
cedió en realidad, si bien fueron afortunadamente estas repeticiones de muy poca 
intensidad, siendo la más principal y más perceptible la que tuvo lugar á 
7*» 4»" de esta mañana. En la hora en que escribimos estas líneas (11^ a. ra. 
del 16) vuelven á estar los microseismómetros casi en completo reposo.» 

En el siguiente cuadro ponemos en primer lugar, de cuatro en cuatro ho- 
ras, las observaciones del microseismómetro Bertelli que se hicieron los dos 
días antes del temblor; y luego á continuación las que se hicieron á cortos in- 
tervalos, después de las 9'^ p. m. del día 15; 



1LRREMOTO DE LUZÓN DE 1 5 AGOSTO 1897 



43 



Movimientos microséismicos en Manila en los días 14-16 Agosto 1897 



DIA 



14 



HORA 



DIUECCION SE MI-AMPLITUD 



OBSERVACIONES 



angular 



6 a. m. 




10 a. m. 


iNE.SO. 


2 ]). m. 




6 p. m. 




10 p. ni. 


NK.-SO. 


6 a. m. 




10 a. m. 


f:.-o. 


2 p. m. 




6 p. m. 




7 p. m. 




8 p. m. 




S''2i"'2o*p.m. 




9 p. ni. 




10 p. 111. 




10'' li^'p.ni. 





»» 









0* 
0' 


3" 

0" 


0' 


0" 


0' 
0' 


0" 


0' 
0' 


0" 



I > 



j6 



jr 









II p. m. 
11^ i5'"p. ni, 



facra de cimpo 

Id. 
Id. 



Id. 
Id. 



iiV^o-^p.m. ENK. OSO. 2' 6 



30 

o* 3'" a^ni. 
o"» 30" a. m. 
i^ 17"' a. m. 



i^^o^a.m. 
i*'45'»a.m. 
2*» 20'" a. m. 



3*" 30"* a. ni. 



7** 4"' a. ni. 

7''45"'a.m. 

8* 45™ a. ni. 

9 a. m. 

10 a. ni. 

11 a. m. 

12 m. d. 

1 p. ni. 

2 p. m. 

3 P- m- 

4 p. m. 

5 P- m- 

6 p. ni. 

m. 



•» 



.. S. I 31 



•» 



NXO.SSK. o' 42' 

— Casi foera ea»p« 



N.-S. 

NO.-SE. 

E.-O. 

NE.-SO. 



Id. 

i' 45 

i'45 






1' 10" 



OXO.ESE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NE,-SO. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 



7 P- 



I 
o 
o 
o 
o 
o 
o 
o 
I 

o 
o 
o 
o 



M 



I» 



10 

56" 

7 

28" 

35" 

•I 

2 

■ * 

21 

24' 
14 

3 
o 



»» 



\ esta hora tuvo lugar el fuerte tem- 
blor de (jue se ha hablado en el 
párrafo anterior. 



Ligera sacudida observada aún en 
los seisniónietros; dirección inicial 
NOiN.-SEiS. 

Otra ligera sacudida observada en 
lus seisniómetros: dirección ini- 
cial NNO.-SSE. 



Esta sacudida fué también observada 
en los seismómetros: dirección ini- 
cial OiSO.-ElNE. 



Dirección inicial registrada por el 

seismónietro: NO.-SE. 
Dirección inicial de esta sacudida: 
, NO.-SE. 
Á esta hora se sintió ligero temblor, 

según se ha dicho arriba. 



4* M.ÍV>tff\ff -»nMIC% hS niJPIXAS IHTStAKTT, FX \\0 IÍ>>7 



Se^ún e%tas obü^nracíooes, la maror j más cxtnuirdíxtaha agitaoóo de 
nti^Uro% aparaUA tnícro^éísmicos se observó desude la hora del tenenioco 
í^ 21* 24* p, tn., ha>ta tas 11^ 30" p, m., coíncidieodo perfectamente con las 
h<>ra» en que se %íntfó en Vígan el maror número de repeticiones del tem- 
blor, como htmfj% visco hace poco. E!»ta tempestad microséismica comenzó á 
disminuir í^a^tante después del temblor de las 7^ 4" a. nL« siemlo, con todo, 
UfAzhle el movimiento ob!>ervado á 3^ p. m., después del cual se calmaron 
Ufs aparat//s tan rápidamente que á 6^ p. m. estaban ya en completo reposo. 






TERREMOTOS DE ZAMBOANGA 



DE 2 1 SEPTIEMBRE 1897 



INTRODUCCIÓN 



Llamamos terremotos de Zambvavga á los de 21 de Septiembre de 1897, 
no porque fuesen sentidos únicamente en Zamboanga, sino por haber sido es- 
ta Capital y su distrito el más duramente castigado. Terremotos tan violentos, 
como los que al presente vamos á considerar, sólo de vez en cuando se sienten 
en Filipinas, y nunca tal vez habían ocurrido en aquella región occidental de la 
grande isla de Mindanao: y si á esto se añade que aun los temblores ligeros 
solían ser allí mucho menos frecuentes que en otras partes del Archipiélago, 
llegando á pasar algún año y aun años enteros sin observarse un solo movi- 
miento séismico (1), fácilmente se entenderá el espanto que se apoderaría de 
aquellos habitantes, al sobrevenir fenómenos á que estaban tan poco acostum- 
brados, y al ver que se repetían con tan inusitada frecuencia por espacio de 
tantos meses. Este espanto subió aún de punto con motivo de la o/a seísmica 
que sucedió al gran terremoto de la tarde del 21; fenómeno rarísimas veces 
observado en estas islas, como se verá por lo que vamos á decir. 

En las descripciones que acompañan los catálogos publicados por el P. Mi- 
guel Saderra Masó en tl^ Seismología en Filipinas», catjllogos que comprenden 
1023 temblores de que se tiene noticia haberse sentido en estas islas desde 
1599 hasta 1890, sólo tres veces hallamos cjue se haga mención de esta ele- 
vación extraordinaria de las aguas del mar, que, por acompañar generalmente 
á los temblores, ó ser acaso efecto de ellos, se ha denominado o/a seísmica. 
Por primera vez vemos consignado este fenómeno en la página 29, donde 
se citan las siguientes palabras con que el P. Delgado S. J. da cuenta del 



(i) En prueba de esto baste decir que desde 1600 hasta este terremoto de 21 de Sep- 
tiembre de 1897 sólo tenemos noticia de unos 22 ó 24 temblores sentidos en Zamboanga, li- 
geros la mayoría de ellos, siendo los más notables el de 29 de Noviembre de 1871, 25 de 
Agosto de 1874, II de Febrero de 1875, 11 de Marzo de 1882, 23 de Julio de 1885, 5 de Fe- 
brero de 1889, y 29 de Agosto de 1892. Y aun de estos siete temblores sólo dos fueron vio- 
Unios, esto es, el de Noviembre del 71 y Julio del 85; y uno solo destructor, el de Agosto del 
74. De este último se dice en <«La Seismología en Filipinas «, pág. 60, que «fué el más tuerte 
de que tenían memoria sus habitantes; que en la Capital las casas parecían venirse todas al 
suelo; que juntamente con la caída de vasos, cuadros, tinajas etc., se cayeron también nueve pi- 
lares de la pared del cementerio, se abrieron grietas en varías casas y una muy grande en el 
pantalán, rajando una pared que mira al E.; y qu2 hubo otros desperfectos en los cuarteles, 
á pesar de ser de ladrillo con ligaduras de hierro . 



48 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DUUANTK EL AÑO 1 897 



temblor de 27 de Diciembre de 1735, refiriéndose al pueblo de Balen «Un 
gran terremoto hundió aquella tierra, quedando convertida en laguna, y ane- 
gada la iglesia y casa de los RR. PP. Franciscanos, cuyos misioneros escapa- 
ron á lo alto del techo que estaba sobre el agua, con otros pocos de los na- 
turales de aquel pueblo.» 

En donde es de notar que el haberse precipitado en este caso las aguas 
del mar, fué más bien efecto de haberse hundido el pueblo, que de la eleva- 
ción de las mismas aguas; y así se explica cómo en otros pueblos de la 
misma "costa oriental de Luzón y próximos á Baler no se observase tal fe- 
nómeno, que sin duda hubiera sido más general, á haberse producido por la 
elevación de las aguas. 

Por segunda vez se habla de esto en la página 36, donde, describiéndose 
un horroroso terremoto sentido en Agaña (Marianas) el 25 de Enero de 1849, 
se añade al fin: «El mar adelantó hacia la tierra, y al retirarse se llevó una 
mujer». 

Finalmente, en la página 56 se dice que el temblor de 26 de Enero de 
1872 «fué acompañado en Agoo (Zam bales, Luzón) de potentes ruidos subte- 
rráneos y desbordamientos del mar y del río». 

Estas son las únicas tres veces que sepamos haberse observado olas seís- 
micas en estos Archipiélagos de Filipinas y Marianas, hasta el terremoto de 
21 de Septiembre de 1897 en que nos vamos á ocupar: una en la costa orien- 
tal de Luzón, otra en la costa occidental de la misma isla, y otra en Maria- 
nas; y aun de estas tres, la primera, según hemos indicado, más que ola seis- 
mica fué probablemente hundimiento de parte de la costa. De suerte que po- 
demos decir con verdad que este fenómeno era hasta el presente poco menos 
que desconocido en Filipinas: razón por la cual nos extenderemos algo en 
describir los caracteres principales, así de estos terremotos, como de la ola 
seísmica de que fueron seguidos ó acompañados. 






I 

HORA Y ZONAS ISOSÉISMICAS DB LOS DOS TE- 
RREMOTOS PRINCIPALES DE ai DE SEPTIEMBRE 



.'• , N . N^X, 



Lo que decíamos arriba acerca de la diñcultad de saber la hora exacta 
en que empieza* un temblor, lo experimentamos de un modo bien patente, al 
querer investigar la hora de los dos terremotos más importantes del 21 de 
Septiembre. Es tal la diversidad de horas que dan diferentes observadores, se- 
gún se verá más abajo, que es muy difícil resolver cuál tenga más visos de 
probabilidad: sólo de un modo bastante vago parece poder deducirse de los 
datos recogidos, que el temblor de la madrugada tuvo lugar entre 3*» 10"» y 
^h 20» (t. m. 1. de Zamboanga), y el de la tarde, entre 1^ 15" y 1** 25» (1). Por otra 
parte, como estos temblores no fueron perceptibles en Manila, tampoco fueron 
registrados por nuestros seismógrafos: y aunque es verdad que se agitó extraor- 
dinariamente el microseisraómetro Bertelli, pero no siendo éste registrador, y no 
observándose durante la noche, y sólo de hora en hora durante el día, no se 
pudo notar la agitación de la madrugada; y si bien por la tarde, al observarse 
por casualidad el aparato después de la i i, se vio que oscilaba fuera de 
campo j pero no se pudo saber con esto la hora en que empezó la tal agita- 
ción. Por fortuna, sin embargo, fueron ambas sacudidas perfectamente regis- 
tradas en las curvas fotográficas de los aparatos magnéticos de este Observa- 
torio, por medio de las cuales podemos saber, si no la hora, minutos y segun- 
dos, pero sí la hora y minutos en que aquéllas empezaron; esto es, á 3** 13" a. m. 
la una, y á i^ i?" P- ni- ^^ o^''^* ('• ii™- ^^ Manila): horas en que, por consi- 
guiente, llegaron á esta Capital las ondas seísmicas de estos dos terremotos 
de 21 de Septiembre. 

Esto supuesto, diremos cuatro palabras sobre el foco aparente y las zonas 
isoséismicas ó área de acción de estos dos terremotos. Y en primer lugar, 
creemos con bastante fundamento que no fué uno mismo el centro de acción 
de entrambos fenómenos seísmicos; sino que, ó bien el foco del terremoto de 



qu' 



^1) Por error de imprenta, se lee en la revista seísmica del mes de Septiembre de 1897 
ocurrió este temblor á eso de las tres y cuarto de la tarde, en vez de la una y cuarto. 

m 

7 



50 ACriviiJAD seísmica es filipinas durante el ano 1897 



la madrugada hubo de hallarse hacia el NK. y á alguna distancia de Zam- 
boanga, en donde próximamente colocamos, según diremos luego, el foco del 
terremoto de la tarde; ó, lo (jue sea quizá más probable, hubo por la ma- 
drugada dos focos que estuvieron en acción al mismo tiempo, situados proba- 
blemente hacia el NE. del mir de Joló el uno, y cerca de Cotabato, el otro, 
tal vez pjr la bahía Illana. Véanse brevemente los hechos en que nos funda- 
mos, al hacer estas suposiciones. Decimos, pues, que si fué uno solo el foco 
del terremoto de la madrugada del 21, los hechos parecen demostrar que hu- 
bo de hallarse por una parte más al Norte, y por otra más al Este que el 
de la tarde. 

Que se halló probablemente más al Norte lo prueban, á nuestro juicio, 
los siguientes datos: 

i.° Los observadores de Zamboanga y de las demás estaciones situadas 
al Sur de esta población, como son Joló é Isabela de Basilan, confiesan todos 
sin excepción que el temblor de la madrugada, aunque largo, pero en cuanto á su 
intensidad no tuvo comparación con el de la tarde. Al contrario, comenzando 
desde Dapitan, todas las estaciones situadas más al Norte, como Iloílo, Cá- 
piz, Cuyo, etc., están contestes en afirmar que el temblor de la madrugada fué 
el más fuerte y el más intenso. Asimismo en las curvas registradas por los 
magnetómetros de este Observatorio son casi el doble mayores las oscilacio- 
nes (i) trazadas durante el temblor de la madrugada que en el de la tarde, 
'i odo lo cual tendría muy difícil explicación, si no suponemos situado más al 
Norte el foco ó centro de acción de este primer terremoto. 

2.° Esto mismo parece indicar la simple inspección y comparación de 
las dos curvas trazadas durante estos dos terremotos por el seismógrafo de 
Cotabato: pues mientras de las tres oscilaciones principales registradas en el 
de la tarde, las do» venían de un punto del 3.® al i.<^' cuadrante; las tres, 
también más principales, del temblor de la madrugada vinieron todas de un 
punto del 4.*' al 2.^ cuadrante. 

Veamos ahora en qué nos fundamos, al asegurar que, dado que fuese uno 
solo el foco de acción del terremoto de la mañana, al propio tiempo que se 
hallaba más al Norte, hubo de hallarse también más al E. que el del temblor 
de la tarde. El principal fundamento de nuestro aserto son las mismas cur\'as 
de Cotabato, según las cuales fué allí bastante más intenso el temblor de la 
madrugada que el de la tarde; pues siendo así que la máxima amplitud angu- 
lar de Ja oscilación entera del péndulo no pasó en este último de 13®, en a(¡uél 
llegó á medir nada menos que 21^, Ahora bien, hallándose Cotabato al O. de 
Zamboanga, ya se ve que sería este hecho muy difícil de explicar, si no su- 
ponemos situado más al E. el foco del terremoto de la madrugada. 

Mas contra la suposición hecha en las anteriores líneas de que hubiese 



(i) Como ya se deja entender, hablamos aquí de oscilaciones puramente mecánicas ó siis- 
micas, las cuales en ningdn modo pueden confundirse con otras oscilaciones propias de per 
turbación ma];néüca. 



TERREMOTOS DK ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 5 1 



sido uno solo el foco de este terremoto, parecen militar las observaciones, ye- 
riñcadas en Surigao, si se comparan con las de Cuyo (Calamianes) y de Joló. 
Kn efecto; al paso que en estas dos últimas estaciones se dice cjue fué este 
temblor que nos ocupa bien perceptible, hasta el punto de que creamos pueda 
calificarse de recular intensidad, en las observaciones de Surigao no se hace 
en todo el día 21 mención de temblor alguno. Ahora bien, si suponemos que 
fué uno el foco, y que éste hubo de hallarse hacia el NK. y á alguna distan- 
cia de Zamboanga, lo hemos de colocar próximamente por el distrito de I)a- 
pitan ó no lejos de él: de doiide, la estación de Surigao se había de hallar más 
cerca del foco que Joló y Cuyo, siendo por lo tanto algo inexplicable que no 
se dejase sentir allí el temblor, siciuiera con poca intensidad. Kste es el argu- 
mento que nos ha movido á decir que tal vez sea lo más probable que hu- 
biese habido como do i focos de movimientos seísmicos; con lo cual se daría 
fácil explicación, así de las observaciones de Surigao, Cuyo y Joló, comparadas 
entre sí, como de los demás hechos arriba indicados, los cuales en tal caso 
serían indicios, no de que el foco se halló más al Norte que el de la .tarde y 
al propio tiempo también más al Este, sino simplemente de que debió de haber 
dos focos: uno más al Norte que el de la tarde (hacia el NE. del mar de 
Joló), y otro más al Este (probablemente en la bahía II lana ó entre la bahía 
II lana y el seno de Sibuguey). 

A no ser que (y esto sería una tercera explicación que no nos parece del 
todo inverosímil), supuesto un solo foco situado entre los distritos de Dapitan 
y Cotabato, supusiésemos además las zonas isoséismicas de una forma elíptica 
muy pronunciada, y dirigido el eje mayor de la elipse de NO. á SE^, y que 
se hubiesen propagado las ondas seísmicas á más distancia por el SO. que 
por el NE. 

Si difícil es, como se ve, investigar el foco ó focos aparentes de este 
terremoto, no lo es menos precisar las zonas isoséismicas del mismo: dificul- 
tad que salta á la vista, así por lo que acabamos de decir, como portfue no 
funcionó más que un seismómetro en toda la región conmovida, dependiendo 
por lo tanto el calificar al temblor de fuerte, regular, ligero etc., de la apre- 
ciación de diferentes observadores. 

Pos estas causas hemos desistido de representar por medio de carta seís- 
mica el foco y zonas isoséismicas de este terremoto de la madrugada del 21 
de Septiembre, contentándonos con indicar solamente (jue en la zona de movi- 
mientos fuertes ó entre fuertes y violentos parece que debían de hallarse com- 
prendidas las Cabeceras de Dapitan y Cotabato, y tal vez también la de Zam- 
boanga; que el área de regular intensidad se extendió hasta el Norte de Pa- 
nay, Cuyo, Joló y distrito del Agusan (centro de Mindanao); distribuyéndose 
así sucesivamente las otras dos zonas de movimientos ligeros y perceptibles. 

Pero digamos ya algo del otro terremoto más importante y de más tristes 
recuerdos para la Capital de Mindanao, y describamos brevemente su foco y 
área de acción. Acerca de aquél, basta fijarse en la descripción que nos ha- 
cen de la terribilidad y efectos del fenómeno varios testigos presenciales de 



52 ACTIVÍDAP seísmica EN FILIPINAS DVRANTE EL AÑO 1 897 



Zamboanga, y en la gradación con que fué disminuyendo su intensidad en las 
estaciones situadas á diferentes lados y á alguna distancia de aquella población, 
para que aparezca fuera de toda duda que el foco ó centro de acción hubo de 
hallarse ó allí mismo, ó muy cerca del extremo meridional de la península que 
podríamos llamar de Zamboanga, Prueba de esto mismo es el haber predominado, 
según parece, el movimiento trepidatorio, y las grandes grietas que se abrieron 
en el terreno de algunas de las visitas contiguas á dicha Capital; de todo lo cual 
hablaremos con la detención que se merece en el párrafo siguiente. El área 
de acción de este horroroso terremoto con la debida distribución de las zo- 
nas isoséismicas puede verse representada en la carta seísmica VIII. La zona 
de destrucción comprende la región meridional del distrito de Zamboanga .y 
la isla de Basilan; en la zona de violencia está incluido el resto del distrito 
de Zamboanga, por el Norte, y la isla de Joló, por el Sur; el área de movi- 
mientos fuertes abarca parte de los distritos de Dapitan y Cotabato, por el 
NE. y E., y se extiende por el SO. hasta la isla Tawitawi; la línea límite de 
la zona de regular intensidad la hacemos pasar jx)r el centro de Negros, S. 
de Cebú y Bohol, por el centro de Mindanao y parte de la Costa NE. de 
Borneo. Por el Este disminuyó ya, al parecer, muy rápidamente la intensidad 
del fenómeno, alcanzando apenas la zona de movimientos perceptibles el lí- 
mite oriental de la isla de Mindanao; pues ni el observador de Surigao, ni el 
de Tándag, ni el de Mati hacen mención alguna de temblor observado la 
tarde del 21. Algo más se extendió la acción del terremoto por el N. y 
NO., quedando bien incluida en el área de movimientos ligeros' y de alguna 
intensidad toda la isla de Panay y g^an parte de I^ Paragua, extendiéndose 
aún naturalmente algo más la zoua límite de movimientos perceptibles ó lige- 
rísimos. Nada decimos de la zona de movimientos microséísmicos, los cuales 
debieron propagarse á distancias inmensas, pues nos consta que fueron regis- 
trado.^, así los correspondientes á este terremoto, como al de la madrugada, 
por varios microseismógrafos de Europa. 



_;,^ -C íí^'>^»> --*f^ 



II 

EL TERREMOTO DE i* 17» R M. EN ZAMBOANGA 

É ISABELA DE BASILAN 



De los dos terremotos de que hemos hablado en el párrafo anterior, el 
más importante, al menos por sus efectos, es el de i*» 17"* p. m.; pues al 
paso que éste fué de tristísimas consecuencias para Zamboanga y otros pue- 
blos vecinos, del de la madrugada, sea por haberse hallado el foco algo le- 
jos de tierra firme, ó tal vez en barrios ó poblaciones de muy poca inipor- 
tancia, es lo cierto que no nos consta adquiriese en ninguna parte más inten- 
sidad que la correspondiente, á lo más, al n.° V de nuestra escala. 

Por esta causa hablaremos largamente de aquél, en este párrafo y en 
el siguiente, dando todos aquellos detalles que más puedan interesar y más 
sirvan siquiera para dar una idea la más exacta posible de los caracteres, 
y principalmente de la intensidad del fenómeno. Mas no (queremos pasar ade- 
lante sin manifestar aquí nuestro profundo agradecimiento á los Padres Mi- 
sioneros Jesuítas de Mindanao, Basilan y Joló, por la espontaneidad con 
(|ue nos enviaron desde luego datos tan copiosos é interesantes, como los 
(]ue iremos citando en este trabajo, y por la prontitud y diligencia con que 
se dignaron contestar á las varias preguntas que por cartas les hicimos, espe- 
cialmente acerca de las olas seísmicas que acompañaron estos terremotos, con 
el ñn de aclarar algunas dudas, ó ver de explicar mejor y con más seguridad 
los hechos observados. 

Y para proceder con algún orden, consideraremos exclusivamente en este 
párrafo los caracteres é intensidad del terremoto en la región más castigada, 
ó sea, Zamboanga y Basilan; en el párrafo siguiente incluiremos los datos re- 
cibidos de otros puntos en donde fué también sentido el terremoto más ó 
menos fuertemente, pero no con tanta intensidad; reservando el párrafo IV para 
el estudio de las olas seísmicas ó flujos y reflujos de las aguas del mar (|ue 
fueron observados la misma ta;de del 21, después del terremoto en (]ue nos 
estamos ocupando. 

En la Capital de Zamboanga.— CA/ay Jr movimientos. — Como suele suce- 
der en las proximidades del foco, lus movimientos observados en Zamboanga, 



54 ACtlVIDAT) SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE i:i. ANO 1 897 

durante este horroroso y largo terremoto, fueron, no sólo de oscilación, sino 
también y tal vez principalmente, de trepidación; siendo sin duda estos 
últimos los que más debieron contribuir á la desagradabilísima impresión 
que produjo el fenómeno en cuantos lo presenciaron, y á sus desastrosos 
efectos. Oigamos cómo se expresa acerca de este punto el P. Victoriano 
Bitrián S. J. en una carta dirigida al P. Miguel Saderra S. J., Rector del 
Ateneo Municipal de Manila, con fecha 28 de Septiembre 1897. iJice, pues, 
así, en la carta, después de haber indicado brevemente el primer temblor de la 
madrugada y otros varios que se habían venido observando durante toda la 
mañana del 21: «Persuadido de que aquí no se conoce este fenómeno con la 
intensidad que tiene en Luzón, pues desde nuestra dominación no se había 
visto, no le dimos importancia, y realmente no la tenía, porque no había cau- 
sado desperfectos de consideración. Pero á la i 1 de la tarde vino á atemo- 
rizarnos un furioso temblor con movimientos de oscilación y trepidación, y tal 
vez algún otro. El de trepidación fué evidente, porque la lámpara de la igle- 
sia lanzó el vaso al aire; y la estatua del Sagrado Corazón, de tamaño natu- 
ral, que tenía á sus pies el grupo de la Sagrada Familia, saltó del nicho sin 
tocar á la Sagrada Familia: de lo contrario, debía haberla aplastado. I^ osci- 
lación fué de E.O. 

»No sé si hubo algún otro movimiento, pues no tenemos aparato alguno; 
pero es lo cierto que los harigues del convento viejo tienen la tierra inme- 
diata separada en forma completamente circular, y á unos 10 centímetros en 
la parte superior.» 

Intensidad y efectos del terrepnoto. — Esto, por lo que toca á la clase 
de movimiento y dirección de las oscilaciones: en cuanto á la intensidad de 
las sacudidas y efectos por ellas producidos, poco ó nada podríamos añadir á 
la detallada descripción que hace el mismo P. Bitrián á continuación de las 
palabras que acabamos de citar; razón por la cual creemos no poder excusar- 
nos de reproducirla aquí toda entera, sin omitir el más mínimo detalle: «Como 
tenía la convicción, dice, de que aquí no había temblores grandes, me quedé 
sentado en la silla, cuando los demás huyeron: pero pronto salí de mi enga- 
ño, pues vi saltar en un momento todos los cuadros del corredor, y venírseme 
casi encima los tabiques que se abrían por todos lados. Cogí la puerta in- 
mediata, y asido á los dos lados del marco pude sostenerme en pie, pre- 
senciando la destrucción del convento. A las primeras sacudidas se fué á la 
calle enterita toda la fachada del convento. Bajé á la huerta para juntarme 
con los demás, que no sé cómo pudieron llegar con tan violentas sacudidas. 
Una nube de polvo se levantaba á nuestro alrededor, sin poder apreciar al 
momento lo que había pasado. 

» Sospechando que habría habido desgracias en la población, tomé el som, 
brero y me fui á la Casa-Gobierno, á donde acudirían á dar parte de las no- 
vedades en la población y de las desgracias personales: pero, gracias á Dios- 
de éstas no ocurrió ninguna. Me volví, pues, á casa, para ver con detención 
los desastrosos efectos del temblor. 



TEKRKMOTOS LK ZVMROANGA DK 21 DK SKPTUCMBRK 1 897 55 



»Los cuerpos exteriores de las dos torres que tienen 9 metros de altuna, 
construidos los dos de ladrillo sencillo dividido por fuertes pilaretes cruzados, 
todos de molave, se habían venido al suelo, quedando como colgado uno de 
los harigues, cortado por la base que estaba resentida. Los tabiques superio- 
res de las dos torres, desconchados casi del todo. Como el baptisteiio estaba 
en uno de estos cuerpos de la torre, los ladrillos, al caer, destrozaron el grupo 
de S. Pedro Cía ver bautizando dos negritos, y, lo que es peor, me rompieron 
por la base la hermosa pila bautismal de mármol. Casi todos los tabiques de 
la iglesia, como son tan viejos, unos se vinieron abajo, y otros quedaron me- 
dio al aire, por tener podrida la caña. Las paredes de manipostería quedaron, 
6 derribadas, ó tan resentidas, que ha habido necesidad de echarlas á tierra. 
La estatua del Sagrado Corazón de Jesús estaba fuera de su capilla tendida 
en tierra y con una mano rota. La estatua de S. Luis se quedó de pie en me- 
dio de la iglesia. La de S. José estaba en tierra, sin que pueda saberse cómo 
cayó, pues no se le ve la menor señal de golpe, á pesar de ser muy delicada 
y primorosa. La de la Virgen del Carmen fué la que más desperfectos tuvo. 
I/} que me da más cuidado es el movimiento que han hecho dos harigues de 
la nave central, aunque me parece que no será de mucha consideración. 

»Las paredes de la parte del convento nuevo hanse resentido, y habrá 
que derribarlas; los tabicjues del piso superior, que ya se blanqueaban, han que- 
dado en gran parte desconchados; pero el maderamen y trabazón de lo edifi- 
<»do está completamente bien: y aumiue á mitad de hacer, ha sido nuestro 
refugio en estos días de zozobras; pues los temblores, con mayor ó menor in- 
tensidad, no han cesado en estos ocho días. Nos hemos quedado por tanto sin 
convento viejo, y sólo con el comienzo del nuevo. 

>Las hermosas rejas que cercaban, tanto la huerta, como la iglesia, deberán 
"^"^barse; pues los pilares de ladrillo que la.s sostenían se han cortado, for- 
jando una línea recta que tirada á cordel no queda más perfecta. 1a pared 
de ladrillo que cercaba uno de los lados de la huerta se cayó toda completa- 
mente. 

»Las dos paredes del cementerio, también de ladrillo, han ido al suelo, con 
parte de la reja que cerraba la pared de entrada. Sólo los nichos han queda- 
do en pie, aunque algo resentidos, según se ve por la capilla que está en el 
centro, y cuyas paredes se han rajado un poco. 

»La iglesia de Santa María, cuya fachada era toda de piedra y parte de 
las paredes laterales, esta también agrietada, y tal vez no habrá más remedio 
que proceder al derribo. I^s paredes laterales han sufrido bastante, sobre todo 
el elevado zócalo, construido de argamasa, que se ha abierto por medio en 
algunos puntos, y en otros se ha abierto ancha grieta. La parte posterior de 
la iglesia ha venido al suelo. La imagen de Nuestra Señora de la Purificación 
cayó, sufriendo desperfectos de consideración. La hermosa bóveda central ha 
quedado inUcta. 

»Y si las cosas nuestras han sufrido tanto, ;qué deterioros no habrán te- 
nido los demás edificios públicos y particulares? Con muy pocas excepciones, 



56 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE K!. AÑO 1897 



todos los ediñcios de manipostería hanse resentido de tal modo, que alguncs 
amenazan ruina. la Fuerza del Pilar se ha agrietado por diferentes puntes, 
poniendo en peligro algunos de los edificios interiores. Parece que el terrero 
se resintió y agrietó en la puerta principal. El Hospital Militar (]uedó mal pa- 
rado; la Comandancia de Ingenieros está inhabitable; la casa del Gobierno 
General inclinada considerablemente hacia la calle; la Comandancia de Ma- 
rina se ve casi destruida; el Tribunal tiene muchos desperfectos; las escuelas 
han quedado muy mal paradas, principalmente la de niñas. Kn una palabra, 
ha sido un desastre general para todas las casas de mampostería.» 

Hasta aquí la descripción del P. Bitrián sobre los desastrosos efectos 
de este terremoto en la Capital de Mindanao; descripción que, á nuestro jui- 
cio, es la más completa de cuantas se publicaron á raíz de la catástrofe, y 
digna por tanto de que la prefiriésemos á todas las demás. Por ella se habrán 
podido formar nuestros lectores alguna idea bastante aproximada de la inten* 
sidad y violencia del fenómeno seísmico, que, si tal vez no llegó á igualar la 
de los grandes terremotos de Manila de i8 de Julio de 1880, tampoco cree- 
mos que fuese muy inferior, según lo indicaba también en una carta de fines 
de Septiembre el P. Juan Quintana, Misionero de Zamboanga, testigo ocu- 
lar que fué de los temblores del 80: «A eso de la i i, decía, compareció el 
terremoto gordo, parecido y quizá igual al que en la misma hora sentimos en 
Manila el 18 de Julio de 1880, Los ediñcios de Zamboanga ofrecían un triste 
espectáculo, incluso el Fuerte del Pilar que había sido la admiración de los 
siglos. En mi aposento, que está sobre la sacristía, quedó partida la mesa y 
la silla por una pared sobrepuesta á otra desde hace muchos años y que se 
derrumbó hacia dentro » 

Otra descripción de los efectos del terremoto en Zamboanga hallamos en 
uno de los periódicos de la Capital (i) y es como sigue: «Serían aproximada- 
mente la I*» y 20™ de la tarde, cuando se sintió en ésta un fuerte tem- 
blor, el mayor de cuantos han sentido todos los habitantes de esta provincia, 
entre los que hay algunos que presenciaron los ocurridos en Manila los años 
1863 y 1880. 

»Este movimiento causó el pinico consiguiente en toda la provincia y 
dejó inutilizados una porción de edificios. 

»En el convento derribó la cerca de una fachada de múrete de mampos- 
tería que sólo tenía dos metros de altura. Todo el tabique pampango de la 
fachada, que da frente á la División Naval, fué al suelo 

»En la iglesia se cayeron seis estatuas; la del Sagrado Corazón de Jesús, 
Nuestra Señora del Carmen y otras. 

»Las fachadas de ambas torres quedaron derribadas, y en general en toda 
la iglesia y convento puede decirse que hay necesidad de cambiar todas las 
fachadas y tabiques de mampostería ó construcción pampanga^ pues lo que 
no ha caído está amenazando ruina. Los pilares de mampostería que había 

(r, Diario de Manila de 8 Octubre 1897. ^ 



TKRRKMOTOS r>K zvMBo.wr. \ nr 21 hF, •ír-.príF.MP.Rí: r8o7 57 



en la plaza de Salcedo, ó sea, la principal de esta población, casi todos fue- 
ron derribados, á pesar de su poca altura, dos metros, con un espesor de se- 
senta centímetros. 

»Los ediñcios del Estado han quedado todos en ruina. La Fuerza del Pi- 
lar tuvo que ser desalojada en el acto, saliendo cada cual por donde pudo, 
unos por las puertas y otros por las ventanas. Lo mismo sucedió en el Hos- 
pital Militar, y, gracias á la hora en que ocurrió, no tenemos que lamentar más 
desgracias personales que un herido grave y dos leves en el cuartel, dos con- 
tusos en el hospital, y una mujer muerta en el puente del río Cagicit, cerca de 
La Caldera, el cual se hundió al pasar aquella mujer con dos niños, en el 
momento del temblor: los niños se salvaron y aparecieron entre unos maderos 
cerca del sitio. 

»Las fuerzas de esta guarnición están alojadas en un camarín de ñipa, y 
los enfermos del hospital en otros de igual material. Ahora se está constru- 
yendo un cuartel para todos, puramente de caña y ñipa. 

»La verja que cercaba el cementerio se fué al suelo; y una parte de esta 
cerca, que era un muro de mampostería, también se hundió. Cerca de este 
muro se abrieron grietas en el suelo, y por ella salió mucha agua y arena. 

»Todas las casas de materiales fuertes de esta población han tenido que ser ¡ 
desalojadas, quedando sólo útiles las de construcción de madera: algunas de 1 
construcción mixta y otras de madera también han tenido que ser desalojadas. » 

En el distrito de Zamboanga. — Intensidad y efectos del terremoto — Kl 
P. Bitrián terminaba su carta con un breve relato de los desperfectos sufri 
dos en las iglesias y conventos de los demás pueblos del distrito, que me 
ha parecido trasladar aquí para completar lo referente á la intensidad y vio- 
lencia del temblor en Zamboanga; y es como sigue: «Los daños causados en 
los demás pueblos son los siguientes, por lo que toca á nosotros: 

Ayala. — La iglesia ha quedado abierta por diferentes puntos, y el campana- 
rio está amenazando mina. 1^ Virgen del Carmen, la Patrona, (lue estaba su- 
jeta al muro con dos fuertes tornillos, fué lanzada fuera del presbiterio, con los 
desperfectos consiguientes: con otras imagines sucedió casi lo mismo. Ha queda- 
do destruida la cocina: lo demás del convento, que es de tabla mala y vieja, 
y que debe derribarse por su mal estado, ha quedado en pie, aunque algo re- 
sentido. Han tenido que levantar un camarín para vivir. 

Tetuán. — Hubo varios desperfectos en los tabiques del convento, y estuvo 
para caerse la torre, por haber perdido el punto de apoyo la campana 
grande. Si hubiese repetido el temblor, sin duda hubiese caído. Una de las pa- 
redes del cementerio cayó entera. 

Mercedes. — La torre más próxima al convento se fué al suelo, como tam- 
bién gran parte de la fachada de la iglesia, que era de piedra; varios de los 
tabiques y puertas del convento se desplomaron, quedando el interior en mal 
estado: de manera que el Padre Misionero tuvo que trasladarse á vivir en una 
escuela. 

o 

o 



ACTIVinAl) SÍ^.ISMICA EX FILIPINAS DURANTK EL AÑO 1 897 



Bólong. — Cayó la iglesia, quedando en pie los harigues, aunque perdieron 
a plomada: también vino á tierra la mitad del convento, teniendo que reíu- 
Igiarse el Padre á un camarín donde reunía maderas. 

Isabela. — Casi nada sufrieron el convento y la iglesia, por ser todo de ma- 
teriales ligeros. El hermoso Fuerte que se levantó hará unos 40 años, ha que- 
dado en muy mal estado, como también otros edificios principales. 

Grietas en el terreno, — Es por demás sabido que uno de los fenómenos 
que en los grandes terremotos suelen observarse en las proximidades del foco 
ó centro de acción, y que es efecto de las grandes vibraciones comunicadas 
á la corteza terrestre por las sacudidas seísmicas, son las hendeduras ó grie- 
tas de más ó menos longitud y profundidad, que se abren en el terreno, vol- 
viendo á cerrarse unas veces rápidamente, y quedando otras abiertas indefini- 
damente (i). Bastaría recordar en confirmación de esto lo acaecido en los te- 
rremotos de la Jamaica de 1692, en los de la Calabria de 1783, de Nueva 
Zelandia de 1855, de Andalucía de 1884 (2), y muchos otros, que por ser he- 
chos tan conocidos, no creemos necesario repetir aquí. También acompaña 
frecuentemente á los grandes temblores otro fenómeno que consiste en el des- 
prendimiento de ciertos olores parecidos al del ozono ó al de gases sulfu- 
rosos (3). 

Ambos á dos fenómenos tuvieron lugar durante el terremoto de que veni- 
mos hablando, según lo dejaron consignado testigos presenciales. El P. Bi- 
trián, en la carta que en gran parte queda ya trascrita, hace mención expresa 
de ellos en los siguientes términos: «En varios puntos del Distrito se ha agrie- 
tado el terreno de tal manera, que en la sementera de Bólong medía la grieta 
unos 50 metros de longitud y más de un metro de anchura; y por ella y por 
las de otros puntos salía agua salada, mezclada con barro negruzco y, según 
dicen, oliendo á azufre,* 

Con fecha posterior, 17 de Octubre, el P. Quintana, Misionero de Zam- 
boanga, escribía también sobre este punto lo siguiente: «En el río Tetuán. al- 
gunas horas arriba hacia el Norte, cayenin al lado del mismo río dos mon- 
tecitos, el Tiptipun y el Betute. Se abrió y cerró la tierra en diferentes pun- 
tos. Ayer mismo vi un pozo ó abertura (á unos 100 metros de la iglesia de 
Sta. María) ocasionada por el temblor del 21: en los aguaceros siguientes el 
remolino de agua llevó adentro dos piezas largas de caña. Ahora tiene el agu- 
jero tres brazas de diámetro; y á otras tantas de profundidad se va cegando 
con ramas, palos y tierra.» 

En un periódico de la Capital leemos que en el terreno próximo á la 
colonia de S. Ramón se abrieron grandes grietas, por donde se desprendían 
gases sulfurosos y aguas cenagosas. 



{\) Véase 'I-e monde physique» por Guillemín, tomo V pág. 654 y siguientes. 
(2) Véase «Terremotos de Andalucía* — Informe de la comisión nombrada para su estu- 
dio, páginas 82 y 83. 

(3^ «La Seismología en Filipinas» pííg. lio. 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA Í)E 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 



S9 



En la isla de Basilan.— El P. Pablo Cavallería, S. J., Misionero de esta 
isla, escribía con fecha 29 de Septiembre al P. Director del Observatorio lo 
Siguiente, que indica bien á las claras la fuerza que tuvo el terremoto, y 
la consternación que produjo en los ánimos el prolongado período seísmico 
(jue le sucedió y del cual hablaremos en otro lugar: «Fortísimos, largos y 
repetidos temblores hace ocho días nos tienen aterrados. A las 3*» 20*" de 
la madrugada del 21, día de S. Mateo, fué el primero, fuerte y largo de 
más de un minuto, según me pareció, y hay quien asegura que aun duró 
más: después se repitieron muchos, pero menos fuertes, hasta la i*» 20"» de la 
tarde del mismo día, en que hubo uno tan fuerte, que derribó varias casas y 
gran parU de la mampostcrla del Fuerte, -i* Hasta aquí el P. Cavallería, al cual 
tendremos ocasión de citar más adelante, cuando nos ocupemos en la ola 
seísmica que fué para Isabela de Basilan mucho más funesta (jue los mis- 
mos terremotos, y causa no sólo de sensibles pérdidas materiales, pero aun de 
varias desgracias personales. 



-^1 - ^ ♦> ^- * .^^♦^^- 



III 

EL MISMO TERREMOTO EN JOLÓ, 

RESTO DE MINDANAO, BISAYAS, LA PARAGUA, 

CALAMIANES Y NORTE DE BORNEO 



Siguiendo la relación empezada en el párrafo anterior, del terremoto más 
importante del 3i de Septiembre, iremos aduciendo aquí todos los datos reci- 
bidos de otros puntos, en donde la intensidad del fenómeno fué menor (iiie 
en Zamboanga é Isabela de Basilan. 

Joló. — Empezamos por esta isla, porque fué ella, después de Zamboanga 
y Basilan, la que más sufrió lo» efectos del temblor, cuya violencia podrá 
echarse de ver fácilmente por los siguientes datos que debemos á la solicitud 
del P. Gaspar Colomer, S. J., Misionero de dicho punto: «Á la i** 25"* de la 
tarde, dice, todo crugía y bamboleaba, agrietándose las paredes del convento 
por seis partes, junto á los harigues. En algunas casas de la Colonia se caye- 
ron los tabiques interiores y exteriores: la torreta del faro es lo que más ha 
sufrido. También ha habido desperfectos en la Torre de la Reina y en el 
Fuerte Princesa de Asturias, situados en el exterior de la plaza militar. I^ di 
rección de las oscilaciones fué de E.(). 

Por lo (|ue toca á las otras islas que forman el grupo llamado ArcfúpU- 
lai(o ík Joló, sólo podemos decir que, según escribió al P. Director de este 
Observatorio el Kxcmo. Sr. D. Luis Huertas G. P. M. de aquella plaza, t<ha- 
bía sido sentido el terremoto tanto en Siasi como en Bongao; pero en am- 
bas islas C(jn menos intensidad que en la de Joló, y en Bongao con menos 
aún cjiíe en Siasi»: lo cual así debía naturalmente suceder, disminuyendo la 
intensidad en ra/.ón de la mayor distancia del foco ó centro de acción. 

Mindanao.— En el párrafo anterior dijimos algo sobre los caracteres y 
efectos de este terremoto en el distrito de Zamboanga: ahora veremos breve- 
mente cómo futí observado en el resto de Mindanao. Y ante todo, como más 
próximos al foco, los distritos (juc m.l'^ fuertemente sintieron su intensidad. 



Mamario' 



I 



\ 



TERREMOTOS DE ZAMBOA NÜA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 6 1 

después de Zaraboanga, Basiian y Joló, fueron sin duda los de Dapitan y Co- 
tabato; si bien, como ya queda indicado y de ello volveremos á hablar más 
adelante, fué en ambos todavía más intenso el terremoto de la madrugada. 

Acerca del primero, ó sea, del de la tarde, nos decía simplemente el ob- 
senador de Dapitan que «á 1*» 45"» p. m. hubo intenso temblor oscilatorio; di- 
rección NO.- SE.; duración 50 segundos ^ Kn general, todos los testigos presen- 
ciales que desde dicha población escribieron sobre estos terremotos hacen 
mucho hincapié en el terremoto de la madrugada, citando el que nos ocupa 
como una de tamas repeticiones observadas durante todo el 21, pero colocán- 
dola siempre entre las de mayor intensidad. 

Algunos más detalles podemos dar de Cotabato, puesto que habiendo 
funcionado un buen seismógrafo, ideado por el P. Mariano Suárez. S. J., po- 
demos presentar las_ curvas por él trazadas, y deducir de ellas la intensidad ó 
amplitud angular de las oscilaciones, y sus direcciones principales. 

Decía dicho Padre con fecha 27 de Septiembre, al remitirnos estas cur- 
vas: «Por este correo le mando las curvas de los dos temblores que hemos 
tenido el 21: son mayúsculos. El primero tuvo lugar á 3*» 25'» de la madru- 
gada, y el segundo á i*» 32"» de la tarde.» 

I^ amplitud angular y dirección de las tres principales oscilaciones del 
péndulo son como siguen (véase la lámina XII): 

A -- 13® ; dirección SO.-NE. 

B - 9^^ 44'; ^ OiSO.-EiNE. 

C -- 9' 20'; > NO. -SE. 

1^ duración total del temblor fué, según el mismo P. Suárez, de 72 se- 
gundos. 

Como se ve, hallándose Zamboanga é Isabela de Basiian al OiSO. de 
Cotabato, vendrían directamente del foco las oscilaciones que hemos señalado 
ron la letra B, las cuales, aunque no alcanzaron la amplitud de las señaladas 
ron la letra A, pero fueron más bruscas que éstas. Las otras dos oscilacio- 
nes principales se habrían desviado algo, las unas hacia el S. y las otras al 4.° 
cuadrante. 

Del distrito del Agiisan nos escribía el P. Femando Diego, S. J., que «su- 
biendo el rio Ihauan arriba, percibió á 2^ p. m. del 21 un temblor regular y 
de bastante duración; los árboles se inclinaban hacia uno y otro lado con 
pausado movimiento. También se percibió en el pueblo de Veruela.» 

En la carta séismica VIII suponemos que fué este terremoto perceptible 
(en el sentido de nuestra escala, esto es, por algunas personas en reposo y 
acostumbradas á estos fenómenos) hasta en los distritos más orientales de la 
isla de Mindanao; pero hubo de serlo muy poco, toda vez que no nos dan 
cuenta de él ni los observadores de Dávao y Mati, ni los de Surigao y Tándag. 

Bisayas. —He ahí lo que decía sobre este terremoto el Pon^enir de Bi- 



62 ACTIVIDAD SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



sayaSy después de haber hablado ya del de la madrugada, que, como en Da- 
pitan, fué el de mayor intensidad: «A i^ 25™ de la tarde de hoy (21) se ha 
sentido otro temblor de oscilación, menos intenso que el de la pasada noche, 
pero tal vez de mayor duración, puesto que apreciamos en un minuto y diez 
segundos el tiempo que duraron las oscilaciones. I^s observaciones hechas so- 
bre este temblor y que nos ha comunicado la Administración General de Co- 
municaciones son como siguen: 

«Iloílo. — A la 1*» 25™ de la tarde de hoy sintióse en esta localidad tem- 
blor de oscilación; regular intensidad; duración un minuto próximamente. Di- 
rección E.-O.: sin novedad.» 

«Passi. — A la 1** 27™ de la tarde de hoy ten.bl^r de regular intensidad; 
oscilación E.-O.; duración un minuto y 25 segundos próximamente.» 

«S. Joaquín. — A la 1** 27"* de la tarde de hoy sintióse en esta localidad 
temblor oscilatorio de regular intensidad, de SSO. á NNE. Duración un mi- 
nuto y 20 segundos próximamente.» 

«S. José.— A I*» 27"» de la tarde de hoy volvióse á sentir en esta localidad 
temblor de oscilación casi imperceptible; duración siete segundos.» 

«Cápiz. — Sintióse nuevo temblor á la 1*» 25" de la tarde de hoy en dife- 
rentes direcciones, acentuándose más de SO. á NE., siendo de más duración 
que el de la madrugada del mismo día, pero de menos intensidad.» 

De la isla de Negros, sentimos no haber podido recoger más detalles ni 
más datos que las siguientes líneas que leemos en el mismo Pon'cnir de Bi- 
sayas: «En la vecina isla de Negros, y especialmente en la costa occidental 
de donde tenemos noticias, los temblores de ayer se sintieron con igual in- 
tensidad y duración que en esta ciudad, sin que tampoco causasen desgracias 
sus efectos.» 

De Cebú es el siguiente parte remitido á la Central de Comunicaciones 
y comunicado .al Director de este Observatorio: «Cebú, 21: á i*» 32"» p. ni. 
temblor oscilatorio de regular intensidad; dirección SO--NE.; duración 15 se- 
gundos.» 

La Paragua y Calamianes. — Aunque de la isla de La Paragua sólo te- 
nemos noticias de Puerto Princesa, en donde fué el temblor bien perceptible; 
con todo, suponemos que fué percibido en toda ella, como va representado 
en la carta séismica VIH. Que fué sentido en Puerto Princesa nos consta por 
el siguiente oficio que se dignó remitir al Director de este Observatorio el Go- 
bernador P. M., D. Ángel López: «Por lo que pueda interesar á los estudios 
de ese Observatorio de su digno cargo, pongo en su conocimiento que el día 
21 del pasado mes y á la i ¿de su tarde se sintió en esta localidad un li- 
gero temblor de tierra, lamentando no poder facilitarle detalles sobre la du- 
ración, dirección é intensidad del fenómeno séismico, por carecer de aparatos 
con que apreciar estos datos » 

También al Gobernador P. M. de Calamianes, D. Carlos Peñuelas, debe- 
mos interesantes datos sobre los terremotos de 2 1 de Septiembre, en una rarla 



TERREMOTOS DK ZAMBOANGA HE 21 DE SEPTIEMBRE 1897 63 



que tendremos ocasión de citar más adelante. En ella sólo dice, acerca del 
terremoto de que, venimos hablando, lo siguiente: «A la i J de la tarde se 
repitió el temblor, pero en pequeño» (con respecto al de la madrugada de 
que ha hablado antes). 

Borneo.— Dos son los conductos por donde hemos tenido noticia de lo 
observado al Norte de esta isla durante el terremoto de Zamboanga: uno es 
nn telegrama del Superintendente de Labúan, islita situada al NO. de aquella 
grande isla, remitido á Singapore y publicado en los periódicos de dicha ciu- 
dad; y otro, una carta del R. P. A. Van den Brocck, Misionero Apostólico de 
Labúan, dirigida á petición nuestra al P. Gaspar Colomer, S. J., Misionero 
de Joló, como diremos mis adelante. 

El telegrama á que hemos aludido (prescindiendo por ahora de lo referente 
á una pequeña isla que brotó cerca de Labúan, cuando el terremoto, pues de 
ello hablaremos en el párrafo siguiente) está redactado en estos términos: cUn 
temblor de tierra ha sido sentido en Kúdat, el día 21. Una ligera sacudida (ó 
una ligera oscilación) fué observada en varios puntos á lo largo de la costa. 
£s/f temblor no ha sido sentido en Labúan,^ 

La carta del P. A. Van den Brock confirma esto mismo, dando algún 
detalle más acerca de la hora del temblor. Dice, pues, hablando de la nueva 
isla, que «no parece haber duda que surgió de en medio del mar al mismo 
tiempo que un temblor se dejaba sentir en Sandakan, en Kúdat, y en varios 
otros puntos: este fenómeno fué observado en Sandakan á la i*» 10" p. m., y 
en Kúdat á i^ p. m.» Esta diferencia de horas, á más de que puede ser efecto 
de la falta de buenos relojes, debe también en parte atribuirse á la diferencia 
di meridianos de ambas poblaciones, pues el puerto de Sandakan está unas 
70 millas más al E. que Kúdat, como puede verse en la carta seísmica VIU. 

De suerte que, según estos datos, parece que el temblor sólo sería sen- 
tido en la región septentrional de Borneo, y especialmente al NE. de la Isla, 
ya que en Labúan, próxima á la costa NO., no fué percibido el fenómeno 
seísmico. 



^-''>- ♦>^>^-f— ^«5<í- 



lY 
OLA Seísmica— HECHOS observados 

EN EL MAR DE JOLÓ Y ANÁLISIS DE LOS MISMOS 



Dase generalmente el nombre de ola seísmica á grandes movimientos del 
mar, extraordinarios flujos y reflujos, inmensas olas de traslación que, sin ser 
efecto de ningún ciclón, se abalanzan á las veces sobre las costas con una 
violencia incomparablemente mayor que las conocidas con el nombre de 
olas de los huracanes que preceden y acompañan las más horrendas tem- 
pestades; siendo, por lo tanto, sus efectos mucho más temibles que los oca- 
sionados por los grandes terremotos ó sacudidas directas de la tierra de 
que van generalmente precedidas. Como se ve, así considerada la ola séis- 
mica, puede decirse que comprende todas las olas extraordinarias que no 
son ciclónicas. Y aunque no están* contestes los autores meteorólogos, seis- 
mólogos y geólogos en la manera de explicar las causas de estas olas extra- 
ordinarias, pretendiendo algunos ser dichas causas puramente exógenas, ó sea, 
existentes en la atmósfera, como, por ejemplo, la electricidad (i); con todo, la 
opinión más común las atribuye á causas endógenas, distinguiendo al propio 
tiempo como dos clases de olas, producidas unas por causas simplemente seís- 
micas, y otras por causas que podríamos llamar geológicas. Aquellas suponen 
dichos autores (jue son efecto, bien de las vibraciones ó sacudimientos de las 
islas ó costa de los continentes trasmitidas á las aguas del Océano, bien de 
los que podríamos llamar propiamente maremotos ó temblores de mar, esto es 
de aquellos temblores cuyo foco ú origen se halla en el fondo mismo del mar. 
Las otras olas, debidas á causas que llamamos geológicas, son las que parecen 
ser efecto, no de temblores, sino más bien de súbitas elevaciones ó depresiones 
de terreno, ya sea que tengan éstas lugar en el fondo del Océano, ya en las 
islas ó costas continentales. 

Según estas suposiciones, parece que sólo impropiamente podrían llamarse 
estas últimas olas seísmicas; sino que más bien deberían denominarse olas 



\\\ Véase: .1 terreinoti— Ricerche sullc cause cho li prodiicono, del P. G. M. Snnna .So 
laro, S. ].^\ páginas 3X , iii. 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 65 



geológicas, reservando la anterior denominación para las otras olas producidas, 
según hemos dicho, por causas seísmicas. Sin embargo, dos razones todavía se 
nos ofrecen para admitir de un modo general la palabra ola seísmica como 
aplicable á ambas clases de olas, ó sea, á todas las olas extraordinarias que 
no se consideren ciclónicas. La primera es que rarísimas veces se han obser- 
vado las tales depresiones ó elevaciones súbitas de terreno, sin que hayan ido 
acompañadas, seguidas ó precedidas, más ó menos, de algunos temblores de 
tierra en alguno de los lugares á donde han llegado las encrespadas oías del 
Océano. Y la otra, que sólo en el caso de que estas trasformaciones geológi- 
cas del terreno hayan tenido lugar en las costas de las islas ó continentes, 
podrán atribuirse á ellas las olas que hayan sucedido á dicha trasformación: 
mas en los otros casos, ¿quién será capaz de investigar, aun supuesto que en 
ningún punto se haya sentido temblor de tierra, si las olas observadas fueron 
debidas á desplazamientos producidos en las profundidades del Océano, ó 
sea, á causas geológicas, ó más bien á temblores del mar ó submarinos, y por 
tanto, á causas propiamente séismicas? 

Hechas estas breves indicaciones, no hay para qué recordar aquí los varios 
hechos que se registran en las historias, de olas extraordinarias no ciclónicas, 
las cuales han sido causa de las mayores catástrofes que en el mundo se co- 
nocen. Pues aun prescindiendo de las tristemente célebres y de todos tan co- 
nocidas del Callao, 23 de Octubre de 1724, de Lisboa, i.° de Noviembre de 
1755, de la Calabria, 5 de Febrero de 1783, de Chile, 20 de Febrero de 
1835, ^^ 1^ costa S. de Suinatra, 1861, del Perú, Agosto de 1868, y las del 
Japón, años 869, 1601, 1741, 1751, 1804 y 1854; demasiado recientes son aún 
para que se hayan borrado de nuestra memoria las fechas de 15 de Agosto 
de 1883, y 15 de Junio de 1896, memorables respectivamente por las espanto- 
sas catástrofes ocasionadas por inmensas olas que se formaron cuando la 
erupción del Krakatoa é inmersión en el mar de gran parte de aquella isla, 
situada en el estrecho de la Sonda, y repetidos temblores observados en algu- 
nos puntos del Japón. Estos dos últimos hechos de olas extraordinarias no ci- 
clónicas, así como son los más recientes, así han sido de los más notables y 
de más desastrosos efectos, habiéndose extendido su acción á enormes dis- 
tancias. 

En nuestro Archipiélago ya hemos dicho al principio que este fenómeno 
de olas séismicas ha sido hasta el presente poco menos que desconocido: por 
esta causa procuraremos reunir aquí todos los datos que han llegado á nuestras 
manos acerca de la observada la tarde del 21 de Septiembre en el mar de 
Joló, por más que, como se verá, en ninguna parte, que sepamos, llegó á ad- 
quirir la importancia de las que hemos de paso insinuado en las anteriores 
líneas. 



6^) ACnVIDAD SÍ:iSMlCA EN FILIPINAS DURANTK EL AN'O 1897 



Hechos observados 

Isabela de Basilan. -Esta región fué sin duda ninguna la que más su- 
frió las consecuencias de la ola, y en donde se presentó ésta más imponente- 
Oigamos cómo describen el fenómeno el P. Pablo Cavallería, S. J., y algún 
otro testigo presencial. 

El P. Cavallería se expresaba así con fecha 29 de Septiembre: «^ Después 
de este temblor (de i** 20'" p. m. del 21), como á la media hora, el agua del 
mar comenzó á subir con gran velocidad y fuerza, acabando de derribar va- 
rias casas y arrastrando de otras cuanto había en los bajos Se cree que 

subió unos 6 metros sobre el nivel ordinario. La gente, al ver subir las aguas, 
se corrió gran parte á los montes, y no faltó quien ya buscaba árboles altos: 
buena parte del pueblo entró en la iglesia por(|ue está alta, y yo estaba entre 
ellos, atento siempre á si el mar ganaba en altura, en cuyo caso habría dicho 
á todos: vamonos á rezar al monte. Hubo llantos, clamores, temores, gritos, 
etc. etc.: creyeron muchos que se llegaba el último día. Al fin, bajó el agun, 
y se sosegó algo la gente; pero sigue temiendo más á la avenida del agua que 
al temblor». 

Y en otra carta escribía el mismo Padre, dando algunos detalles más sobre 
la fuerza de las olas: «Aterrados ya estábamos todos (con motivo de los terre- 
motos) y clamando á Dios, cuando de momento se ve subir el agua del mar 
con una velocidad y fuerza incalculable: los gritos, lamentos y llantos fueron 

tales, que no se pueden describir La fuerza del agua fué tanta, que arrastró 

maderas de yacal de unos 6 metros de largo por 20 centímetros de grueso á 
larga distancia: se llevó lancanes, trozos de mampostería; derribó casas, dejó 
inútiles otras, y barrió los bajos de todas, quedando sólo intactas las que están 
tá 7 ú 8 metros sobre el nivel del mar. 

»Son, pues, machos los que han perdido sus casas y todo su ajuar. Los 
moros no sólo han perdido sus casas y cuanto en ellas tenían, sino que unas 
12 personas perecieron víctimas de la avenida del mar que causó más perjui- 
cios que había causado el terremoto. El cañonero Lezo, que se hallaba fon- 
deado en esta Silanga, llevado por la fuerza impetuosa de las aguas en sus 
flujos y reflujos, corrió verdadero peligro, y momentos hubo en que el Coman- 
dante creyó perder el buque » 

Posteriormente recibimos otra carta, fecha 28 de Octubre, del mismo Pa- 
dre Cavallería, en la cual, entre otras cosas, añadía como complemento á los 
anteriores datos sobre la ola seísmica, que la mar subía y bajaba casi toda la 
mañana del 21, hasta que vino la subida grande que aterró á todos, y que 
tuvo lugar como á la media hora después del temblor fuerte, ó sea, á eso de 
la i*> y 45» ó 50"» de la tarde. «Lo que á mí más me maravilló, decía, fué 
la fuerza del agua que arrastró 4 ó 5 harigues del puente, que 16 hombres 
al vez no podrían llevar sin fatigarse mucho, á 10 metros de distancia; y 
esto que estaban entre el barro del fondo del mar.» 



TERREMOTOS DK ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1897 67 



De Otro testigo presencial debe de ser la siguiente relación que tomamos 
de uno de los periódicos de la Capital: «No bien terminó el temblor, cuando se 
sintió de la mar un ruido estrepitoso y extrafto; era una inmensa ola que en- 
eraba, por la boca del E. de la Silanga, é invadía el pueblo y la estación na- 
va/, a^rrastrando consigo cuanto encontraba á su paso: en aquel momento el 
Gobernador de la Isla, D. Eduardo Vargas, se encontraba en el pantalán con 
ütroü oficiales y funcionarios, y comprendiendo el peligro que corrían, dio la 
voz /^^dú el mundo al Fuerte! y como punto elevado que es, y á ello se de- 
bió \sL salvación de muchas vidas. Era imponente ver el estado de la mar y 
cont:empIar la inmensa ola que con gran fuerza entraba por la bocana del E. 
pira, ^alir por la del O., volver luego, dejando casi en seco la Silanga y 
cleva.rsc de nuevo impetuosa: este fenómeno se repitió más de 30 veces, calcu- 
Lmdo que la elevación sobre el nivel ordinario de la mar no bajaría de cinco 
inetroü.» 

lili parte oficial de aquella estación naval enumeraba los siguientes destro- 
zos importantes, debidos en parte á los terremotos, y en parte á la violencia 
<le las olas: «E.l Fuerte Isabel M en ruinas; el tianguey desaparecido, por ha- 
bérselo llevado el mar; el tribunal y otros edificios, en el suelo y resentidos.» 
Kn cuanto á los efectos causados por la fuerza de las aguas en las ranche- 
rías moras, copiamos del citado periódico los siguientes datos que suponemos 
loma-clos del mismo parte oficial: 

Ün las rancherías moras hubo las siguientes desgracias y destrozos: 
Kn la de 'lagu, dos heridos. 
Kn la de Panigayan, se llevó el mar ocho casas. 

Kn la de Balauan, cinco muertos, seis heridos, y la desaparición de tocas 
las casas. 

F.n la de Lucbuton, tres muertos, seis heridos, y la desaparición de la 
ranchería. 

Y en la de Matican, cinco muertos y varias casas caídas. 
Total: 13 muertos, 14 heridos, desaparición de dos rancherías enteras, y 
"C ocHo casas de otra ranchería, más la destrucción, y desperfectos de muchas 
otra.s. 

«Zamboanga. — También en la Capital de la isla de Mindanao se observa- 
ron tan extraordinarios movimientos de las aguas del mar, si bitn con menor 
^lolerieia que en Isabela de Basilan y otros puntos de la costa del mismo 
^'strito de Zamboanga, y con algún retraso, al menos por lo que toca á la 
^'^ rriíis imponente y de mayor elevación. 

Fíe ahí cómo describe el fenómeno el P. Bitrián, S. J., en la carta ya 
citada, de 28 de Septiembre: ^Dos horas después del temblor (de 1 J p. m.) 
Mno otro no muy inferior, é inmediatamente se observó un fenómeno que di- 
Hinciit^ el pánico en toda la población. Se notó que el mar subía y bajaba 
con mucha rapidez, cuando á las pocas oscilaciones embistió una ola la po- 
»'a.cií>n, que parece iba á invadirla, aunque no pasó de los primeros edificios. 



68 ACTIVIDAD SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Las embarcaciones ligeras que estaban en la playa venían hacia nosotros con 
vertiginosa rapidez, quedándose después en seco. Esto hizo que la gente, no 
creyéndose segura en la población, se marchase á Santa María, y algunos á la 
Sabana, como terreno elevado.» 

Y el P. Quintana, S. J., testigo también presencial, decía en carta de fines 
de Septiembre: «Lo que más me ha afectado y seriamente conmovido desde 
que estoy en Filipinas, fué el repetido flujo y reflujo del agua del mar: en uno 
de esos vaivenes llevó el mar una de sus olas hasta casi lamer el puente de 
la Administración de H. P. Aquello consternó mucho los ánimos, y fué» iin 
nuevo favor del cielo en apretar y no ahogarnos » 

Desde luego nos llamó la atención que, estando Zamboanga tan cerca de 
Isabela de Basilan, con todo, no se hubiese observado la alteración de las 
aguas hasta unas dos horas después del terremoto principal, cuando en Isa- 
bela nos decían haber aparecido la ola invasora sólo una media hora después 
de dicho terremoto. Deseosos, pues, de saber con toda certeza la hora en que 
se notó en 2^mboanga el primer flujo ó reflujo del mar, así como también 
de adquirir algunos detalles más acerca de la duración de este fenómeno, y 
de la hora é intensidad con que hubiese sido observado en otros puntos de 
aquel distrito, nos dirigimos al P. Juan Quintana, haciéndole algunas pre- 
guntas, á las cuales se dignó contestarnos plenamente con la siguiente carta 
(jue reproducimos casi íntegra, por parecemos de especial interés: 

«Con respecto á las preguntas que V. hace, referentes al flujo y reflujo ex- 
traordinario de 21 del último Septiembre, digo: i.® Que, según dicen, la ola 
grande en otras partes fué mayor que aquí, y se anticipó más ó menos, según 
las condiciones locales de ía mar y de la costa. Si aquí tal vez se sintió me- 
nos y con retraso, en esta costa local de Zamboanga, puede quizás atribuirse 
al estorbo feliz que pondrían las dos islitas de Sta. Cruz, grande y chica, que 
tenemos precisamente al frente mismo de la población. 

2° Que el flujo y reflujo coincidió, más ó menos, acjuf con el segundo tem- 
blor fuerte de la tarde, y fué á eso de entre tres y cuatro. La gente estuvo 
un buen rato extrañando algún trastorno en la mar que iba y venía; todo el 
mundo estaba de observación, pero sin darse cuenta de lo que pasaba. 

3.^ La alteración de la mar duró un buen rato, y la ola mayor fué ver- 
daderamente grande, negruzca, extraordinaria y una sola delante de nuestra 
casa. 

4.^ Parece que el flujo y reflujo de la mar fué de mayor duración antes 
que después de la ola grande: creo que á las cinco había ya cesado el 
oleaje. 

5.** Según noticias recibidas, tanto en S. Ramón como en otros pun- 
tos de estas costas, se sintió con gran fuerza y con anticipación, respecto de 
nosotros, la ola grande, quizá por nn tener islas próximas al O. y SO.» 

Kn una relación de otro testigo presencial leemos que ila mar quedó en 
seco hasta cinco metros de fondo, y en seguida volvió á subir, creyendo todos 
(lue ac^uella montaña de agua anegaría la población, y concluiría con las vi- 



TKRREMOTOS DK ZAMDOANGA DE 21 DE SEPTIEMRKE 1897 69 



das de sus habitantes; por lo cual algunos huyeron á Sta. María y otros bus- 
caban donde poder salvarse, pero afortunadamente el agua no llegó más que 
hasta las puertas del casino ()ue está situado contiguo al mar.» 

En el parte oficial se dice que una mujer indígena pereció por las olas 
(jue Ja arrastraron en el pueblo de Ayala. 

Joló.— El P. Gaspar Colomer, S. J., Misionero de aciuella isla, al damos 
cuenta, con fecha i.* de Octubre, de los terremotos de 21 de Septiembre, de- 
da solamente estas palabras con respecto á los flujos y reflujos observados en 
las aguas del mar: «Durante toda la tarde del 21 se sintieron varios otros 
temblores poco intensos, y el agua del v:ar se retiraba y volvía cada cuarto de 
hora. y> 

Más tarde, contestando á algunas preguntas que nosotros le hicimos so- 
bre este fenómeno, nos añadía el mismo P. Colomer otros detalles que indi- 
caremos aquí brevemente: «i.® La primera ola se^ observó unos diez ó quince 
minutos después del terremoto principal. 2.° Parece (jue nadie se fijó en si 
empezó el fenómeno retirándose el mar, ó más bien con la ola invasora: lo 
que llamó la atención fué la subida del agua. 3.® 1.a ola mayor fué la se- 
gunda, que por esto calculamos que tendría lugar á eso de la 1*» 45"* de la 
tarde próximamente. 4." En cuanto á la altura á que se elevaron las aguas, 
creo poder asegurar que la primera ola subió cosa de medio metro, y la se- 
gunda, que fué la mayor, cerca de un metro y algunos centímetros, tal vez 
I". 2 o. 5.0 Los flujos y reflujos más notables parece que fueron cinco ó, á lo 
más, seis. Después de 4*» 30™ p. m., si hubo alguno, romo parece, fué poco 
notable. La elevación de las aguas fué disminuyendo lentamente desde la 3.* 
ola. 6.« Las últimas olas, en las cuales pude fijarme con detención, fueron, á 
mi juicio, más bien reflujos que flujos; pues llegaba el agua al nivel de la 
marea alta, y luego retrocedía más del límite de la marea baja. La dirección 
parecía de Oeste á Este, j.^ Con respecto á otros puntos de este Archipiélago 
^^ Joló, sólo he tenido datos ciertos de Siasi, en donde, según me dijo un 
testigo ocular, á eso de las 4 de la tarde notaron (jue el agua subía cosa de 
°° • 30 sobre el nivel ordinario, y que luego bajó, y que por la noche subió 
"^^dio metro ó poco más.» 

Dapitan. — De esta población, situada en la costa NO. del distrito de Dapitan, 
sólo hemos podido recoger los siguientes datos tomados de una carta de un te.^- 
t'ftO presencial, en la cual, después de haberse referido todos los temblores allí 
mentidos durante la mañana y tarde del día 21, se describe el fenómeno del 
moviiniento de las aguas del mar en estos términos generales: «En cada uno 
^c estos temblores, la mar, por la parte de la bocana, se levantaba hasta dos 
"letros poco más ó menos; así que los moradores de las casas contiguas á la 
"ocana las abandonaron con el pobre ajuar que en ellas tenían.» En confor- 
midad con esto, escribía otro testigo ocular que «las aguas del mar llegaron 
"^sta las calles del pueblo, causando la alarma consiguiente. x> 



70 ACTIVIÜAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 

Cuyo (Calamlanes).— Es por demás interesante la manera cómo describe 
los fenómenos observados en aquella Cabecera el Gobernador P. M. de Cala- 
mianes, D. Carlos Peñuelas, en carta escrita el mismo día 21 al Director de 
este Observatorio: «A la i ¿ de la tarde, dice, repitió el temblor pero en pe- 
queño. Escucho á ratos ruidos que cualquiera creería de tormenta, pero yo 
los juzgo subterráneos. A las 3** de la tarde, observo un fenómeno que es 
el que me ha impulsado á escribir estas impresiones. Desde la galería del 
Gobierno ((}ue está á orillas del mar) oí ruido de aguas, como cuando sube 
la mirea. Efectivamente; miré y eso parecía: pero á los pocos instantes, el 
tiempo que tardé en encender un tabaco, vi que el agua había dejado en seco 

r 

lo que, al bajar la marea, tarda en descubrir cerca de una hora. A las 3 i las 
aguas habían bajado de tal modo, que dejaban en seco hasta la punta del 
pantalán, cuando en baja marea jamás se verifica esto. No sé si será aprecia- 
ción, pero tengo para mí que el terreno A//^, aunque muy lentamente. A las 
4*» y 12"* las aguas que estaban en su nivel más bajo, acaban de subir en me- 
nos de un segundo á su nivel más alto de marea. Vuelven á bajar las aguas 
en menos tiempo que el que tardo en escribir estas líneas, y vuelven á subir. 
Escucho otra vez los ruidos subterráneos. Sigue el suelo latiendo,..'» 

Costa occidental de Negros.— El siguiente hecho lo tomamos del Por- 
venir de Bisayas de fines de Septiembre: «Según nos contó un buen amigo que 
ha residido algunos días en la región occidental de Negros, al atravesar en 
balsa un pequeño brazo de bahía, en la hora del temblor de la una y media 
de la tarde del 21, se sintió con tal intensidad aquel fenómeno, ({ue la fuerza 
del oleaje puso en inminente riesgo de zozobrar á aquel aparato de locomo- 
ción marítima, no obstante la calma de sus tranquilas aguas, aun en días de 
dura mar.» 

Vapor «Brutus». — No lejos de la costa occidental de Mindanao se ha- 
llaba el vapor «^Brutus», navegando de Zamboanga para Manila, cuando tuvo 
lugar el terremoto de la tarde del 21, el cual causó tan mala impresión en 
el pasaje, y fué sentido con tan brusca sacudida, ({ue de momento creyeron 
todos haber dado en un bajo. Sólo al Capitán, que á la salida de Zamboanga 
había tenido noticia del temblor allí observado ac^uella madrugada, se le ocu- 
rrió que sería aquella sacudida efecto de nuevo temblor: tomó la hora exacta 
del fenómeno, que, según nos dijo el mismo, fué á i*» 20*» p. m., y subiendo 
luego sobre cubierta, pudo contemplar con espanto un imponente oleaje que 
levantándose, al parecer, casi del mismo punto donde se hallaba el barco, fué 
trasladándose majestuosamente en dirección O.E., yendo á dar 10 minutos 
después contra las costas de la península de Zamboanga. 



TERREMOTOS DE ZAMCOANí'.A DK 21 DK SEPTIEMBRE 1897 7 1 



r 



Análisis de ios hechos 

Después de haber expuesto en la relación anterior todos los hechos ob- 
servados en el mar de Joló, durante la tarde del día 21, parece natural 
el deseo de investigar cuál pudo ser la verdadera causa de aquellos fe- 
nómenos tan extraordinarios y tan raros en este archipiélago. Nosotros, 
lejos de pretender dar con certeza una única explicación satisfactoria de 
estos hechos, confesamos más bien ser esto poco menos que imposible, se- 
gún se puede ya desprender de lo que hemos dicho al principio, al hablar 
de la denominación de ola sétsmicay que se da generalmente á todas las olas 
extraordinarias que no se tienen por ciclónicas. Así que nos contentaremos 
con insinuar las varias soluciones que, á nuestro juicio, se pueden dar, sufi- 
cientemente aptas cada una de ellas para explicar con probabilidad los he- 
chos referidos. 

Empecemos, pues, por la explicación que indica el P. Bitrián en su car- 
ta de 28 de Septiembre ya varias veces citada. Decía así dicho Padre, después 
de haber descrito el fenómeno de la ola séismica: c;De dónde procedió este 
fenómeno extraordinario y que tanta gravedad revestía? Dijeron algunos que 
cerca de la playa, dentro del agua, se abrió una grieta á donde se precipitó 
toda el agua de la playa, dejándola en seco, y que vomitando otra vez el 
agua, por cerrarse la grieta, formó la ola que infundió tanto temor. Yo creo, 
sin negar lo dicho, que ese fenómeno reconoce una causa más general, pues 
se percibió en Joló, en T-a Isabela, en la colonia de S. Ramón, en el Recodo 
y otros puntos. Debe de estar la causa en que hubo movimientos muy gran- 
des en el fondo del mar: por(|*je una persona que navegaba por este seno de 
Sibugüey dice que el agua parece (jue saltaba y hacía saltar la embarcación, 
que fondeó, y aun así las dis anclas saltaban, viéndose varias veces en pe- 
ligro de naufragar. « 

Explanando un poco estas ideas, decimos que los grandes flujos y reflujos 
observados el día 21 en el mar de Joló debían de obedecer, en efecto, á gran- 
des movimientos verificados en el fondo del man pero estos movimientos 
:eran acaso efecto de los mismos terremotos sentidos en tierra firme v tras- 
mitidos directamente á las aguas contiguas y al fondo del mar, ú obedecían á 
otros temblores submarinos diferentes de aquéllos, ó eran, por fin, debidos á 
elevaciones ó depresiones de terreno que hubiesen tenido lugar en el mismo 
mar de Joló? Sin ánimo de excluir de un modo absoluto las dos primeras su- 
posiciones, nos inclinamos más bien á la última, por considerar bastante pro- 
l)^le que hubiese algunos desplazamientos en el fondo del mar, los cuales, aun- 
que debieron reconocer la misma causa endógena general que los temblores de 
que hemos hablado, pero pudieron muy bien darse independientemente de ellos, 
^ sea, sin relación ninguna de causa á efecto. Fúndase principalmente esta 
probabilidad en el hecho de haberse obser\*ado notables elevaciones de ierre- 
no con aparición de dos nuevas i^las, si no en el mismo mar de Joló, pero sí 



i 



72 ACTIVIDAD SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



muy cerca de él, junto á la costa N. y NO. de la isla de Borneo. Que este fe- 
nómeno debía de reconocer la misma causa endógena general (jue los tem- 
blores de Zamboanga, lo prueba el haber aparecido una de dichas islas en 
la misma hora próximamente del terremoto de la tarde del 21; y que tuvo 
no obstante lugar independientemente de ellos, queda también compro- 
bado con saber que, aunque al N. y NE. de Borneo llegó á ser percepti- 
ble dicho terremoto de Zamboanga, mas ni al O. de Borneo, ni en Labúan, 
en cuyas proximidades apareció la isla, se sintió en aquel día ninguna sacu- 
dida terrestre. Y aunque de la otra isla no nos consta la hora exacta de su 
aparición, sino únicamente que fue el mismo día 21 por la mañana^ y cerca 
de Kúdat, pero esto basta para decir que apareció también independiente- 
mente de los temblores, toda vez que ni de Kúdat ni de Sandakan dieron 
cuenta de haberse sentido allí más temblor que el de la tarde: y por lo de- 
más, bien pudo ser que coincidiese con alguno de los temblores de aquella 
mañana, y tal vez con el primero y más fuerte de la madrugada. 

Pero veamos ya cómo hemos tenido noticias ciertas y averiguadas de 
estos fenómenos geológicos. La primera la tuvimos por los periódicos de 
Hong-kong de 5 de Octubre <iue copiaban el siguiente telegrama remitido 
por el Superintendente de Labúan al Administrador General E. E. A. '\\ C.o 
de Singa pore: «Un temblor ha sido observado en Kúdat y otros puntos á lo 
largo de la costa, el día 21. Poco más ó menos á la misma hora del temblor, 
fué lanzada del fondo del mar una nueva isla entre Mempakul y Lambeidan 
á unas cincuenta yardas de la tierra firme, frente á Labúan. La isla está 
formada de arcilla y rocas, midiendo doscientas yardas de longitud por ciento 
cincuenta de ancho y sesenta pies de altura, y aparece acrecer por momen- 
tos. En varios puntos despide gases inflamables con fuerte olor á petróleo. El 
temblor no fué sentido en Labran.» 

En este telegrama, como se ve, no se habla más que de una isla nueva, 
y no se dice la hora del temblor que se dejó sentir en Kúdat y otros puntos, 
ni se describe la forma de la isla, sino sólo sus dimensiones. Movidos, t)ues, 
del deseo de adquirir algunos detalles más sobre el particular, nos dirigimos 
el P. Colomer, Misionero de Joló, suplicándole que en la primera ocasión que 
se le ofreciese desde allí de comunicarse por escrito con los PP. Misioneros 
de Labúan, se sirviese pedirles los datos que nosotros deseábamos y que indi- 
cábamos brevemente en tres ó cuatro preguntas. Gracias á la solicitud y dili- 
gencia de dicho P. Colomer, que mucho agradecemos, recibimos á no tardar 
una copia de la carta-contestación que el R. P. A. Van den Broeck, Misio- 
nero Apostólico de Labúan, tuvo á bien enviarle con fecha 5 de Marzo de 
1898, la cual es por demás interesante para que dejemos de publicarla en 
este lugar. Dice, pues, así traducida al castellano: 

«Recibí su carta, y en cuanto me ha sido posible he procurado reunir 
todos los datos que á V. le piden los sabios Padres del Observatorio de Ma- 
nila. 
. »La nueva isla de que se habla apareció cerca de Labúan el día 21 de 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1897 73 



Septiembre de 1897, minutos después de i^ p. m. Parece fuera de duda que 
tuvo lugar este fenómeno en el mismo tiempo en que se sintió temblor en 
Sandakan y en Küdat y varios otros puntos: temblor que en Sandakan dicen 
haberse observado á 1*» 10™ p. m., y en Kiidat á i^ p. m. 
»l^s dimensiones de la nueva isla son las siguientes: 

De longitud 750 pies 
De ancho 450 » 
De altura 45 » 

»En cuanto á su aspecto exterior, puedo decir que la mayor parte de la 
isla salida de lo profundo del mar es llana: sin embargo, en su parte media 
presenta una cumbre en foima de cono y á manera de cráter, del cual sale 
lodo y barro. El diámetro de la parte más inferior de este cráter mide unos 
180 pies. Por muchas rendijas ó hendeduras emite gases inflamables. 

sOtra nueva isla apareció también d mismo día cerca de Küdat, al SK. 
de la isla Malundangan. Tiene una forma rectangular y mide 360 pies de 
longitud, 300 pies de ancho, y solos 3 pies de altura. Ksta isla, según dicen 
los naturales, surgió del fondo del mar el mismo día 2í, por la mañana: vieron 
acercarse dos olas, sopló un viento fuerte y violento, oyeron un gran ruido ó 
estrépito, y al instante se levantó la isla en donde tenía antes la mar unos 20 
pies de profundidad A Van den Broeck, Mis. Ap.» 

Hasta aquí la carta, según la cual, la aparición de la nueva isla cerca de 
Labúan coincidió próximamente con el terremoto más terrible de la tarde del 
21: ahora bien, ¿pudo ser esta la causa de las olas que pocos minutos des- 
pués se observaban ya en Joló y en Isabela de Basilan? Excusado nos parece 
negar esta suposición, por la sencilla razón de que, á haber sido así, en pri- 
mer término y con mayor violencia que en ninguna otra parte se hubiera 
notado dicha ola en Labúan mismo, en la costa NO. de Borneo y aun en 
Balábac y S. de La Paragua: y sin embargo, de ninguno de estos puntos se da 
cuenta de semejante fenómeno, ni en la carta de Labúan se hace mención al- 
guna de esto; á más de que, atendiendo á la distancia que hay de Labúan á 
Joló y Basilan, y habiendo tenido lugar en las dos últimas islas la mayor ola 
una \ hora después de aparecer la nueva isla, se hubiera tenido que trasla- 
dar aquélla con una velocidad de traslación mucho mayor que la observada 
en otros casos análogos de olas seísmicas. Así que hemos aducido estos he- 
chos más bien para que se entienda la probabilidad de que en el mismo 
mar de Joló coincidiesen con los temblores otros desplazamientos cjue pudie- 
ron ser la causa de la ola séismica que nos ocupa. 

Crece algo de punto esta probabilidad con algunos datos tomados del 
Eco de Pana}\ periódico de las Bisayas, los cuales, aunque no nos merezcan 
más fe que la que se puede prestar á aquellos moros del Archipiélago de Jo- 
ló, con todo, no dejan de hacer algo más probable nuestra suposición. Estos 
datos fueron remitidos al Director de dicho periódico, desde Joló, con fecha 

10 



74 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



30 de Septiembre, y son como siguen: «Según cuentan algunos moros que se 
hallaban ocupados en la pesca de concha nácar cerca de la isla de Tawi-tawi, 
la isla de Damay que estaba situada entre Siassi y la de Tawi-tawi, desapa- 
reció el día 21, cuando el terremoto. Al decir de los moros que solían tocar 
allí, dicha isla estaba deshabitada. 

»Dicen también estos moros que á la isla de Tubigan, que se halla situa- 
da cerca de la de Pangutaran, se le abrió un canal en medio, dejándola par- 
tida en dos » 

Según los datos que dejamos arriba minuciosamente referidos, la ola ma- 
yor se observó en Joló y en Isabela de Basilan próximamente en la misma 
hora, ó sea, unos 30 minutos después del terremoto; y en ambos puntos, mu- 
cho antes que en Cuyo. Estos datos concuerdan muy bien entre sí, dado 
que la causa del fenómeno se hubiese hallado hacia el SE. del mar de 
Joló, casi á igual distancia de Joló y Basilan, y muy lejos de Calamianes. 
Sin embargo, no parecen así concordar ni con lo acaecido en Zamboanga, 
en donde, según vimos, no se observó la ola mayor sino entre tres y cuatro 
horas de la tarde; ni con la dirección de las olas supuesta en alguna de 
las relaciones de Isabela de Basilan, en que se dice que las aguas se preci- 
pitaban por la bocana del E, para salir por la del O., como si la causa 
de este hecho se hallase más bien hacia el E. ó NE. de a(}uella isla; ni final- 
mente, con las relaciones de Borneo, en las que no se dice que en Sandakan, 
p. ej., se hubiese notado tan notable elevación de las aguas, siendo así que, 
en la suposición hecha, se hubiera hallado aquel puerto más cerca que Cuyo 
del origen de estos fenómenos. ;Son estos motivos suficientes para aseverar 
que la causa inmediata de las olas extraordinarias observadas durante la tarde 
del 21 de Septiembre no estaba localizada en un solo punto del mar de Joló, 
sino que hubieron de ser diferentes desplazamientos ó elevaciones y depresio- 
nes de terreno, más ó menos notables, ocurridos en diversos puntos del fondo 
de dicho mar, y aun de otros mares contiguos, como, p. ej., en el seno de 
Sibugüey? No creemos que los datos sean bastantes para asegurarlo, y así nos 
contentamos con estas ligeras indicaciones. Con todo, por lo que toca á Zam- 
boanga, no queremos pasar por alto, antes de terminar esta materia, que, se- 
gún nos escribió el P. Juan Quintana en una de las suyas, no faltaba 
allí algún testigo presencial que aseguraba que el flujo y reflujo del mar se 
empezó ya á observar poco antes de 2^ p. m., si bien estaba conforme en 
que la ola grande no ocurrió hasta eso de las 3. De donde, bien pudo ser 
que los primeros flujos y reflujos de Zamboanga (que, por encontrarse t.il 
vez con las dos islas de Sta. Cruz que están al frente de aquella Cabecera, 
serían poco notables, y pasarían por lo mismo inadvertidos para la mayoría) 
coincidiesen con las mayores olas de La Isabela y Joló; y que la ola más 
grande, que llegó á internarse en las calles de la población, fuese produ- 
cida por algún desplazamiento más próximo á ella, ó fuese tal vez simple- 
mente efecto del segundo temblor violento que se dejó sentir unas dos horas 
después del gran terremoto de aquella tarde, y con el cual dicen todos que 



TKRREMOTOS DE ZAMüOANGA DE 21 DK SEPTIEMBRE 1897 75 



coincidió próximamente esta mayor elevación de las aguas del mar. Según 
esto, hubiera sido esta ola propiamente séismica, mientras que las demás, 
atendida la explicación que hemos sólo insinuado, pero sin ánimo de darla 
como cierta y averiguada, deberían más bien denominarse geológicas, y sólo 
podrían llamarse también seísmicas de una manera algo impropia y en el sen- 
tido que hemos al principio indicado. 






'Í>- 



\* 



V • 

OTROS TERREMOTOS DEL 21 DE SEPTIEMBRE 



El terremoto de que hemos hablado con alguna detención en los párra- 
fos II y III, por haber sido el más notable y de más tristes recuerdos para 
la Capital de la grande isla de Mindanao, no fué, según se deduce de 
lo que llevamos dicho, ni el primero ni el último: sino que le precedieron y 
siguieron machos otros de más ó menos intensidad, los cuales en ninguna 
manera terminaron con el 21 de Septiembre, antes puede decirse que ios ob- 
servados en dicho día no fueron más que el principio de un prolongadísimo 
período séisaiico, que duró por espacio de muchos meses consecutivos. Deseando» 
pues, no omitir ningún dato que pueda ser de interés á nuestros lectores para 
el rasjor conocimiento de estos fenómenos, diremos algo en este párrafo de 
los demás terrerpotos sentidos el 21 de Septiembre, reservando el párrafo VI 
para los que se fueron sucediendo en los días y meses siguientes, ó sea, á lo 
que podríamos llamar propiamente período seísmico de Zamboanga. 



El terremoto de "S" 13"* a. m. 

El primer temblor es el que se á^)<^ sentir la madrugada del 21, de cu- 
ya hora de ocurrencia, foco y área de acción hemos ya hablado en el pá- 
rrafo I. Atjuí no haremos más que reunir los datos recibidos, con los cuales se 
verá plenamente confirmado cuanto acerca de su foco ó centro de acción dejamos 
asentado en dicho lugar. Y aun(jue sólo poseemos curvas seismográficas de 
Cotabato, debiendo contentarnos, por lo tjue toca á otros puntos, con las re- 
laciones más ó menos exacta» de varios testigos presenciales, con todo, de 
ellas se deduce con bastante claridad que de las diferentes poblaciones de 
donde nos han remitido datos del temblor, Dapitan, Cotabato y Zamboanga 
son las que revelan más violencia é intensidad del fenómeno séismico, como 
podrá verse por los siguientes relatos y por las curvas de Cotabato que repro- 
ducimos en la lámira XII. 



TERREMOTOS DE ZAM60ANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 n 



Dapitan.— En la hoja de observaciones de esta estación meteorológico- 
séismica hallamos anotado este temblor en los siguientes términos: «Día 21, 
^ 3** 35™ a. ra., temblor oscilatorio bastante intenso; dirección N.-S.; duración 
un minuto.)» Según nos aseguró un testigo presencial, empezó el fenómeno con 
movimientos suaves que aumentaron gradualmente en intensidad, siendo ésta 
tal, que se vació el agua de las jofainas, y tocaron por sí mismas las campr.- 
nas. Y en un periódico de la Capital hallamos la siguiente carta escrita 
desde Dapitan al Sr. Carnicero ex-Gobernador P. M. de aquel distrito: «No ha 
ocurrido más novedad que un fuerte temblor de tierra, de oscilación, el día 
^^> ^ 3** 30" <íe la madrugada: fué tan fuerte, que puso en alarma á este pa- 
cífico vecindario. Yo me desperté sobresaltado, al ver que la casa se movía 
como una jaula y parecía que se me caía encima. Duró unos 45 segundos.:» 
Estos son los únicos detalles que hemos podido recoger del distrito de 
í^apitan: de los cuales parece poder deducirse que, al menos en la Capital del 
distrito, fué este temblor de la madrugada el más notable de cuantos se sin- 
tieron durante la mañana y tarde del mismo día 21; y que, aunque su inten- 
sidadL fué mucha, sin embargo, teniendo en cuenta que no se hace mención 
de ningún desperfecto, difícilmente alcanzaría, á lo que creemos, el número V 
í/e nuestra escala, no pudiendo, por lo tanto, calificarse de inolento, sino sinv 
P/emejite á^ fuerte, 

^^otabato. — En un periódico de Manila hallamos las siguientes líneas 

^'^^'"ítíis desde Cotabato: «Buena nota de temblores nos proporcionó el día 21 

^*/ <^^rtual: fué el primero á 3*» 35"" de la madrugada; de gran intensidad, y 

^^ S ^^ segundos de duración » 

-fcll P. Suárez, S. J., en la carta que nos escribió con fecha 27 de Septiem- 
^•■f» ^«^^mitiéndonos las curvas trazadas por su seismógrafo horizontal, nos dec ía 
nue «r ^;i temblor más importante y más fuerte, que se observó á 3*» 25™ a. m., 
tue s^ -^ompafiado de trepidación, deprimiéndose el apéndice del seismómetro 



vertm<:^-^j un milímetro y medio. Su duración fué de 52 segundos.» El haber 
^sta trepidación de tan poca importancia, y tal vez sólo observada por 
^^ ^^*~la registrado el aparato, creemos ser la causa de que, á pesar de la 



r^^^^^^ amplitud de las oscilaciones, que revelan las curvas, con todo, no se 

^^ mención alguna de desperfectos en los edificios: si bien hay que tener 

j^^-*«nta que «éstos, como atinadamente observa el mismo P. Suárez, son 

, . ^ todos de materiales ligeros; y los pocos que hay de mampostería son tan 

"'*^^» que es casi imposible que se caigan.» Por la misma razón, pues, que 

* 'delicada con respecto á Dapitan, calificamos sólo de fuerte^ ó á lo más 

^^^ fuerte y violento, este terremoto de Cotabato, pero sin alcanzar, al pare- 

~ ^^^ número V de nuestra escala. 



n la lámina XII van las curvas de este terremoto que agradecemos á la 
^*^ilidad del P. Suárez: por ellas se ve que la máxima amplitud angular 
^ ^«^ oscilación entera del péndulo) y la dirección de las tres oscilaciones 
P'"*noi pales fueron: 



73 %nivff>%í» >¿HMiCA fx riLipix.\> durante el aso 1897 



A. 


-21-* : dirección ONO. ESR. 


B 


_ 13" 20 : > NOlO. SEiK 


C 


-11" ; » NtNí).-SiSEL 



Según estos datos, la. máxima amplitud de estas oscilaciones sopera á la 
máxima amplitud del temblor de la tarde, de que hemos hablado en los párrafos 
anteriores, en 8^. Además, según arriba hemos ya indicado, así como en el de 
la tarde la mayor parte de las oscilacione> vinieron del 3.^ cuadrante, en éste 
venían las tres principales del 4.® cuadrante: lo cual parece indicar que el 
ífKro del temblor de la madrugada, sea que fuese uno solo, sea que hubiese 
dos en acción á un mismo tiempo, hubo de hallarse en un punto del 4.*^ cua- 
drante con respecto á Cotal>ato. 

Zamboanga, Basilan, Joló y otros puntos de Mindanao.— De Zam- 
í>oanga escribía el P. Bítrián, refiriéndose á este temblor y otros de menos 
importancia, obser\'ados la mañana del 21, lo siguiente: «En la noche del 20 
al 21, á las 3 de la maflana, hubo un temblor bastante intenso, y que, según 
varias personas que lo observaron, duró de 70 á 80 segundos, continuando 
toda la mañana algunos otros temblores de menor intensidad.» 

De otra carta de un corresponsal de «El Comercio», publicada en el número 
de este periódico correspondiente al 8 de Octubre, entresacamos estas líneas 
referentes á este temblor «El 21, á las 3*» 15" de la madrugada, se sintió el 
primer temblor, que fué bastante largo, y siguieron luego otros menos intensos 
hasta I*» 20™ de la tarde, en que ocurrió el terremoto.» 

El P. Juan Quintana escribía también con fecha 27 de Septiembre al 
P. Pedro Torra, S. J., Director de la Escuela Normal Superior de Maestros de 
Manila: -Voy á referir á V. R. algo de la tribulación que el Señor ha enviado 
á estas comarcas de Mindanao, privilegiadas y exentas de grandes cataclismos 
y temblores hasta la madrugada del 21 del presente. A las 3 de dicha ma- 
ñana sentimos un fuerte temblor, seguido de ligeras repeticiones, que por de 
pronto sólo dejaron como rastro el susto. Pero luego, á la i*» 15" de la tarde, 
compareció el terremoto gordo v 

De estos datos se deduce claramente lo que indicamos ya en el párrafo 
segundo, esto es, que, al contrario de lo acaecido en Dapitan y Cotabato, el 
temblor de la madrugada fué en Zamboanga de muchísima menor intensidad 
(|ue el de la tarde. Si fué en Zamboanga de mayor ó menor intensidad que 
en Dapitan y Cotabato, sólo lo hubiéramos podido deducir, á haber funcio- 
nado en las dos primeras estaciones, algún aparato seismográfico, cuyas cur. 
vas se hubiesen podido comparar con las de Cotabato. 

El P. Pablo Cavallería, Misionero de La Isabela de Basilan, refiere también 
este temblor en términos muy parecidos á los del P. Quintana, de Zamboanga: 
«.V las 3** 20"» de la madrufjafla del 21, dice, fue el primer temblor, fuerte y 
largo, de más de un minuto, se.Lcán me pareció, y hay quien asesjura que dii- 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPIIKMRRE 1 897 79 

ró más: después se repitieron muchos, pero menos fuertes, hasta la i*» 20"* de 

la tarde del mismo día, en que hubo uno tan fuerte » 

En Joló parece que fué la intensidad del temblor bastante menor que en 
Zamboanga y Basilan, según puede desprenderse de las siguientes palabras con 
que da cuenta de él el P. Gaspar Colomer, S. J.: *La noche del 20 al 21, á 
las 3** 20» de la madrugada, se percibió aquí un temblor que duró cosa de 
un minuto y medio, con ligeras oscilaciones. 

Con respecto á otros puntos más orientales de Mindanao, nos escribió el 
P. Femando Diego, S. J., desde el Agusan, que á 3*» a. m. sintió en el pueblo 
de C^racia un temblor suave, pero largo, el cual fué también percibido en el 
pueblo de Veniela. I>e Dávao nos escribieron que «á 4*» 10™ a. m. del 21 hubo 
allí un terremoto de más de un minuto, dirección N.-S., que no fué muy in- 
tenso, pero que se sintió muy bien>; y en la hoja de observaciones de Mati 
hallamos anotado á 2** a. m. un ligero temblor de oscilación, y dirección 
SSO.-NNE., con una repetición de menor intensidad á 3^ a. m. De estos tem- 
blores, el observado en el Agusan parece que debió ser el mismo de Da pitan 
y Cotabato; así como hubo de ser distinco de éste el qne se sintió en Mati á 
2^ a. m. En cuanto al de Dávao, ó fué también distinto de ambos, si está 
bien dada la hora, ó, lo que tal vez sea más probable, si hay equivocación 
en la hora, esto es, si tuvo lugar á las 3^ y no á lis 4** , como se dice, coin- 
cidió con el de Dapican y Cotabato, y por lo mismo con el del Agusan, y 
con la repetición de Mati de 3*» a. m. Y decimos que tenemos esto por más 
probable, porque es difícil de creer que, habiéndose sentido tan bien este tem- 
blor en Veruela, no hubiese sido siquiera perceptible en Dávao, siendo así 
que esta población dista menos que aquélla de Cotabato. 

Bisayas y Calamianes. — En gran parte de las islas Bisayas hubo de 
sentirse este temblor con bastante ó regular intensidad, como podrá verse por 
los siguientes datos tomados de los periódicos de Iloílo. 

En una correspondencia de Cebú, publicada en el Porx*enir de Bisayas, 
leemos las siguientes líneas con respecto al temblor sentido en aquella Capital 
la madrugada del 21: cEn la madrugada del martes, 21, como á las ^ 30™ de 
la misma, se sintió en esta ciudad un fuerte temblor de oscilación que duró 
casi un minuto, causando la consiguiente alarma á este tranquilo vecin- 

dario » 

Del mismo Porvenir de Bisayas entresacamos los siguientes datos sobre el 
temblor observado en Iloílo y otras poblaciones de Panay: «Pocas veces he- 
mos tenido un despertar más alarmante y pavoroso que el que nos sorprén- 
dalo á las 3 y i de la madrugada de hoy, por efecto de las fuertes sacudidas 
íie dindines y persianas, el crugir de las puertas, el movimiento de los mue- 
bles ligeros y el oscilar de las lámparas 

l-as noticias oficiales que nos comunica la Administración de Comunica- 
Clones de está Capital dicen así: 

«Iloílo. — A 3^ 15"» de la madrugada de hoy, sintióse en esta localidad 



8o ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



temblor oscilatorio de bastante intensidad, habiéndose repetido después de un 
intervalo de 45 minutos. Duración i minuto y 40 segundos respectivamente. 
Dirección SSE.-NNO. Sin novedad.» 

«Cápiz. — Fuerte temblor de oscilación á 3^ 20" madrugada de hoy; dura- 
ción un minuto próximamente. Dirección SSE. NNO. Sin novedad.» 

«San Joaquín. — Á 3*» 17"» madrugada de hoy, sintióse en ésta fuerte tem- 
blor oscilatorio; dirección NO.-SE.; duración 40 segundos próximamente.» 

«Passi. — A 3*> 20" madrugada, temblor de regular intensidad; dirección 
O.-E.; duración 30 segundos próximamente.» 

«San José. — Á 3*» 15™ madrugada de hoy, dejóse sentir en esta localidad 
temblor de oscilación, habiéndose repetido con menor intensidad después de 
45 minutos; duración 20 y 40 segundos próximamente.» 

«Báñate — .A 3*» 20™ madrugada hoy, sintióse en ésta temblor oscilatorio 
de bastante intensidad; duración un minuto próximamente.» 

«Pototan. — A 3** 25™ madrugada de hcy, sintióse temblor oscilatorio de 
regular intensidad; dirección E.-O.; duración i minuto 30 segundos próxi- 
mamente. » 

«Dumarao. — Hoy, á 3^ 15"» madrugada, sintióse en esta localidad temblor 
de oscilación; duración 57 segundos próximamente; dirección SSE.-NNO.» 

El Gobernador P. M. de Cala miañes escribía desde Cuyo que «á las 
4**? de la madrugada se sintió allí un temblor de tierra más largo que fuerte, 
pero altamente sensible » 

Comparando estos datos con los (\i\g hemos dado en el párrafo 111, al 
hablar del terremoto de la tarde, se ve evidentemente que en las Bisayas y en 
Cuyo, lo mismo que en Dapitan, fué este temblor de la madrugada de más 
intensidad (\ue aquél, según queda ya consignado en el párrafo I. 



Otros temblores menos intensos ó de área 

de acción más reducida 

Después del primer temblor de que acabamos de hablar, sucediéronse mu- 
chos otros, más ó menos intensos, durante todo el día 21, de los cuales unos 
fueron sólo perceptibles en las proximidades de Zamboanga, y otros, de al- 
guna mayor intensidad, extendieron su acción hasta Dapitan y Cotabato. 

De Zamboanga é Isabela de Basilan, así como parecen haber sido más 
frecuentes las repeticiones allí observadas, así por desgracia son menos preci- 
sos los datos que han llegado á nosotros acerca del número de ellas. El Pa- 
dre Bitrián dice que después del temblor de la madrugada «continuaron toda 
la mañana algunos otros temblores de menor intensidad», y que «unas dos 
horas después del terremoto principal de la tarde, hubo otro no muy inferior»; 
contentándose con decir al ñn de su carta que todavía en el día de la fecha 
ó sea, el 29, se habían sentido algunas oscilaciones, pero sin hacer men- 
ción expresa de las demás, observadas, así el día 21, como en los días siguien- 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 8 1 



tes. El P. Quintana, en una hoja que tenemos á la vista, decía: «durante el día 
21, hubo dos terremotos á 3^ 20'" a. m. y i*» 20" p. m., con repeticiones conti- 
nuase; palabras que indican claramente cuan crecido debió de ser el número 
de estas repeticiones. De un periódico de esta Capital tomamos las siguientes 
líneas referentes á los temblores que fueron sentidos en el intervalo trascurrido 
entre el i.*' terremoto de la madrugada y el de i^ 20" p. m.: «Desde la hora 
de este primer terremoto continuaron sucediéndose otros temblores de oscilación 
y trepidación de muy corta duración é intensidad, contándose 36 hasta el te- 
rremoto de la 1*» 20"» p. m.» 

Otro testigo presencial cita como repeticiones más importantes de la ma- 
ñana las que se observaron á las 8 y á las 10: pero la más notable de todas, al 
menos para Zamboanga, parece que fué la sentida unas dos horas después del 
terremoto principal; pue?, conforme con las palabras arriba citadas del Padre 
Bitrián, escribía también el P. Quintana que entre 3 y 4 de la tarde repitió 
con nueva violencia, 

r>e La Isabela de Basilan escribía el P. Cavallería, en la carta que hemos 
citado en otro lugar, que «después del terremoto de 3^ 20™ a. m. se repitie- 
ron muchos, pero menos fuertes, hasta la i^ 15"» p. m. en que » Y en 

otra carta especificaba algo más, dando las horas de las repeticiones más no- 
tables en estos términos: «Se repitió el fenómeno con menor intensidad y me- 
nor duración, á 6^ 3o™já %^ y en otras horas, hasta la i*» 15™ de la tarde » 

El P. Colomer, Misionero de Joló, dice que se sintieron varios temblores 
durante toda la tarde y noche del 21. En la hoja de observaciones de Dapi- 
tan hallamos la siguiente nota sobre las repeticiones observadas en la mañana 
y tarde del mismo día: «.^^^ü^a. m. repite con menos intensidad y 5 se- 
gundos de duración; á 4^ is^a^S! otro temblor oscilatorio de la misma du- 
ración; otro á ó*» 50™ a. m., duración 10 segundos; otros dos, ligeros también, 
á 4*» 20" p. m., y 9*» p. m., ambos de 5 segundos de duración; otro de diez 
segundos á 8*» 5™ p. m.; y otros muy ligeros á intervalos, durante todo el 
aía 21 y noche del 21 al 22.» 

Por ün, también en Cotabato se sintieron algunas repeticiones que cita el 
í*. Suárez en estos términos: «A las 2*» de la tarde del 21 hubo una pequeña 
repetición, y á las 4** de la misma tarde, otra insignificante, pero perceptible, 
y otra algo más notable á 6*» 45"* p. m., de 12 segundos de duración.» • 

En Iloílo hubo también una repetición unos 45 minutos después del tem- 
blor de la madrugada, según vimos en el parte del Jefe de Comunicaciones de 
aquella Capital; y es esta la única de que se hace mención en los relatos de 
ías Bisayas. 



-5>^. «0^4.^ -_. 



í"<?- 



11 




VI 

PROLONGADO PERÍODO SEÍSMICO 
DE ZAMBOANGA 



l/x longitud y extraordinaria duración del período seísmico iniciado en 
Zamboanga con los temblores del 21 de Septiembre de iSq;, fué, si cabe, más 
notable, mis inusitado y más digno de llamar la atención, que la misma in- 
tensidad de aquéllos. Por espacio de unos 18 meses se fueron repitiendo con 
más ó msnos frecuencia las oscilaciones y sacudidas seísmicas: y aunque 
eran generalmente ligeras, observándose sólo de ve?, en cuando alguna que 
otra de bastante intensidad, con todo, ello bastaba, como escribía el P. Bitrídn 
y otros testigos preí>encia!cs, para que estuviesen aquellos pobres habitantes 
siempre intranquilos y temerosos de qut se reprodujese la catástrofe del 21 
de Septiembre: tanto más, que algunos dias era tal la agitación seísmica y tan 
continua, que, según decir de los FP. Quintana y Cavallería, «parecía como 
que la tierra estuviese frecuentemente palpitando debajo de sus pies.s 

Véase, en efecto, lo que nos escribía el citado P. Cavallería con feclia 28 
de Octubre, ó sea, 37 días después de haber empezado este período séismico: 
»Lo5 temblores, dice, con mayor ó menor intensidad siguen hasta hoy, aun- 
que no ha habido otro como el de 21 del pasado Septiembre. Estamos aún 
consternados, por no saber en qué parará esto, temiendo uno grande é intenso. 
Dios nos de paciencia y conformidad. Vo tengo para mí y otros son del 
mismo parecer, que la tierra está frecuentemente en temblor, habiendo de 
cuando en cuando uno bastante intenso: parecen ser casi todos de O.-E., y 
con movimiento de trepidación » 

Y el P. Quintana escribía también al P. Torra, con fecha 17 del mis- 
mo mes de Octubre: »S¡n hoy, hemos pasado a6 días continuados con algún 

temblor Los días 13 y 14, además de algún temblor sensible, tuvimos 

la tierra casi sin interrupción en una como palpitación reconocida por va- 



Puestas ya estas noticias generales, procuraremos satisfacer la curiosidad 
de nuestros lectores, reuniendo aquí todos los datos que hemos podido reco- 
ger de este largo período de actividad seísmica, tan pocas veces observado en 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1897 83 



Catas islas. Dividiremos esta relación como en dos partes. En la* primera refe- 
riremos los temblores observados en los primeros 15 días, esto es, del 22 de 
Septiembre al 7 de Octubre: acerca de los cuales, como no hubo en Zamboanga 
quien llevase cuenta exacta de estos fenómenos, sólo podremos dar una idea 
general de la frecuencia con que se fueron repitiendo, y algunos detalles de los 
que, ó por su mayor intensidad son citados expresamente por testigos presen- 
ciales, ó por su área de acción mds extendida fueron sentidos en otros puntos 
de Mindanao ó de Bisayas. En la segunda parte de esta relación, que com- 
prenderá desde el 7 de Octubre 1897 hasta el 13 de Abril 1899, podremos 
presentar una estadística completa de todos los temblores y sacudidas sentidas 
en Zamboanga, merced á la generosa solicitud con que el P. Quintana, acce- 
diendo gustoso á la súplica (jue le hicimos, é impelido al propio tiempo de su 
afición al estudio ds estos fenómenos, y de la extrañeza que le causaba tanta 
insistencia de los mismos, fué llevando nota, día por día, del número de ellos, 
de la hora en que tenían lugar, y de su relativa intensidad: nota que nos fué 
remitiendo con gr'an puntualidad al fin de cada mes. 



Temblores observados desde 22 Septiembre 

hasta 7 Octubre 1897 

Para que se entienda cuan notable debió de ser en estos 15 días la fre- 
cuencia con que se repitieron estos fenómenos seísmicos, así en Zamboanga 
como en Isabela de Basilan, óigase lo que de ellos nos dice el P. Quintana: 
«Desde el 21 de Septiembre hasta el 7 de Octubre no llevé cuenta de los re- 
petidos temblores, porque fueron sin cuento.» Y el P. Cavallería, aunque con 
fecha ya 28 de Octubre, pero refiriéndose principalmente á los que tuvieron 
lugar en los primeros días, inmediatos al 21 de Septiembre, nos decía, después 
de haber hecho mención de algunos temblores del 27 de Octubre: «Y ;quién 
contará los temblores habidos desde el 21 del mes de Septiembre último? /\j- 
san de cien para mí, y de doscientos.^ Aquí sólo citaremos los que por su mayor 
intensidad, ó por su mayor área de acción, ó quizá también por haberse corrido 
algo el foco de Zamboanga, fueron sentidos en Joló ó en Dapitan, de donde 
tenemos datos más precisos. 

De los observados en Joló da brevemente cuenta el P. Colomer en los 
siguientes términos: «Durante la noche del 21 al 22, varios temblores de poca 
intensidad: lo mismo, durante todo el día 22, teniendo lugar uno intenso á 
iih ^Qin p^ jn, de este día, el cual duró medio minuto. A las 7*» 25"* p. m. 
del 23, otro temblor; otro, á las 2*» 25'" a. m. del 24, y luego otros y otros 
muy ligeros. El 28, á 6^ 20"» a. m., repitió el fenómeno con poca intensidad.)* 

En las hojas de observaciones de la estación de Dapitan hallamos anota- 
dos, además de los muchos sentidos el día 21, y que hemos citado más arri- 
ba, 12 temblores (jue ocurrieron en estos 15 días, como puede verse en el 
cuadro siguiente: 



84 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Temblores observados en el período 22 Septiembre — 7 Octubre 1897 



Estación 



Dapitan 



>i 



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Mes 


Día 
23 


Sept.» 


n 


26 


n 


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" 


•' 



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Hora 



«1 


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m. 


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Clase do movlmíonto 


Dlrocclóo 


Trepidatorio 




Oscilatorio 


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tí 


SO.-NE. 


n 


N.-S. 


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N.-S. 


71 





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Dvrtelón 

poca 
15' 

20* 
30» 

25- 
10» 

6- 
6" 

20" 
40' 
30' 



Examinando con detención y comparando estos datos con los anteriores 
de Joló, se echará de ver que los temblores de que se hace mención expresa 
en una de estas estaciones son diferentes de los que se citan en la otra; lo 
cual podría ser, á nuestro juicio, un argumento nvis en pro de la idea arriba 
emitida acerca de la probabilidad de que no fuese uno mismo, ó no hubiese 
estado fijo en un mismo punto, el foco de acción de estos terremotos. Y pa- 
rece esto tanto mis cierto, cuanto que, mientras en Joló no llegaron á ser 
perceptibles los temblores del 26, alguno de ellos fué percibido al S. de la 
isla Panay, como se verá por los partes siguientes que tomamos del Porvenir 
de Bisayas de 27 de Septiembre: 

«Iloílo, 26 Septiembre, á 8** 20™ y 10*» p. m. próximamente, sintióse tem- 
blor de oscilación, de poca intensidad; dirección E.-O.; duración 20 y 30 se- 
gundos respectivamente.» 

«San Joaquín, 26 Septiembre, á lo** 11™ p. m. sintióse temblor oscilato- 
rio, dirección SE.-NO., que repitió á los 16 minutos; duración 15 y 19 segun- 
dos respectivamente.» 

«Passi, 26 Septiembre, á 8*» 20™ y 10^ 5" p. m. sintióse temblor oscila- 
torio; dirección N.-S.; duración 15 y 20 segundos respectivamente.» 

En las observaciones verificadas á bordo del vapor Argos en Comisión 
Hidrográfica, que se hallaba fondeado en Misarais en dicho día 26, se consig- 
nan también los temblores observados en Dapitan en estos términos: «Durante 
este día (26) y noche, se sintieron repetidos temblores de regular intensidad y 
duración.» 

Nos contentamos con dar sólo estos datos, sin investigar siquiera el foco 
de acción de estos temblores, por ser esto poco menos que imposible, no sa- 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DK 21 DE SEPTIEMBRE 1897 85 

hiendo ni la intensidad que tuvieron en Dapitan, pues no se hace mención 
de esto en el cuadro anterior, ni si fueron todos ellos percibidos en Zam- 
boanga, y siendo, además, tan poc^s en número las estaciones que han podido 
darnos cuenta de estos fenómenos. 

Terminaremos lo concerniente á los temblores observados en estos 15 
primeros días de este período séismico, copiando las siguientes líneas del Por- 
venir di Bísayas de 30 de Septiembre y 7 de Octubre en que se hace men- 
ción de dos temblores percibidos en Iloílo, los cuales no se citan en las obser- 
vaciones de Dapitan. El de 30 de Septiembre decía así: «Á 9*» 30" a. m. se ha 
sentido pequeño temblor de oscilación, de alguna intensidad, y unos 25 segun- 
dos de duración. Fué bastante perceptible». Y el de 7 de Octubre: «Anoche 
(día 6), á las 9*» 5™ , se sintió un temblor de alguna consideración, acompañado 
de fuerte ruido subterráneo, que alarmó grandemente al vecindario. La dura- 
ción del fenómeno fué de 25 segundos.» 

Atendiendo á lo que llevamos dicho hasta aquí, se ve que en estos 15 
días hubo unos temblores percibidos en Joló, y no en Bisayas ni en Dapitan; 
otros sentidos en Dapitan, pero no, al menos de un modo bien perceptible, 
en Joló ni en Bisayas; y otros, por fin, que fueron perceptibles en Iloílo, ó sea, 
al S. de Panay, sin que fuesen percibidos en Dapitan: de donde parece dedu- 
cirse que, durante esta primera parte del período séismico que venimos estu- 
diando, hubo de haber diferentes focos de actividad séismica, más ó menos 
pronunciados, en toda la extensión oriental del mar de Joló. Y aunque por 
esta causa tal vez podría parecer á alguno algo impropia la denominación que 
hemos dado á este período, al llamarlo período séisnnco de Zamboanga, con 
todo, la hemos adoptado, por ser ésta la población en donde fueron las sacu- 
didas más numerosas y más persistentes, aun mucho después del 7 de Octubre, 
como luego veremos. 



Temblores observados desde 7 de Octubre 1897 

hasta 13 de Abril 1899 

Desde principios de Octubre parece como que se hubiesen localizado los tem- 
blores en las proximidades de Zamboanga, según lo prueba el hecho de no ha- 
berse observado en Joló más que uno solo en todo el mes, á 3*» 30*" p. m. del 
17, uno solo también en Dapitan, á ii*» 55" p. m. del 21; y dos en Iloílo, la 
noche del 28 al 29: temblores que no hallamos anotados en Zamboanga, y que 
hubieron de ser bastante locales. Nótese, sin embargo, que, al hacer esta cuenta, 
prescindimos de algunos temblores, así de Iloílo como de Dapitan, que obede- 
cían manifiestamente á focos enteramente distintos del que llamamos de Zam- 
boanga: tales fueron los sentidos en Iloílo los días 19 y 20 de Octubre, cuyo 
foco se hallaba al NE. de Samar, según diremos más abajo, al hablar de les 
terremotos de Samar, y los de Dapitan de 8 y 27 de Octubre, cuyos focos se 



86 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTK El. AÑO 1 897 



hallaron, al parecer, cerca de Dávao el uno, y de Cotabato el otro, según di- 
jimos arriba en las páginas 15 y 16. 

Hechas estas ligeras indicaciones, creemos no carecerá de interés para 
nuestros lectores que publiquemos aquí una estadística completa de todas las 
repeticiones observadas en Zamboanga, á partir del día 7 de Octubre, la cual, 
como hemos ya indicado, agradecemos á la solicitud y amabilidad del P. Juan 
Quintana, Misionero de aquella Capital de la isla de Mindanao. 



Temblores observados en Zamboanga durante el periodo 

7 Octubre 1897—13 Abril 1899 



ANO 



MES 



1897 Octubre 



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HORA 


INTENSIDAD 








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a. m. 


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a. m. 


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p. m. 


III 


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p. m. 


II 


17 


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a. m. 


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p. ni. 


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p. m. 


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22 


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a. m. 


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a. ni. 


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a. ni. 


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24 


4^ 


a. ni. 


II 


24 


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p. m. 


II 


36 


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a. m. 


II 


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6h lom 


a. m. 


III 


27 


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a. ni. 


II 


27 


I2h 


ni. n. 


II 


28 


3^ 35'" 


a. ni. 


II 


30 


3h 15171 


a. ni. 


I 


30 


10'^ 


p. ni. 


I 



ODSERV ACIONES 



'' Se sienten frecuente 
mente, durante los días 
II, 12, 13 y 14, como 
ligeras palpitaciones de 
la tierra. 



Estos dos temblores 
obedecían á un foco de 
Cotabato que estuvo en 
actividad sólo en este 
día. 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1897 



87 



í 



ANO 



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18^8 



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DÍA 


HORA 


INTENSIDAD 


OBSERVACIONES 










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a. m. 


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n 


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I oh 


a. m. 


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p. ni. 


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p. m. 


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p. m. 


1 




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a. m. 


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6 


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p. m. 


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6 


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p. m. 


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p. m. 


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a. m. 


11 




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8h 


a. ni. 


II 




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10 


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a. ni. 


I 




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13 


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a. ni. 


I 




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13 


I oh 


n. m. 


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13 


i|h 


p. m. 


1 


% 


•1 


14 


2h 


a. ni. 


I 




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14 


3h 30"* 


p. ni. 


I 


f 


}* 


24 


loh 40"™ 


p. ni. 


III 




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27 


3^3$"" 


a. m. 


I 




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28 


I oh 


p. m. 


I 




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29 


2h 4501 


a. ni. 


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í^^iciembre 


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a. ni. 


11 




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8h 21"» 


p. ni. 


III 




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9h 


a. m. 


I 




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21 


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ni. d. 


1 




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21 


I oh 


p. m. 


II 




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23 


4h io« 


p. ni. 


I 




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25 


3h 51» 


a. m. 


I 




•» 


26 


loh 7™ 


a ni. 


II 




n 


28 


6h 10™ 


a. ni. 


1 




n 


31 


oh 45111 


a. m. 


1 




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3< 


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a. ni. 


I 




Enero 


2 


9h 


p. ni. 


1 




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6 ,1 


' 5»^ 


a. ni. 


I 


Dirección SO.— NE.. 


" 1 


C'° 


loh 15m 


a. in. 


IIIIV 


no se oyeron las campa- 
nas de la torre, pero le 
. faltó poco. 



(i) En este día y á eso de la i y } de la tarde, ocurrió en las islas Banda un espantoso 
terremoto que en el corto intervalo de 20 segundos convirtió en rumas la hermosa ciudad de 
Amboina, causando miles de víctimas. Por la diferencia de horas, ya se ve que na pudo te- 
ner relación con éste el temblor observado en Zamboanga á las 5 de la madrugada. 



88 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



AÑO 


MES 


DÍA 


HORA 




INTENSIDAD 














escala l-VI 


1898 


Enero 


13 


I oh J5«n 


P- 


m. 


1 


« 


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15 


I oh 


P. 


m. 


I 


rt 


•» 


17 


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a. 


m. 


I 


11 


>» 


23 


5h x3m 


P- 


m. 


I 


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26 


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a. 


m. 


I 


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P- 


m. 


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P- 


m. 


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6h 451" 


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I 


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m. 


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13 


3h 5511. 


P- 


m. 


I 


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13 


6h 


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14 


5h 35111 


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III 


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14 


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15 


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12 


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12 


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4h 27™ 


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III 


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28 


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Abril 


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18 


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P- 


m. 


I 


« 


M 


22 


4h i6m 


a. 


m. 


II 



OBSERVACIONES 



Oscilatorio y de poca 
duración. 

Oscilatorios y de más 
duración que el ante- 
rior, pero de alguna me- 
nor intensidad. 



Duró más de 30 se- 
gundos. 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 



89 



AÑO 


MES 


DÍA 


HORA 


INTENSIDAD 

escali l-YI 


1898 


Abril 


24 


iih 47» a. m. 


I 


tí 


Mayo 


9 


6h 42ni a. m. 


III 


n 


n 


20 


yh 25"» p. ni. 


II 



OBSERVACIONES 



•» « 


29 


2h 4im 


a. 


m. 


IV 


*» M 


29 


3h 581H 


P- 


m. 


I 


r n 


3» 


4»» 


a. 


m. 


11 


Junio 


13 


12^ 


Ul. 


d. 


I 


•1 .» 


13 


oh 20"* 


P- 


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I 


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18 


4^ 


P- 


m. 


I 


« 


Í6 


7»* 45™ 


a. 


m. 


I 


Julio 


2 


7h 50»»» 


a. 


m. 


I 


^ 


6 


I oh 40«n 


P. 


m. 


III 


n 


17 


9*^35™ 


P- 


m. 


I 




19 


^h 1301 


a. 


m. 


I 




23 


ih 55m 


a. 


m. 


II 




28 


oH 4510 


a. 


m. 


II 


u 


30 


jh 25?" 


a. 


ni. 


I 


Agosto 


I 


8h 8n» 


a. 


m. 


III 


" Septiembre 


25 


4h gm 


a. 


m. 


III 


Octubre 


1 


llh 8ni 


P- 


ni. 


I 




4 


8^> 58» 


P- 


ni. 


III 


* 

n 


17 


Ilh 50™ 


a. 


ni. 


I 




í9 


2h 13111 


a. 


m. 


III 


> 

n 


19 


jh 4om 


a. 


m. 


IVV 


1 


19 


7»» 


a. 


ni. 


I 


■1 


27 


^h 20™ 


a. 


m. 


II 


■' Noviembre 


3 


3h 48™ 


a. 


m. 


II 


» Diciembre 


r 


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a. 


ni. 


I 


" 


6 


3h 47m 


P- 


m. 


IVV 


" fj 


6 


^h 40"! 


P- 


m. 


II 


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14 


8'» 45"» 


a. 


m. 


I 


1899 Enero 


8 


jh 20"» 


a. 


m. 


I 


^ .j 


16 


9h 8"» 


P- 


m. 


I 


„ Febrero 


S 


I oh I5»n 


P- 


m. 


I 



El foco de este terre- 
moto se hallaría tal vez 
en el distrito de Cota- 
bato, desde donde nos 
escribieron que en este 
día 20, <á c/ 25" de la 
noche, habían sentido un 
temblor fuerte de osci- 
lación. » 



12 



90 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



AÑO 


MES 


DÍA 


HORA 




INTENSIDAD 

aKiia I-VI 


1899 


Febrero 


10 


2h 3Qni a. 


m. 




n 


»» 


17 


8h i;»" p. 


m. 




»» 


M 


20 


8h 30» a. 


m. 




w 


Marzo 


16 


6*» 44«n a- 


m. 


II 


»» 


w 


19 


ih 28» a. 


m. 




rt 


Abril 


>3 


8h 17» a. 


ni. 





OBSERVACIONES 



Resumiendo ahora brevemente y por meses los anteriores datos, ten- 
dremos el siguiente cuadro: 

Resumen de los temblores observados en Zamboanga en el periodo 

7 Octubre 1897—13 Abril 1899 



Ato 


Mes 


0(u 


Número 


InUmtdad máxltnt 


lotMitidad dominante 




■ 


de temblor 


de temblores 


escala I-VI 


escala I-VI 


1897 


Oct.* (7-31) 


20 


30 

• 


III 


11 


»» 


Noviembre 


13 


iS 


III 


I 


n 


Diciembre 


7 


11 


III 

• 


I 


1898 


Enero 


10 


12 . 


IV-V 


I 


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Febrero 


10 


»3 


IV 


I 


• 
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Marzo 


8 


í3 


IV 


I 


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Abril 


5 


5 


II 


I 


«» 


Mayo 


4 


5 . 


IV 


— 


n 


Junio 


3 


4 


I 


I 


n 


Julio 


7 


7 


III 


I 


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Agosto 


I 


i 


III 


— 


>» 


Septiembre 


I 


1 


III 


— 


M 


Octubre 


5 


7 


IV-V 


— 


• 


Noviembre 


I 


I 


II 




n 


Diciembre 


3 


4 


IV-V 


— 


1899 


Enero 


2 


2 


I 


1 


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Febrero 


4 


4 


I 


I 


»» 


Marzo 


2 


2 


II 


— 


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Abril (i 1 3) 


1 


I 


I 


— 



1. 



Total en 18 meses 



107 



141 



j.r 



TERREMOTOS DE ZAMBOANGA DE 21 DE SEPTIEMBRE 1 897 9I 



L>e donde el número de temblores sentidos en Zamboanga en este inter- 
valo de unos i8 meses asciende á 141; número que tal vez debería más que du- 
plicarse, si hubiésemos de incluir los que fueron observados en los 1 5 primeros 
días de este período seísmico iniciado el 21 de Septiembre. Desde Octubre á 
Diciembre inclusive vese claramente que iba disminuyendo la actividad seís- 
mica de un modo bastante notable, habiéndose observado después del 6 de 
Diciembre un largo intervalo de calma que duró 15 días: pero de nuevo re- 
pitieron los fenómenos seísmicos desde el 21 del mismo mes, aunque general- 
mente con poca intensidad, hasta el 29 y 30 de Enero, en los cuales días se 
notó un recrudecimiento tan notable en la actividad seísmica de aquella 
región, que los temblores en ellos observados fueron Jos más fuertes que allí 
se sintieron después de los violentos del 21 de Septiembre. 

Refiriéndose á este recrudecimiento escribía el P. £ítrián con fecha 4 de 
Febrero del 98? «Han vuelto á la vida los temblores. £1 sábado, 29 de Enero, 
á mediodía, nos hizo interrumpir la bendición de la mesa un temblor intenso, 
aunque de poca duración y sólo de oscilación. Al día siguiente, de 5^ á 7^ de 
la tarde, hubo tres de mayor duración que el anterior, pero de menor intensi 
dad y también oscilatorios. Las cuatro veces tocaran por sí mismas ¡as campa- 
nas. No han causado daño alguno: al contrarío, nos han evitado el derribo de 
un tabique en el convento viejo.» 

Estos temblores del día 30 fueron sentidos perfectamente, no sólo en Zam- 
boanga é Isabela de Basilan, sino también en Joló: el de mediodía del 29 no 
lo hallamos anotado en esta última estación, pero sí en Isabela, desde donde 
escribía el P. Cavallería la siguiente interesante relación con fecha 6 de Fe- 
brero de 1898: «El 29 de Enero último y el 30 hubo tres temblores bastante 
fuertes y estamos temiendo otros: hay ratos que, según mi juicio y de otros, 
la tierra está temblando ligeramente, como sí estuviera flotante en río pacífico, 
y esto me hace temer alguno muy violento. El 24 se oyeron, de 3*» á 4^ de la 
tarde, fuertes detonaciones parecidas á las que se oyeron hará unos cinco 
años (i) en dirección á las Molucas.» ¿Fué este fenómeno meramente local, ó 



(i) Reñérese cl P. Cavallería á la terrible erupción del volcán Sangir, ocurrida la noche 
del 7 de Junio de 1892, cuyos estallidos fueron oídos desde Témate, Manado, Goróntalo, Joló 
7 Mindanao. Hallábase en Dapitan (Lat. 80 4o'.3 N., Long. 1230 23' E. Greenwich) el P. Cire- 
ra S. J. en su expedición al N. de Mindanao para hacer observaciones magnéticas, el cual 
describe el fenómeno por él mismo observado con estas palabras: «Al anochecer, de yh á Sh , se 
oyeron varias detonaciones, que parecían cañonazos muy lejanos, y que habiéndose oído tam- 
bién desde otros pueblos, produjeron una alarma general. Luego, calculando las distancias, 
creímos imposible que pudieran ser cañonazos, y no faltó quien atribuyese los ruidos al vol- 
cán del monte Malindang, de la misma isla de Mindanao. La realidad fué un fenómeno de 
mayor importancia de lo que podíamos sospechar y del que todos nuestros lectores tienen 
perfecta noticia. El ya célebre volcán de la isla Sangir, situado á los 30 39' Lat. N. y 1250 
29' Long. E. Greenwich próximamente, experimentó una terrible erupción, vomitando llamas y 
humo y abundantes piedras, algunas de gran tamaño, que se elevaban hacia las nubes, llevan- 
do luego la desolación y la muerte á los vecinos habitantes. Los estallidos de la explosión se 
oyeron en Témate, Manado, (ioróntalo y Joló y nosotros los oímos en Dapitan, que dista 
más de 300 millas. [Tan grande fué el estampido de aquella explosión!» 



92 ACTIVIDAD SÍ:ií>MlCA KN FILIPINAS DURANTK EL AÑO 1 897 



era acaso efecto de alguna erupción volcánica, como lo habían sido las deto- 
naciones del 92 á que se hace referencia? Hasta ahora no hemos tenido oca- 
sión de resolver estas dudas, ni de averiguar con certeza la causa de tan raro 
fenómeno. 

I^s temblores, también notables, del 12 y 14 de Febrero fueron sentidos 

asimismo en Joló, como lo habían sido los del 30 de Enero. En efecto; he 

ahilo que nos decía el P. Colomer con fecha 26 de Febrero: «En la noche 

X3eli2 al 13, á II*» 55™, se sintió aquí un temblor que duró más de un mi- 

c ñuto y fué á la vez de trepidación y oscilación; y el día 14 sentimos otro de 

trepidación, á 5^ 55"» p. m., que duró medio minuto. 

El otro temblor fuecte de la tarde del 25 de Marzo también lo hallamos 
consignado en las hojas de observaciones de Joló de esta suerte: «Día 25, á 
4*» 26™ p. m., temblor oscilatorio de ¡x)ca intensidad y 6 segundos de dura- 
ción.» No así el temblor fuerte del 5 del mismo mes, el cual, al contrario, fué 
muy bien sentido en Dapitan, en donde no se habían observado los anterio- 
res. El observador de esta estación daba cuenta del fenómeno séismico en 
/estos términos: «Día 5, á 8^ p. m., se ha sentido temblor oscilatorio de 20 
^egundos de duración.» 

A partir del mes de Abril de 1898 es bastante menoi« la frecuencia de las 
sacudidas, pero no su intensidad; pues hasta terminar el afio 1898 no pasó 
ningún mes, á excepción solamente de Junio y Noviembre, en que no se dejase 
sentir alguno ó varios temblores bastante intensos, como fueron los de 9 y 29 
de Mayo, 6 de Julio, i de Agosto, 25 de Septiembre, 4 y 19 de Octubre y 6 
de Diciembre. 

Desde este último hasta el 13 de Abril de 1899, fueron ya todos los tem- 
blores que se citan de poca intensidad. 

Terminan las estadísticas del P. Quintana el 13 de Abril, porque desde 
dicha fecha hasta que. á mediados de Mayo, salió dicho Padre de Zamboanga 
para Manila, no se sintió ningún temblor. Si repitió después el fenómeno en 
los meses siguientes, no nos consta ni tenemos medio para averiguarlo. 






TERREMOTOS DE SAMAR 



DE 19 Y 20 DE OCTUBRE 1897 



INTRODUCCIÓN 



Reciente era aún en Filipinas la memoria de la grande erupción del 
Mayón de 25 de Junio y de los espantosos terremotos de Zamboanga de 21 
de Septiembre de 1897: apenas habían trascurrido ocho días desde que el 
horroroso ciclón de 12 de Octubre del mismo año, animado de. una fuerza 
indescriptible^ y acompañado de una elevación extraordinaria de las aguas del 
mar, había llevado la desolación y la muerte á las fértiles y hermosas islas 
Bisayas por donde cruzó, convirtiendo en un montón de ruinas multitud de 
poblaciones, especialmente de la región meridional de Samar y septentrional 
de I^yte, y causando sólo en estas dos islas unas 1.300 víctimas; cuando un 
nuevo azote del Señor vino á visitar esta misma porción del Archipiélago Fi- 
lipino, y á acrecentar de un modo increíble el pánico y terror que aun reinaba 
en los ánimos de sus infelices habitantes. 

Nos referimos á los violentos y repetidos terremotos que empezaron á 
sentirse en Samar y Leyte el 19 de Octubre de 1897: y aunque es verdad que 
sólo fueron destructores al NE. de la isla de Samar, razón por la cual los lla- 
mamos simplemente temblores de Samar; con todo, parte por las múltiples re- 
peticiones del fenómeno, y parte por lo abatido que se hallaba el ánimo de 
aquellas pobres gentes desde la fecha del citado baguio, puede decirse que el 
pánico producido por estos movimientos séismicos fué general, no sólo al NE. 
de Samar, en donde se habían visto libres de la mayor fuerza del ciclón y 
ahora sentían los mayores efectos de los temblores, sino también al S. de 
dicha isla y al N. y centro de Leyte, regiones las más castigadas el día 1 2 por 
la furia de los vientos y la ola del huracán. Es sensible que en ninguna de 
las poblaciones que sintieron estos temblores con alguna intensidad hubiese 
ni un solo seismógrafo que con sus indicaciones nos hubiese dejado preciosos 
datos acerca de la dirección, clase é intensidad de estos sacudimientos extra- 
ordinarios de la corteza terrestre. Por esta causa nos hemos de contentar 
con oir solamente las relaciones, más ó menos exactas, ó tal vez algo exage- 
radas, de testigos presenciales, y examinar los efectos, que ellos mismos nos 
describan, de estos movimientos, para deducir de ellos con alguna probabili- 
dad la intensidad relativa del fenómeno en los diferentes puntos en donde se 
observó, y por ahí el foco ó centro del mismo y su área de acción. 



I 

HORA EN QUE SE SINTIERON LOS TERREMOTOS 

MÁS PRINCIPALES 



Al querer precisar la hora exacta en que empezaron estos temblores en la 
región por ello3 más castigada, nos hallamos con la misma dificultad que in- 
dicábamos arriba, al hablar del terremoto de Luzón de 15 de Agosto: mayor- 
mente, que en toda la isla de Samar no contamos más que con una sola estación, 
la de Calbáyog, situada al O. de la Isla, en donde ninguno de estos terremo- 
tos llegó á ser destructor. Por fortuna, sin embargo, comparando las horas 
aproximadas que dan diferentes observadores ó testigos presenciales de Samar 
y otros puntos, á los cuales alcanzó la acción de estos fenómenos, con las 
horas en que comenzaron á agitarse alguno ó varios de nuestros seismógrafos 
y microseisraógrafos, se ve que debió coincidir esta agitación de nuestros apa- 
ratos con los principales terremotos de Samar; y así podremos dar con toda 
precisión la hora en que llegaron á Manila las ondas seísmicas oe aquéllos, 
como lo hicimos en el temblor de 15 de Agosto. 

El primer temblor registrado por el seismógrafo Cecchi de este Observatorio 
empezó á 7^ 5^"» 24» a. m. del 19; hora que reducida al meridiano de Calbáyog 
(Lat. la'^ 6' N., Long. 124° 38' E. Greenwich), nos daría las 8*» 7*" a. m. El obser- 
vador de aquella estación, L). Pío Santos, nos dice, según veremos luego, que 
el primer terremoto fué allí sentido á 8*» 5" a. m.: y aunque esta hora se di- 
ferencia de la que acabamos de deducir de las observaciones de Manila en 
— 2™; sin embargo, atendida la distancia que separa ambas estaciones, y la 
velocidad media con que suelen propagarse las ondas seísmicas dentro de la 
zona de movimientos perceptibles, es probable que dicha diferencia debiese de 
ser todavía algo mayor, ó sea, de — 3™ ó — 4"»; y por consiguiente que este pri- 
mer terremoto se hubiese dejado sentir en Calbáyog á 8^ 3™ -4"* a. m. (t. m. 1.). 
Esta advertencia debe tenerse también presente con respecto á los otros tem- 
blores que, como el primero, hayan sido asimismo registrados por nuestros 
seismógrafos. 

Desde la hora de este primer temblor se echó de ver en general en 
nuestros aparatos, y especialmente en los microseismómetros una agitación casi 



TERREMOTOS DE SAMAR DE 1 9 Y 20 DE OCTUBRK 1 897 97 



continua^ pudiéndose notar, con todo, en medio de ella unas tres repeticiones 
de temblor casi imperceptibles, á 8*» 5"» o* , S^ 7™ 14* y 8*» 15™ o* a. m. 
Ahora bien, el observador de Calbáyog escribe que ocurrió el segundo terre- 
moto á 8*» 20" a. m., ó sea, 15™ después del primero: de donde, suponiendo 
en Manila el mismo intervalo, correspondería á la repetición observada á 

El tercer terremoto principal, según el mismo observador de Calbáyog, 
tuvo lugar á 3** 15" p. m. del mismo día 19; y el cuarto, á o*» 50"* p. m. del 
día 20: ambos fueron notados en nuestro tromómetro Bertelli que se halló os- 
cilaba ///rr^i í/? campo ^ al hacerse la observación "á 3^ 10"* p. m. del 19; y con 
una amplitud (entera) de 8* 10", al ser observado á 1^ 5™ p. m. del 20. Mas 
no se crea ser estas las horas en que llegaron á Manila las ondas de estos 
dos temblores; pues, no siendo el Bertelli registrador, sólo nos podría dar este 
dato si por casualidad se le hubiese observado en el momento mismo de 
empezar la agitación. Según el microseismógrafo Rossi, comenzó ésta á 
3*» gni p, na., el día 19, y á o*» 45" p. m., el día 20. 

£1 quinto y último de los terremotos más importantes lo hallamos ano- 
tado en Calblyog á 10^ 45"» p. m. del día 20; nuestros seismógrafos lo regis- 
I traron á lo** 30™ o* p. m. 

i Para que se vea ahora la diversidad de horas que dan los observadores 

de diferentes puntos en donde fueron sentidos estos temblores con más ó me- 
nos intensidad, bastará que nos fijemos únicamente en los datos remitidos por 
los Sres. Encargados de las estaciones del SE. de Luzón. En efecto; los partes 
de Dáet y Tabaco señalan para el i.^ temblor las 7*» 50™ a. m. (t. m. de Manila), 
en tanto que el de Albay da las 7*» 54™ a. m.; el de Sorsogón, las 7*» 52™ a. m.; y 
el de Guinayangan (layabas), las 7**55"a. m. YX 2.<» temblor tuvo lugar, según 
ios datos de Dáet, á 8*» 6» a. ra.; según los de Sorsogón, á 8*» a. m.; y según los 
de Albay y Tabaco, á 8** 5™ a. m. El 3.««' temblor ñgura en las observaciones, 
tanto de Dáet como de Tabaco, á 3*» 3°» p. m. del 19; y el 4.*» sólo lo hallamos 
anotado por el observador de Tabaco, á o*» 40™ p. m. del 20. Por fin, el ^.^ 
fué sentido, según el observador de Albay, á 10^ 39™ p. m. del 20; según el 
de Nueva Cáceres á lo*» 35" p. m.; y según el de Dáet, á 10^ 31°» p. m. 






o 



II 

FOCO APARENTE Y ÁREA DE ACCIÓN DE ESTOS 

TERREMOTOS 



Adoptando el mismo sistema que hemos seguido en las anteriores reía" 
ciones por las causas allí apuntadas, indicaremos aquí brevemente el foco apa- 
rente de estos terremotos y el área de acción, ó sea, la extensión de terreno 
conmovida por cada uno de los más principales. 

Terremoto I y II (8^ 5"» y 8^ 20™ a. m. del 19, t, m. de Calbáyog).— 
Siguiendo, pues, este sistema, y fundándonos en los datos que han llegado á 
nosotros de varios testigos presenciales, hemos podido trazar la carta seísmica 
IX que representa el centro y área de acción de los dos terremotos de la 
mañana del día 19. Por ella se ve que la región epicéntrica comprende la 
porción NE- de la isla de Samar, en donde se observó no sólo la mayor in- 
tensidad y fuerza destructora de estos fenómenos, sino también el mayor nú- 
mero de repeticiones, hasta el punto de hacerse subir á 220 las sacudidas allí 
sentidas en el corto espacio de 48 horas, según diremos luego. 

En cuanto á la superficie á que se extendieron estos movimientos, consi- 
deramos en dicha carta dentro de la zona de sacudidas violentas el resto de 
Samar, á excepción de la región meridional; extendiéndose la zona de sacudi. 
das fuertes hasta más allá de la mitad de las islas Leyte y Masbate y de l^i 
provincia de Camarines Sur. El área de movimientos de regular intensidad 
comprende una pequeña porción de la provincia de Tayabas, y gran parte de 
la de Camarines Norte, por el NO.; y el resto meridional de Leyte con parte 
de Panay, Negros y Cebú, por el SO. y S. El límite de la zona quinta, ó sea^ 
de ligeros movimientos, lo hacemos pasar por en medio de la provincia de 
Tayabas, por el S. de Panay y Cebú, y por el centro de Negros, cortando 
la región NE. de la grande isla de Mindanao. Por fin, hacemos llegar hasta 
la provincia de Manila inclusive, por el NO., y hasta el Norte y centro de 
Mindanao, por el SSO. y S., la última zona de movimientos ligerísimos, per- 
ceptibles solamente por algunas personas en quietud, y acostumbradas á ob- 
servar estos fenómenos. 



M 



1Q 



i 



h 






TERRKMOTOS UK SAMAR HK IQ Y 20 DE OCTUliRE l8í;7 99 



Tenemos, pues, que la acción de este terremoto se extendió hasta unos 
535 ^ 54® kilómetros por el NO., y algo menos por el SO. y S., incluyendo 
en este resultado los movimientos más ligeros y apenas perceptibles sin ayuda 
de aparatos; pero prescindiendo de los microséismicos, que sin duda se pro 
pagaron á distancias inmensamente más considerables: las sacudidas ligeras 
y bien perceptibles puede decirse que alcanzaron por el NO. á unos 440 ó 
450 kilómetros de distancia del foco ó centro de acción. 

Hemos dicho que la carta IX representa el área conmovida por los dos 
terremotos principales de la mañana del día 19; pero advertimos, con todo, 
(¡ue la acción del uno se extendió algo menos que la del otro, á juzgar por 
las observaciones de Tándag y Surigao (Mindanao NE.), en las cuales sólo 
hallamos indicado aquella mañana un temblor: de suerte que uno de los dos 
no llegó á ser sentido, al menos de un modo bien perceptible, en aquella re- 
gión NE. de Mindanao. Cuál de los dos fué el que allí se sintió y cuál no, 
es difícil de averiguar, toda vez que el observador de Surigao dice haberse 
sentido á 9^ a. m., al paso que el de Tándag lo pone á 8^ 15"» a. m. Sin 
embargo, por lo que toca á las provincias de Albay y Camarines, nos hemos 
servido para trazar la carta séismica, de los datos recibidos del segundo tem- 
blor, por haberse sentido éste en ellas con alguna mayor intensidad que el 
primero. 

Terremoto III (3»» 15»° p. m. del 19, t m. de Calbáyog). — Este tercer 
terremoto, calificado de fuerte por el observador de Calbáyog, fué también ob- 
servado, según partes recibidos en este Observatorio, en Albay, Nueva Cáceres 
y Dáet: pero no lo hallamos indicado en los periódicos de Cebú, ni en las 
observaciones de Surigao, siendo así que en aquéllos se citan, además de los 
dos temblores de la mañana, dos sacudidas observadas entre 11 y 12 de la 
noche del mismo día. De donde se deduce que el área de acción de este ter- 
cer terremoto fué más reducida que la de los dos anteriores. 

Terremoto IV (rf» 50™ p. m. del ao, t m. de Calbáyog).— Aunque el 
observador de Calbáyog califica también de fuerte este temblor, pero de me- 
nos duración que todos los anteriores, sin embargo, la extensión de tierra por 
él conmovida con movimientos perceptibles fué sin duda bastante menor, toda 
vez que de todas las estaciones del SE. de Luzón, sola la de Albay dio 
cuenta de un ligero temblor observado próximamente en aquella hora. 

Terremoto V (10*» 45™ p. m. del ao, t. m. de Calbáyog).— Según los 

datos que tenemos, fué este terremoto sólo comparable con los dos de la ma- 
ñana del 19, así por su intensidad, como por la extensión del área conmovida; 
debiendo añadir acerca de esta última, que fué todavía algo mayor que en 
los dos primeros, como lo prueba el haber sido calificado de bastante inten- 
sidad, así en Dáet (Camarines Norte), como en Iloílo, y el haber sido bas- 
tante más perceptible cjue a(;uéllos en el Norte de Mindanao. 



100 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Otros terremotos secundarios de los días ig y aa— Veamos ahora 
brevemente el área de acción que tendrían otros temblores de menos impor" 
tancia, que se fueron repitiendo en los dos primeros días del período séismico 
iniciado la mañana del 19. Según escribía un testigo presencial de Laoang, 
ascendió á 220 el número de sacudidas allí observadas en el intervalo de 48 
horas. Ahora bien, examinando los partes remitidos por ios Sres. Encargados 
de Albay y Tabaco, hallamos que desde el 2.® temblor de la mañana del 19 
hasta las 1 1 ó 1 2 de la noche del mismo día se observaron 8 ligeras repeti- 
ciones de temblor; de donde tenemos qut- al menos 8 de aciuellas 220 sacudi- 
das extendieron su acción hasta el extremo SK. de Luzón, siendo de suponer 
que serían fuertes en la zona mesoséismica, de regular intensidad en el resto 
<le Samar y NE. de Ley te, y ligeras en el extremo SE. de Luzón, N. de 
Cebú y centro de Leyte. 

Otros temblores que podríamos colorar en tercer término parece fueron 
sentidos solamente en la isla de Samar y mitad septentrional de la isla de Leyte. 
El número de éstos hubo de ser bastante regular, pues el observador de Calb.i- 
yog dice (jue las sacudidas fueron frecuentes desde las 8*» 20™ a. m. hasta las 
^ io*> a. m. del 19, desde lo*» 10»" a. m. hasta mediodía, y desde las 3*» i5"p. m. hasta 
las 6*» p. m. del mismo día; que se contaron ocho sacudidas bien perceptibles 
durante la noche del 19 al 20; y que en este último día, fuera de los dos terre 
motos de mediodía y noche, se observaron durante el día unas diez repeticio- 
nes de poca intensidad. Asimismo en una nota que tenemos de Tacloban so- 
bre los temblores del 19 se dice (¡ue después de las 8*^ 30"» a. m. repitió el 
fenómeno unas 20 veces; y otro testigo presencial de la isla de Biliran escri- 
bía que sólo en la noche del 19 al 20 se llegaron á sentir 18 sacudidas, que 
causaron grande alarnm en la |X)blación. No íjueremos pasar adelante sin ad- 
vertir acjuí que nos llamó desde luego la atención que, tanto en la nota ya 
citada de Tacloban, como en los periódicos de Cebú, se haga sólo mención 
expresa^ el día 19, de los dos temblores observados después de las 8 de la ma- 
ñana y de otros dos que se sintieron entre 11 •^ y 11^ 30"» p. m., siendo abí 
que en las observaciones de Calbáyog, á |>esar de mencionarse detalladamente 
varios temblores fuertes desde las 8*» a. m. hasta las 7*» p. m., con todo, desde 
esta última hora hasta el día siguiente, sólo se dice que hubo diez repeticiones 
de poca intensidad. Esto nos hace sospechar (jue además del fcco principa] 
de estos terremotos que hemos situado al NE. de i?ámar, estaría tal vez en 
acción otro foco secundario hacia el N. de Leyte, ya que en Tacloban 
se califican de muy fuertes las sacudidas de 11*^ y 11** 30*", próximamente, 
(le la noche del 19. Así se explicaría también (jue el núniero de repeticiones 
observadas durante aquella noche del 19 al 20 futse mayor en Biliran que en 
Calbáyog, á juzgar por los datos que de ambos puntos se nos han remitido y 
([ue acabamos de indicar en las anteriores líneas. Esta pcsibilidad de que en- 
trase en juego algún otro 6 varios foceos secundarios existe también natural' 
mente en los terremotos principales de que hemos hablado. 

Por fin, muchas de las 220 repeticiones, de que hace mención el obser- 



TERREMOTOS VK SAMAR DL IQ Y 20 PK\OCTlTI3RE 1 897 lOI 

• » -. 

vador de I^oang, fueron sin duda bastante locales y iVwíhtr'tnás reducidas 
<[ue las anteriores, siendo sólo sentidas en la región NE. de Fa i^la- de. Samar, 
ó sea, en las proximidades del centro de acción de estos terremotos.: / • 



• 









'II,- -i '- 1* 






• • 



• ■ «• 



•..' 






• • •' 



• • • 

. • • • 



III 

LOS TERREMOTOS EN SAMAR -SUS EFECTOS 

DESTRUCTORES 



Después de haber hablado en los dos párrafos precedentes de la hora de 
los principales terremotos de los días 19 y 20 de Octubre, de su foco y área 
de acción, diremos aquí algo de la intensidad con que fueron sentidos en la 
isla de Samar, de sus efectos, de la clase y dirección de los movimientos, de 
su duración y del número de las repeticiones del fenómeno observadas en di- 
chos dos días; todo según los pocos datos que han llegado á nuestras manos. 

En la región NE. de Samar.— Ante todo, á fin de que nos formemos 
una idea de lo terribles que fueron estos terremotos en la regiCn más casti- 
gada, ó sea, al NE. de Samar, reproduciremos aquí parte de dos cartas de 
testigos presenciales, publicadas á raíz de los sucesos por los periódicos de la 
Capital. Una de ellas es de D. Tomás Oria, comerciante residente en Laoarg, 
quien á grandes rasgos describe así estos fenómenos: «Seguíamos todavía emo- 
cionados y dominados por el susto (había hablado antes del horrible ciclón 
del 12 de Octubre), cuando ocho días después, el martes 19, á las ocho de la 
mañana empieza toda esta región á ser presa de sacudidas tan violentas, que, 
según añrman los más ancianos, no han sentido otras iguales en los 80 años 
que tienen de vida (i). Estas sacudidas venían precedidas per estampidos sub- 



(i) Cuánto sea esto verdad lo reconocerá el lector curioso leyendo lo que ha escrito este 
Observatorio acerca de los temblores ñlipinos, parte en «La Scismología en Filipinas», cuyo 
objeto principal es reunir los datos que se conservan de los temblores observados en estas 
islas desde 1599 hasta 1890, y parte en las revistas séismicas de nuestros boletines mensuale*. 
por lo que toca á los últimos aflos de 1890-1897. En efecto; en el largo período de 1 599-1 8c o 
sólo hallamos indicados como fechas de temblor en la isla de Samar el 21 de Diciembre de 
1867, 15 de Noviembre de 1868, 16 de Agosto de 1869, 2 de Marzo y 27 de Agosto de 1870, 
5 de Noviembre de 1871, 26 de Marzo y 6-7 de Octubre de 1872, 15 de Noviembre y 24 de 
Diciembre de 1884, 24 de Marzo de 1885 y 18 de Marzo de 1886: temblores que en la región 
XE. de aquella isla no nos consta pasasen de ligeros ó á lo más de regular intensidad. Asi- 
mismo desde 1890 hasta el presente apenas hallamos se hayan sentido en dicha isla más teir- 
blores que los de 6 y 7 de Febrero de 1890. cuyo foco se hallaba entre Leyte y Samar, los 
cuales al NE. de esta última isla apenas llegarían á ser de regular intensidad. 



TERREMOTOS DE SAMAR DE I9 Y 20 DE OCTUBRE 1897 I03 



terráneos tan claros y perceptibles, que infundían pavor y exaltaban la imagi- 
nación en tales términos, que creíamos se aproximaba la destrucción de esta 
región del planeta. Era de ver á todos estos sencillos habitantes: arrodillá- 
banse unos elevando plegarias á Dios, y corrían otros hacia los montes que 
se balanceaban y agitaban horriblemente.» Indica luego brevemente algunos 
de los efectos producidos por estos terremotos, la grande intensidad de los 
mismos, y el número de repeticiones observadas en las primeras 48 horas en 
estos términos; «Todos los edificios públicos, como son las iglesias, conven- 
tos, escuelas, tribunales etc., que no padecieron en esta parte Norte de Sa- 
mar, cuando el baguio, se han resentido ahora y algunos se han derrumbado. 
£n Oras era día del Patrón, y estaba por esta causa la iglesia llenik de gente, 
que huyó al sentirse el primer temblor que duró unos 45 segundos. Cuando 
se serenaron algún tanto los ánimos, quiso el Párroco continuar la misa reza- 
da, siguiéndole algunos feligreses; pero no había hecho más que empezar, 
cuando se sintió el segundo temblor que lanzó todo el retablo con su imagen 
del altar mayor sobre el presbiterio, agrietándose toda la iglesia. En Súlat, Bo- 
rongan, Palápag, Catúbig y en este pueblo de Laoang sucedió lo mismo. 

Amplitud aproximada de las oscilaciones, — »Era imponente y á la vez ate- 
rrador el cuadro que presentaban en ese momento estos, pueblos: calculo en 
25° el ángulo que describían los edificios en su movimiento de oscilación, y 
únicamente cabe compararlo con el vaivén y sacudidas que se producen en 
un buque que en medio del Océano se ve acosado por un furioso ciclón. 

Número de sacudidas, — »Nada menos qu e 220 s acudidas se sintieren en 
las primeras 48 horas; y hoy (30 Octubre), á Io^?días, se siguen sin tiendo, 
aunque en menor número y de menos duración é intensidad.» 

Hasta aquí el citado Sr. Oria, quien, aunque por falta de buenos apara- 
tos, no pudo darnos aquellos datos científicos que más nos podrían servir para 
el estudio de tales fenómenos, con todo, dan alguna idea de su magnitud y 
tarribilidad. Más adelante tendremos ocasión de volver á citar á dicho Sr. 
Oria, cuando hablemos de las muchas repeticiones observadas en el decurso 
de varios meses consecutivos. 

Referente á este mismo punto es la siguiente nota entregada por el Se- 
ftDr Gobernador de Samar al Director de este Observatorio, á su paso por 
Catbalogan, en la expedición que á primeros de Noviembre emprendió al Sur 
de aquella isla, para estudiar los destrozos causados por el ciclón del día 12 
de Octubre: 

«Pueblos que han sufrido desperfectos con motívo de los últimos 

temblores ocurridos en esta provincia 

T^Ords, — Agrietadas las cotas de la iglesia, de la casa parroquial, de la 
casa tribunal y de los puentes de piedra. El altar mayor y la fachada de la 
iglesia, el muro del atrio, y las casas-escuelas de ambos sexos, todo comple- 
tamente destruido. El caserío destrozado. 



I04 ACTIVIDAD seísmica EX FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 

i>Ctitúbi,i^. — La casa tribunal inclinada, destrozada una parte del tabi(iue, 
é inservible hoy día. Inclinadas la míiyor parte de las casas de los vecinos. 

^Laoang, — Unas 17 casas de los vecinos destrozadas. No he sabido hasta 
la fecha (4 Noviembre) si ha habido desperfectos en los edificios públicos. La 
gente no podía estar de pie.» 

Kn otra carta de Samar, fecha 2 de Diciembre, hallamos los siguientes 
datos que vienen á completar los anteriores, referentes principalmente á grietas 
que se abrieron en el terreno y á desperfectos sufridos en las poblaciones y 
barrios más castigados: 

«En el pueblo de Pambujan, uno de los más azotados por estos fenóme- 
nos, barrio de Canjomadal, se ha abierto una grieta de cien brazas de exten- 
sión por dos de ancho y tres varas de fondo, en una sementera de abacá, y 
que llega hasta el río. Inmediata á ésta hay otra de cuarenta brazas de largo 
por una de ancho y media de profundidad. 

»En el barrio de Baluasan una grieta de cuarenta brazas de largo, ocho 
de ancho y algo más que una de profundidad en una sementera de abacá. 

3» En el barrio de Nabo jangá n otra grieta desde el río hacia arriba, de veinte 
brazas de largo, media vara de ancho, y más de una vara de profundidad. 

»En el barrio de Catanlangan, otra grieta de treinta brazas de largo, do- 
ce de ancho, y más de una de fondo, en terreno sembrado de gave y plá- 
tanos. 

»En el barrio de Bato, en medio de un camino, se abrió un agujero de 
más de un metro de diámetro, por otro de fondo: y además en la inmedia- 
ción del río, cuatro grietas de más de cuatro brazas de largo por dos palmos 
de ancho y una vara de profundidad. 

»En el barrio de Corcono, en terreno sembrado de palay, una grieta de 
mis de cinco brazas de largo; y en otro, también de palay, tres grietas de 
más de cuatro brazas de largo, por una próximamente de profundidad. 

» Grietas parecidas se han abierto en los sitios de Babalatsan, Cabarian, 
Dao, Malaguinara, Ganacdanan y Genuigan, y en este último punto las lade- 
ras del río se han derrumbado en una extensión media de ocho á tres brazas. 

»En Palápag, han sido destruidos los dos elegantes puentes de 16 metros. 

»En Oras, derrumbóse el altar donde se celebraba la Santa Misa, cuar- 
teándose los muros, y cayendo los del atrio. 

» Desperfectos, aunque de menos consideración, han tenido también los tri- 
bunales, conventos é iglesias de Palápag, Catúbig, Gándara y Laoang, es de- 
cir, de los pueblos situados en la parte Nordeste de la Isla.» 

De todos estos datos parece deducirse que los pueblos más fuertemente 
castigados fueron los de Oras, Palápag, Catúbig, Súlat, Gándara y Laoang, 
tal com(5 va representado en la carta seísmica IX. 

En Calbáyog. — Hasta aquí los datos que hemos podido recoger sobre la 
intensidad y los efectos de estos terremotos en las poblaciones que más sin- 



TERREMOTOS DE SAMAR DE IQ Y 20 DE. OCTUBRE 1 897 



Í05 



tieron su violencia. Mucho más completas son las observaciones que debemos 
á la solicitud y diligencia de D. Pío Santos, observador de Calbáyog, pobla- 
ción que, aunque se halló fuera del área de destrucción, sintió todavía estos 
fenómenos con mucha intensidad. Dichas observaciones son como siguen: 



Terremotos de los días 19 y 20 de Octubre de 1897 



E!(tación 



lila 



Hora 



Clase de 
novimi^ato 



^ 5 



DirfccióD 



Dora- 
ción 



Obicrvaeiones 



Calbiyog 19 , 8*" 5'" íi.m.¡ Oscilatorio | V 'NE-SO 



>» 



S** 20*" a.m.! Oscilatorio • V 



8*" 20™- 1 o** a. m. 



,Qh JO" 



III 



a. m. Oscilatorio 

I 

I 
,0" io"'-i2^ra.d.! ' . . . 

i I 

I t 

3'' 15" p. m.j Oscilatorio ¡ V 
3" is'^-ó" p.m 



NE-SO 



Í Larga oscilación en 
dos grandes sacudi- 
das. 

3" I 

En este intervalo se 

han sentido frecuen- 

ttes sacudidas, aun- 
que de poca inten- 
(^ sidad. 
poca 



( 



j' Frecuentes y ligeras 



NESO 



»j 



19-20 



20 



»j 



p.m. 



Durante la no-i 
che. 



Oscilatorio 



o*" 50" 



10'' 45" 



p. m. 



p.m. 



IV 



Oscilatorio IV 
Oscilatorio V 



» 



Durante el día 



* sacudidas de poca 

* duración é intensi- 



¡n, I 



[dad. 



í Frecuentes y ligeras 
) sacudidas con pocos 
\ minutos de inter- 
l valo. 



poca 



NESO 

EN!-OSO 



( Se han contado ocho 

) sacudidas bien per- 
ceptibles de corta 
duración é intensi- 
dad. 



o- . 



3 



Además de los dos 
fuertes temblores in- 
dicados este día, se 
han contado unas 
diez oscilaciones li- 
geras, de poca du- 
ración é intensidad. 



(•) Según se desprende de las palabras con que el observador de Calbáyog nos daba 
cuenta de estos temblores, no se tuvo especial cuidado en distinguir los temblores vioUntcs 
de los fuertes^ ni los ligeros de los de alguna ó regular intensidad: hemos formado, pues, este 
encasillado por conjeturas, aunque bastante fundadas, atendiendo á todos los adjuntos y 
aun á los mismos términos con que se expresaba el observador. Lo que decimos de esta esta- 
ción y de este cuadro, se puede entender también de otras estaciones en los cuadros que 
pondremos más abajo. 



14 



lo6 ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



Según estos datos, se sintieron en Calbáyog cuatro temblores violentos ó 
de mucha intensidad; dos fuertes, uno de regular intensidad y unos 38 li- 
geros ó de poca intensidad. Esta última cifra la deducimos, suponiendo (]ue 
en los intervalos del día 19 en que se nos dice que fueron frecuentes las 
sacudidas, habría por término medio una cada 20 minutos, lo cual no 
creemos pueda parecer exagerado. También se ve por el mismo cuadro que 
fué bastante constante la dirección de los movimientos; pues, á excepción 
del temblor de la noche del 20, para el cual hallamos anotada la dirección 
ENE.-OSO., en las demás se dice que la dirección de las sacudidas fué siem- 
pre la misma, ó sea, de NE.-SO. La duración que da el Sr. Santos para 
los dos primeros terremotos parecerá tal vez exagerada á primera vista, si se 
compara con la que dan otros testigos presenciales, p. ej. el Sr. Oria antes 
citado: con todo, ya veremos en el párrafo siguiente cómo de las curvas tra- 
zadas por nuestros seismógrafos se deduce también una duración de algunos 
minutos; y así creemos que la discrepancia en este punto dependerá de ha- 
berse fijado unos solamente en los movimientos más violentos, al paso que 
el observador de Calbáyog se fijó por ventura en la duración total de todos 
ellos, incluyendo los más ligeros, y aun tal vez pequeños intervalos de calma. 

Vamos á terminar este párrafo, citando algunas líneas de una carta es- 
crita á fines de Octubre desde Catbalogan, en la cual, aunque no se especi- 
fica la hora de los temblores de que se hace mención, sin embargo se echa 
de ver desde luego que se habla en primer término de los dos primeros te- 
rremotos de la mañana del 19: Dice, pues, así la carta: «El 19 tuvimos un 
Temblor de tierra horroroso que nos asustó mucho, pues parecía que se iban 
á caer las casas: á la media hora, repitió y así ha seguido hasta el día 24, te- 
niéndonos á toda la población completamente acobardados.» 






-^"•- - sV-*- 



IV 



LOS TERREMOTOS EN BISAYAS 
NORTE DE MINDANAO Y SE. DE LUZÓN 



De los datos que hemos recibido de las estaciones secundarias de Albay 
Tabaco y Dáet y alguna otra estación telegráfica del SE. de Luzón; de Iloílo 
Cebú y- algún otro punto de las Bisayas; de Dapitan y Surigao; hemos po 
dído formar los siguientes cuadros, sobre los temblores del 19 y 20 de Octu 
bre, en los cuales procuraremos seguir el orden cronológico, y sobre los cua 
les advertimos lo mismo c^ue hemos indicado acerca de la estación de Calbá 
yog, en lo tocante al encasillado de la intensidad. 

Temblores principales del xg de Octubre observados en Bisayas, 

Norte de Mindanao y SE. de Luzón 



t 






I 

Clise de 




1 
1 

1 


Pora- 


i 

1 

1 


EtUciáB 


l»ÍB 


lora 


(i) moviroiento 


- s 

■2 S 


1 Direedén 


C¡«D 


i Observación n 

1 „ , - -..„.- 


i 
Sorsogón 

1 


»9 


^h gj» 


a. m. Oscilatorio 

1 


? 


1 

S-N 


2™ 


1 
) 


1 

1 

Albay 

1 


»5 


7" 54"' 


1 

a. m. Oscilatorio 

1 
1 


IV 


• 

SO-NE 

1 

1 

• 


I"' ^ 


Después de este mi- 
nuto, hubo unos 30 
segundos de calma, 
y luego repitió en 
la misma dirección, 
pero con menos in- 
tensidad, por espa- 
cio de seis segundos 
próximamente. 



Tabaco 



7»' 50 



ni 



a. m Oscilatorio 
y trcpid.itorio' 



IV 



S-N 



in 



' Fué acompañado de 
ruidos subterráneos 
que parecían proce 
dcr del volcán Ma- 

l yon. 



(i.) Las estaciones telegráficas de Luzón dan el tiempo medio de Manila-, no am' la-í de 
Hi-iayas y Mindanao. 



io8 



ACTIVIÜAD seísmica EN FILIPINAS DURAN'TK KL ANO 1 897 



Estadio ! Bta 



Qora 



Cías? de 
movimíestd 



Dáet ; 19 I 7** 50™ a. mi Oscilatorio 






II 



Dará- 
Dirección ^ ciún 



ObsenraeioDCs 



Guina- 
yangan 

Cebú I 

Manila ¡ 

(Observ.*); 

i 

Sorsogón 
Albay 



V ESf'-3N0 ^^' I Movimientos unifor- 
• ' ' ' I mes, pero suaves. 



V I 



7h p mm 
55 



a. m Oscilatorio 



II SONÉ 2 



m 



. Entre 8" 
y 8^ 30'" a. m. 



Oscilatorio 



7'' 52"' 24' a. m. Oscilatorio I 



? ' poca 



8' 



Qh «m 



a m. Oscilatorio 
y trcpidatorio 



(Empezó 
mientos 
....... 5.. . terminal 



a.m 



Dáet 



Oscilatorio IV SO-NE'io' 



con movi- 
vibratorios, 
terminando con os 
cilaciones de la di- 
rección indicada. 



» I 



8"» 6"' a.m.; Oscilatorio IV ' N-S y l-O ; 40' 



n^^w. r.\ 'O minutos ^ ... . 

Ccbu (i; „ ¡j^^p^^^ ^^, , „; Oscilatono 



Al principio era el 
temblor casi imper- 
ceptible; mas pron- 
to hubo 3 ó 4 sacu- 
didas bastante fuer- 
tes, primero N.-S., 
cambiando rápida- 
mente después E.-O. 
hasta que terminó. 



poca 



Iloílo (2) 



>» 



• Entre 8*» ■ Oscilatorio 
;y 8** 30"' a. m. 



Tándagíl)' „ 8'» 15™ a.m. I Oscilatorio 
(Surigao) i 



III 



II 



-F 



45 



! ? 



Oportuno nos parece reproducir aquí la nota que dimos á los periódicos 
de la Capital con motivo del primer temblor del día 19 y de las curvas que 
durante él registraron nuestros seismógrafos: por ella se verá cómo ya desde luego 



(i) En un periódico de Cebú del día 19 leemos lo siguiente: «Se sintieron dos temblores 
de tierra, de poca duración, á 8h 50m pro-ximamenie de la mañana, con intervalo de uno á otro 
de unos 10 minutos.» De donde no hay duda que fueron sentidos en Cebií los dos temblores 
principales de la mafíana del 19,. si bien no se precisa la hora de cada uno de ellos. 

(2) Leemos en el AVí? í/e Panay del 19: «A 8h a. m. se dejó sentir en esta población 
(Iloílo) un fuerte temblor de tierra de bastante duración y alguna intensidad.» Y el Pori'efíir 
de Bisayas del mismo día decía: «A 8W 3oni a. m. temblor de oscilación de alguna intensidad, 
que duró unos 45 segundos.-» De suerte que ambos periódicos dan cuenta de un solo temblor, 
pero con \ hora de diferencia: ¿sería, como suponemos, (|ue fueron también sentidos en Iloílo 
los dos temblores de aquella maflana, y el Eco de Pauay habla sólo del i.o y el Porvenir 
de fíisayas de! 2.0? 

'3) ^^ ])onemos aquí la estación de Surigao y sí sólo la de Tándag, por ser más con- 
forme la hora que da ésta para el temblor. 8h 15111 , que la de aquélla, 9h a. m. 



TERREMOTOS DE SAMAR DE I9 Y 20 DE OCTUBRE 1 897 I09 



temimos se hubiesen sentido estos temblores de un modo especial en alguna 
de las islas situadas al Sur de Albay, lo cual por desgracia fué poco después 
plenamente confirmado. La nota estaba redactada en estos términos: «A 6^ de 
esta madrugada se ha observado ya una agitación extraordinaria en el micro- 
seismómetro Bertelli, precursora del ligero temblor que han registrado los 
seismógrafos del Observatorio á 7*» 52™ 24* de la mañana, hora en que se 
sintió temblor de regular intensidad en Albay y en Guinayangan, según consta 
por los partes remitidos á la Central de Comunicaciones. En las curvas tra- 
zadas por el péndulo Cecchi se distinguen" varías oscilaciones, siendo las 
principales y más bruscas de S.-N. y SE.-NO., las cuales han sido también 
registradas por el seismógrafo Gray-Milne: su amplitud ha sido de o** 26' 43" 
y 0° 22' 54" respectivamente. Los movimientos más perceptibles han durado 
un minuto, teniendo lugar 2™ 30» después de haber registrado los aparatos 
las primeras oscilaciones casi imperceptibles á los sentidos. Se han observado 
ligeras repeticiones á 8*» 5"", 8*» 7"» 14» y 8^ 15™, notándose mucha agitación 
en los microseismómetros hasta la hora en que se escriben estas líneas (á 
3** de la tarde), en (jue se ha notado una ligera repetición del temblor. Es 
probable que se hayan dejado sentir estos temblores en algunas de las isias si- 
tuadas al Sur de Albay. ^ 

Comparando lo que decíamos en esta nota con el cuadro anterior, ya se 
ve que en el encasillado de la duración sólo hemos tenido en cuenta la du- 
ración de los movimientos más perceptibles, ó mejor diré tal vez, de los úni- 
cos perceptibles. El que la duración total de los movimientos registrados por 
el péndulo Cecchi sea de algunos minutos nos hace más creíble la extraordi- 
naria duración (jue da á estos temblores el observador de Calbáyog, según 
hemos arriba indicado. 

La circunstancia de estarse arreglando aún nuestros seismógrafos, cuando 
sobrevinieron las repeticiones indicadas en la nota anterior, fué la causa de 
que no pudiésemos tomar la dirección é intensidad de las mismas, si bien 
creemos que ninguna alcanzó la intensidad de la primera, contra lo que su- 
cedió en Dáet, en donde fué el segundo, de las 8^ 6" , más fuerte que el pri- 
mero, de 7^ jp™ a. m. 

Temblores observados desde 8^ ó 8^ 30>" a. m. del 19 hasta 6^ a. m. del 20 



EsUciin Dít i Bora rooumiento 



^~^ I Dart- 

^ S I Direccióo 1 ción | Observadoaes 



Tacloban . . . .' 

I I 



Durante todo el 19 
y noche del 19 al 
20 ha habido mu 
ches temblores, sien 
do los más fuertes 
dos que se sintieron 
de 8*» á8h 30»» a. m., 
y otros dos de 1 1"* á 
iih 3omp. m.del 19 



no 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



E»tacióa 



Dii 



nort 



Ciase de 
iDtnmiciito 



35 

sí 



Direccita 



Dnra- 
tm 



Obsenraeinet 



Biliran 



Tabaco 



Dáet 



Cebú 



Albav I ic) i 8*" 5'" 12*" m. n. 



., 8" 

I 
V .1 



Muchos temblores 
en todo el día 19 y 
noche del 19 al 20. 

En este intervalo 
van repetidos varios 
temblores de mayor 
ó menor intensidad. 



{Llegaron á contarse 
8 repeticiones del 
temblor. 
Oscilatorio , II ',1) S-N 30" 



3" 
3*" 



p. m. 



p. m. Oscilatorio II (1) ' SN 50* 



ir'-irjo^p.ni. 



Fué este temblor 
más prolongado que 
los dos de la maña- 
na, pero más suave. 

Hubo una pequeña 
sacudida á 11** p.m. 
próximamente, que 
repitió á la media 
hora. 



Al hablar más adeLante de los movimientos microséismicos en Manila, 
veremos la hora en que fueron sensibles en nuestros aparatos los temblores 
que en el cuadro anterior se citan á 3*» 3™ p. m. y de 11** á 11** 30" p. m. 
Acerca de estos dos últimos, recuérdese lo que hemos indicado al fin del pá- 
rrafo II, sobre la posibilidad de que hubiesen procedido de un foco de ac- 
ción secundario situado hacia el N. de Leyte. 

Temblores observados desde 6^ a. m. hasta 11^ p. m. del ao 



Tabaco 
Albav 



Día 



lora 



Cíate <if 
HAviinifnt» 



^1 



20 o" 4 : 



ni 



p. m. Oscilatorio ' II 



10*39'" p.m. Oscilatorio 1 IV 



Direccién 


Dara- 

CÍéB 1 


S-N 

SSE-NSO 


45' 



ObsenaciMcs 



(O El Jefe de la estación de Tabaco califica este temblor de iigero, y el de Dáet de re- 
gular: á no ser que supongamos cerca de Dáet un nuevo foco secundario que se pusiese en 
acción juntamente con el de Samar, en donde hemos visto hubo temblor fuerte en esta hora, 
hemos de atribuir esta discrepancia al diferente criterio de ambos obser\'adores rn apreciar ó 
calificar esta intensidad.-- Suponemos, pues, en el cuadro que fué este temblor ligero en am- 
bas estaciones. 



TKRRKMOTOS DE SAMAR DK I9 Y 20 DE OCTUBRE 1 897 



I II 



EiUeiM 



Dáet 



Iloüo 
Tándag 

Surigao 



Ȓa 



l«ra 



CUie d« 
■•viaifit» 



3=7 



! J¿ ^ 



'SI m 

II 



20 10" 31" p. ni.! Oscilatorio 



10" 35' 



10*45' 



I » I 



10» 45' 



p. m. 
p. m, 

p. m. 



Trepidatorio 
y oscilatorio 

? 



IV 



IV 
III 





Ddm- 


Dircceién 

r 


eiéii 




EO 

1 


45" ■ 



Obsemci«Bf$ 



Despertó todo el ve- 
cindario y sintióse 
claramente crugir 
las techumbres de 
los edificios, tejados 
de zinc etc- Él re- 
loj se paró. 



E-O 8o« 

7 ? 



Oscilatorio • III E-O 



I j Acompañado de rui- 

' * * * I dos subterráneos. 



En Cebú suponemos sería sentido el temblor de la noche del 20 con la 
misma ó mayor intensidad que en Iloílo, aunque no recordamos haberlo vis- 
to anunciado en ninguno de los periódicos de la Capital de las Bísayas. 

Como habrá echado de ver el lector, todos los temblores que en los an- 
teriores cuadros se citan como más notables y con más detalles, son precisa- 
mente los que' en las observaciones de Calbáyog se distinguían por su máxi- 
ma intensidad, excepción hecha solamente de los dos temblores observados en- 
tre II*» y n*> 30™ p. m. 






-i* « 

.re}.--' 



I 



V 



PROLONGADO PERÍODO SEÍSMICO 



Al igual de lo sucedido en Zamboanga después de los terremotos de 21 
de Septiembre, los de Samar no terminaron con las repeticiones de los días 
19 y 20, ni aun con las de tres ó cuatro días consecutivos, sino que duraron 
con interrupciones más ó menos largas por espacio de medio año ó más to- 
davía, como se verá por lo que diremos en este lugar. 

Mucho sentimos no haber tenido al N. ó NE. de Samar un diligente ob- 
servador que desde un principio hubiese llevado jiota exacta de todas las 
repeticiones observadas, de su intensidad relativa etc. etc. Sin embargo, debe- 
mos agradecer en gran manera la solicitud con que el ya citado Sr. Oria ac- 
cedió á nuestros deseos, en cuanto comprendió lo útiles que nos podrían ser 
sus observaciones en este punto: merced á esto, podremos presentar aquí una 
estadística completa de todas las sacudidas observadas en Laoang, á partir del 
I.** de Diciembre. Por lo que toca á los últimos días de Octubre y á todo el 
mes de Noviembre, sólo podremos indicar las más notables, valiéndonos para 
ello de las observaciones de Calbáyog y de algunos datos que debemos á la 
generosidad del mismo Sr. Oria. 

En el párrafo III vimos los temblores observados en Samar al principio 
de este período séismico, ó sea, en los días 19 y 20: en el cuadro siguiente 
se podrán ver los que se sintieron desde el 21 para adelante: 

Temblores observados en Samar durante el período 
21 Octubre -28 Noviembre 1897 







1 

1 
1 

1 


1 
Clase de 1 


isidad 
a I-Vl 




Dará- 




EstacióB 


Día 


1 Hora movimiento 1 

! ■ ! 


- 2 


Direecién 


ci«»n 


Obserraeioiin 


1 

1 


1 ' ! 
i 1 

1 1 






Calbáyog 21 


6^ a.mJ ? 


in 




poca 




1 


ID*' 35" a. m.i Oscilatorio 

1 


11 




poca 




>! 


V 


' 9*^ 50"' p. m. 


1 
Trepidatorio 


IV 




10' 





TERRRMOTOS DE SAMAR DE I9 Y 20 DE OCTUBRE 1897 



«13 



EsUcivB 


Dia 
21 


n«ra 


Claie it 
moTÍBÍeBU 


si 


BireeeiéB 


1 
Din- 

déB 
. • • .- 


ObsenraeÍMei 


Calbáyog 










Durante este día se 
han contado adc- 












más cinco oscilacio- 
^ nes ligeras. 




22 




' 








Durante el día se 
han sentido dos li- 
geras oscilaciones 
casi imperceptibles. 


n 














23 
25 












' En este día hasta 
8^ p. m. se han con- 
tado cuatro ligeras 
oscilaciones casi im- 

^ perceptibles. 


n 


2** p. m. 


? 






poca 


n 


27 iAntcsdc8**p.in. 


? 










1» 


28 


ó** 50"* p. m. 


Oscilatorio y 
trepidatorío 




RO-SC 


15' 


(0 


! 30 


S*» 35'» p. m. 


Oscilatorio 






poca 






B*Y.« 












• 


>» 


2 


o** a. m. 


? 












16 


? 


Oscilatorio 




SO-SI 


POCM 




^m^^m 


22 


2* 30" p. m. 


Trepidatorío 






poca 




^c^ 


28 


Antesde8'*p.m. 













Hasta aquí los temblores sentidos en Calbáyog desde el 21 de Octubre 
hasta fin de Noviembre. En la región NE. de Samar hubieron de ser natu- 
ralmente más frecuentes y más fuertes, según se desprende de las siguientes 
palabras que copiamos de una carta del Sr. Oria al Director de este Obser- 
vatorio, fecha 2 de Diciembre; «Los terremotos no han cesado desde que 
empezaron el 19 de Octubre, y algunos han sido bastante fuertes, especialmente 
el que se sintió á las 11*» de la noche del miércoles, 24 de Noviembre, que 
duró unos 30» , y los que se sintieron ayer á o^ 30™ y 3** p. m.» 

Pero sigamos adelante y veamos los temblores sentidos desde el i.** de 
Diciembre, contando como contamos para estos meses con una estadística de 
I^oang, completa, al menos cuanto al número de sacudidas. 



(i) Kn los periódicos de Iloílo hallamos que se sintieron allí dos temblores, de iih p. m. 
del 28 á ih a. m. del 29; temblores que, como F.e ve, no obedecían al foco de Samar, ni tam- 
poco al de Zamboanga, sino á algún otro foco secundario: tal vez fueron sacudidas meramente 
locales. 



i; 



i 



114 



ACTIVIDAD Seísmica en filipinas durante el año 1897 



Temblores de Samar en los meses Diciembre 97 — Abril 98 



^ 



V. 



S 



'^ 



/ 






•^ 

V 




• 

1 





"W !^1 









EiUeiÍD 


18o 


iM 


»ia 
I 


Ion 


1^ 


1 OhMnraeioiifi 


Laoang 

• 


1897 


Diciemb,* 


o"» 30» 


p. m. 


III 


• 


n 


" 


w 


n 


3' 


p. m. 


III 


• 


M 


n 


I*. 


3 


ó»» 


p. m. 


? 


Duración 20 segundos. 


»» 


» 


>» 


6 








Dos temblores por la noche. 


M 


» 


»» 


10 


0" 30" 


p. m. 


? 




»» . 


n 


>» 


» 


jh 


p. m. 


? 




Calbáyog 


»i 


1» 




2h 

i»»47~ 


p. m. 

. -- ■ 

p. iti. 


IV 

II 


Movimiento oscilatorio; direc- 
ción N.-S.; duración i minuto. 


Albay 


M 


n 


Temblor oscilatorio: aireccion 
NNE.-SSO.; duración 8 se- 
















gundos. 


Laoang 


n 


n 

m 

n 


II 


II»» 


a. m. 
p. m. 


IV 


^mm ^4m 


»» 


15 


9^ 


"" ^ 


»» 


« 


n 


18 


8»* 22™ 


p. m. 






«« 


»» 


w 


19 








Dos sacudidas. 


1 - 


»> 


)i 


22 


7»»3o« 


p. m. 






1- 


1898 


Enero 


3 


11" 


a. m. 






n 


n 


» 


5 


lO»» 


p. m. 






n 


n 


>» 


6 


o»" 


a. m. 






M 


n 


n 


13 








Cuatro temblores poco intensos. 


>» 


n 


n 


15 


11" 


a. m. 


IV 




»» 


n 


n 


18 


I o** 30" 


p. m. 


IV 




•1 


>' 


n 


22 


I»» 


a. m. 






«< 


n 


Febrero 


3 


3** 30" 


p. m. 






n 


n 


» 


»> 


10*» 30" 


p. m. 






»» 


» 


n 


7 


10'' 


a. m. 






M 


n 


ff 


26 








Tres sacudidas por la noche. 


Ȓ 


n 


Abrü 


7 


4^ 


a. m. 




y 


1 


w 


« 


1 2 1 1 2'' 

i 


in. d. 







TERREMOTOS DE SAMAR DE I9 Y 20 DE OCTUBRE 1897 U5 



Según estos datos, se observaron aún en Laoang, durante el mes de Diciem- 
bre del 97, 13 temblores, lo en el mes de Enero del 98, 6 en Febrero, ninguno 
en Marzo y 2 en Abril. De suerte ciue puede decirse en general que fueron 
disminuyendo gradualmente, habiendo durado el período séismico cerca de 
seis meses, durante el cual, sin embargo, hubo un notable intervalo de calma 
que duró del 26 de Febrero al 7 de Abril. Los temblores más notables de los 
meses incluidos en el cuadro anterior ocurrieron los días i, 10 y 11 de Di- 
ciembre, y 15 y 18 de Enero: de Febrero para adelante fueron todos de poca 
importancia. 







i.^rK9) 



VI 

MOVIMIENTOS MICROSÉISMICOS EN MANILA 
DURANTE LOS TEMBLORES DE SAMAR 



Aunque en Manila apenas fueron perceptibles más que dos ó tres de los 
terremotos de Samar, con todo, llamó desde luego nuestra atención la casi 
continua y notable agitación que se observaba en el tromómetro Bertelli du- 
rante todo el día 19, y que continuó á intervalos el 20, notándose aún al- 
gún movimiento extraordinario el 21 y el 22. Perturbación microséismica 
tan importante fué motivo suficiente para hacernos sospechar que en al- 
gún punto del Archipiélago no muy distante de Luzón, al Sur de Albay y 
Sorsogón, habrían sido las sacudidas de tierra muy frecuentes el día 19, y 
también, aunque no tanto, el día siguiente. Cuan por desgracia fuesen confir- 
madas nuestras sospechas por la realidad de los hechos, bien se ha visto por 
lo que llevamos dicho en los párrafos anteriores. 

Si los aparatos con que cuenta este Observatorio para apreciar los movi- 
mientos mícroséismicos fuesen registradores ó fotográficos, dicho se está que 
en las curvas de los días 19 y siguientes hubiéramos visto registrados 
los terremotos de más importancia sentidos aquellos días en la isla de 
Samar, pudiendo deducir de ellas la hora exacta en que llegaron á 
Manila las ondas séismicas procedentes de aquel foco de acción. Pero no 
siendo el tromómetro normal Bertelli más que aparato de observación directa, 
sólo podemos decir las horas y el número de veces que se ha observado en 
él agitación extraordinaria; mas sin poder asegurar que dicha hora sea preci- 
samente el momento en que empezó esta agitación, ni que la intensidad ob- 
servada sea la máxima de aquella perturbación, ni finalmente que dicho número 
de veces que se ha hallado agitado el aparato sea el máximo nú- 
mero de agitaciones que hayan tenido lugar: pues no pudiéndose obser- 
var esta clase de aparatos cjnUantemente, es muy probable que haya ha- 
bido agitaciones en los intervalos en que se le ha dejado de observar, y 
puede ser muy bien, y esto será lo más frecuente, que las agitaciones en ellos 
observadas hayan empezado bastante antes de la hora de observación, y que 
por lo tanto la amplitud angular de las oscilaciones fuese mucho mayor al 



TERREMOTOS DE SAMAR DE I9 Y 20 DE OCTUBRE 1897 



"7 



principio del movimiento. Dos medios, con todo, nos han servido para poder 
dar la hora exacta de los movimientos microséismicos más importantes: uno 
ha sido el microseismógrafo Rossi que registró algunas de estas agitaciones; 
y otro, las curvas fotográficas de los aparatos magnéticos, en las cuales se han 
registrado varias oscilaciones, debidas puramente á movimientos séismicos, 
ya que se dbtinguen perfectamente de cualquiera otra oscilación que pudiera 
obedecer á actividad magnética de los imanes. En el siguiente cuadro podrá 
ver el lector todos los movimientos microséismicos que se pudieron observar 
en este Observatorio desde la madrugada del 19. Por supuesto que no incluí- 
mos en este cuadro los movimientos registrados por nuestros seismógrafos, 
uno después de las 8*> a. m. del 19 y otro entre lo** y 11^ p. m. del 20, pues 
fueron más que microséismicos. Señalamos con un asterisco las horas que se 
han podido tomar con exactitud de las curvas magnéticas y con dos asteris- 
cos las que se han tomado á la vez de dichas curvas y del microseismógrafo 
Rossi. La dirección y amplitud angular de los movimientos está tomada del 
tromómetro Bertelli. 

Movimientos microséismicos extraordinarios observados en Manila 

los días 19-24 de Octubre de 1897 





PrÍBcipio 
ét li agiUeidn 


OBSERVACIÓN DIRECTA 




»b 


lora 


DireedéB 


implitod ugn- 

lar de It teni- 

•sciiaei^B 


NOTAS 


19 

n 
r 
n 
w 
w 
ií 

»t 

»♦ 
ti 
í» 


• 8" 15" a. m. 

• 8* 23" a. m. 

• 8" 42^ a. m. 

• 8»» 53" a. m. 


6*» a. m. 
7** a. m. 

9** a. m. 

g** 27™ a. m. 
I o** a. m. 
10" 29" a. m. 
ii** a. m. 
1 2*» m d. 

I** p. m. 


K.-S. y BO.-SE. 
NE.-SO. 

N.-SO. 
NE.-SO. 
NE.-SO. 
NE.-SO. 

N.-S. 
NNO.-SSE. 
ONO.-SSE. 


o* 14*' 

2' 20" 

4' 5" 

0' 35" 

4' S" 
o' 42" 

4' 50" 
0' 28' 





u8 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Día 



Prioeipio 
de It Agiticióa 



19 



n 



n 



n 



» 



»» 



n 



n 



n 



n 



20 



» 



t^m ^h Oni 



3" 8"' p. m. 



OBSERVACIÓN DIRECTA 



Hora 



2»» 



p. m. 
p. m. 



3** 18" p. m. 



4" 
ó»" 



10" 



p. m, 
p. m. 
p. m. 
p. m. 
p. m. 
p. m, 
p. m. 



• •t ih 



11" O'" p. m 



MrecdéD 



N.-S. 
N.-S. 

ESE.-ONO. 

NNO.-SSE. 
N.-S. 
NE.-SO. 
NE.-SO. 
NE.-SO. 
NO.-SE. 
NO.-SE. 



Amplitud aogD- 

Itr de la leoi- 

oseilaci^B 



o' 10" 



o' 21" 



facra de eampe 



2' 20" 



7** 50"* a. m. 



12' 



m. d. 



„ ,•• o*' 43"* p. m.! 1^ 5"* p. m. 
,» 5"* p. m. 

7" 23" p. m. 



}} 



M ••10'' 53"' p. m. 



NNO.-SSE. 
NO.-SE. 
N.-S. 
N.-S. 
SE. NO. 



21 



n 



I 1 



5"* a. m. 

6'' 7" a. m. 
a. m. 



N.-S. 
E.-O 

E.-O. 



• ^h 



') 



»? 



3** 8™ p. m. 



p. m. 



E.O. 



II' 



p.m. NO. SE. 



o' 14' 



o 20 



o' 10" 



o 10 



o- 7' 



o 7 



2' 20" 



o' 28" 
4' 5" 



2' ss" 



o 56" 



o' 20" 



2' 27" 



o' 42' 



o' 42" 



I 10 



NOTAS 



Esta agitación fué tam- 
bién registrada con lige- 
rísimas oscilaciones por 
el seismógrafo Cecchi. 



' En el Rossi y en las cur- 
vas magnéticas se echa 
de ver una agitación mi- 
croséismica algo menor 
que la de 3** S"" p. m. 



GD 




TERREMOTOS DE SAMAR DE 19 V 20 DE OCTUBRE 1 897 



119 





Príacipio 
de la ifiticMB 


OBSERVACIÓN DIRECTA 




DU 


Hort 

11** 45"* a. m. 

12** m. d. 

5"* p. m. 

7^ a. m. 

Poco antes de 
II*» a. m. 

12'* m. d. 

5^ p. m. 

lo** p. m. 


Díreccitfi 


imputad tagv- 

Itr de la lemi- 

•leilacite 


NOTAS 

• 


22 

n 
» 

n 

n 

rt 

24 


•ii*» 44" a. m. 


I.-O. y )IE.-SO. 
NE.-SO. 

E.-0. 
SE.-NO. 
SE.-NO. 
SE.NO. 

N.-S. 
SE.-NO. 


r 10' 
r 10" 
0' 20" 
2 20" 
7' 0" 
0' 56" 

I' 3" 
20 





Comparando estas observaciones con lo dicho en los párrafos anteriores, 
podemos decir que el número de movimientos microséismicos extraordinarios 
observados en Manila guarda alguna proporción con el mayor ó menor nú. 
mero de temblores ocurridos en Samar, especialmente si atendemos á los más 
notables y que fueron sentidos también en Calbáyog, como puede verse grá- 
ñcamente en la lámina XIV. El número de temblores de Calbáyog correspon- 
dientes al día 19 es sólo aproximado, por la sencilla razón de haber sido tan 
frecuentes, que el observador de aquella estación no creyó necesario contarlos 
todos minuciosamente, contentándose con citar los más principales y con de- 
cir á intervalos de dos ó tres horas que se habían sentido frecuentes sacudi- 
das. Nosotros hemos deducido el número 30, suponiendo, según indicamos 
más arriba, que en dichos intervalos en que fueron frecuentes las sacudidas 
hubo por término medio una cada 20 minutos. En cuanto á los movimientos 
microséismicos extraordinarios de Manila, sólo hemos de advertir que, al tra- 
zar la curva de la lámina XIV, hemos incluido naturalmente los ligerísimos 
temblores de la mañana del 19 y noche del 20, los cuales hemos omitido en 
el cuadro de agitaciones microséismicas, por haber hablado ya de ellos en el 
párrafo IV. 



APÉNDICE I 



LOS TERREMOTOS DE ZAMBOANGA 
REGISTRADOS Á GRANDÍSIMAS DISTANCIAS 



Teníamos ya terminado nuestro trabajo é impreso gran parte de él, cuando 
llegaron á nuestras manos varios números del Bolletino deUa Societá Sismológica 
italiana^ en los cuales se daban numerosos detalles sobre cuatro agitaciones 
notables registradas por los mejores microseismógrafos de diferentes observa- 
torios de Europa, y en especial de Italia, precisamente algunos minutos des- 
pués de los terremotos más principales de Zamboanga y del NE. de Samar. 
Agitaciones de tal naturaleza, enteramente semejantes á las observadas en 
varias otras ocasiones con motivo de grandes terremotos, cuyo epicentro dis- 
taba de Italia más de loooo km., y la coincidencia de horas entre estas agi- 
taciones y los citados terremotos de Samar y Zamboanga, no nos permiten 
dudar de su mutua relación. 

Y aunque es verdad que en su lugar correspondiente hemos ya consignado 
que nos constaba haber sido registrados estos terremotos por varios microseis- 
mógrafos de Europa; con todo, los datos que hoy poseemos son de tanto in- 
terés y tan á propósito para investigar la velocidad de propagación de las 
ondas séismicas, que no creemos poder excusarnos de decir siquiera cuatro 
palabras relativas á este punto tan importante en el estudio de la Seismolo- 
gta. Mas antes es preciso presuponer las siguientes anotaciones: 

i.^ Al hablar de la naturaleza de los movimientos que se propagan 
desde el centro ó foco de los terremotos, varios seismólogos modernos distin- 
guen sólo dos clases de ondas séismicas, llamadas prtlimifiarcs ó longitudina- 
les las unas, y trasversales las otras. Nosotros nos inclinamos más bien con 
Mr. Oldham y otros á admitir tres clases de ondas, sobre todo después de 
los satisfactorios resultados obtenidos por este distinguido seismólogo en el 
estudio que acaba de hacer sobre la velocidad de propagación del gran terre- 
moto de 12 de Junio de 1897, y que puede verse en el Capítulo XV del Re- 
PüRT ON THE Great Earthquake of 12'^ JuNE 1897, obra bajo todos conceptos 
preciosa y de grande interés y utilidad para los estudios seismológicos. De 
estas ondas, las dos primeras, ó sea, las ondas de elástica compresión (condensa- 

16 



1 



122 ACTIVIDAD SEÍSMICA EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



tiotial wavcs) y las ondijs de clástica torsión (distortional wen^es) constituyen 
propiamente, según opina Mr. Oldham, los llamados movimientos ú ondas pre- 
liminares. Las últimas, que denominaremos grandes ondulaciones de la superficie^ 
constituyen la fase máxima en las agitaciones que se registran en los micro- 
seismógrafos, cuando ocurren grandes terremotos lejanos. En las ondas de 
elástica compresión la dirección de la vibración es paralela á la dirección de 
propagación de las dichas ondas, mientras en las de elástica torsión es 
trasversal ó perpendicular al sentido de su propagación. Estas dos clases de 
ondas, partiendo directamente del foco real del terremoto, sea cual fuere su 
profundidad, se propagan con toda probabilidad á través de la masa terrestre. 
Las grandes ondulaciones de la superficie, ya sean ondas puramente debidas 
á la atracción de la tierra, ya elásticas, como las dos primeras, ya parte elás- 
ticas, parte efecto de la gravedad, se propagan desde la región epicéntrica á 
lo largo de la superficie. 

2.» La velocidad con que se propagan estas ondas depende naturalmente 
de la densidad y elasticidad del medio que han de atravesar, y de la resisten- 
cia que ofrecen á la compresión ó á la torsión los materiales de que se 
compone la corteza terrestre. Esta elasticidad debe ser sin duda alguna modifi- 
cada por las diferentes condiciones de presión y temperatura existentes en las 
capas más profundas, comparadas con las más superficiales de dicha corteza. 
I^ mayor velocidad de propagación corresponde á las ondas de elástica com- 
presión; es menor la de las ondas de elástica torsión; y se trasmiten toda- 
vía con más lentitud que estas últimas las grandes ondulaciones de la super- 
ficie. Según los últimos estudios de Mr. Oldham, y á la luz de los registros 
obtenidos con motivo del gran terremoto de 12 de Junio de 1897, nos parece 
muy probable que las ondas de elástica compresión no llegan á ser registra- 
das ni aun por los aparatos más sensibles de Europa, si no es en casos de te- 
rremotos sumamente extraordinarios, como lo fué el que acabamos de citar. De 
donde se seguiría que en los registros europeos de terremotos lejanos los mo- 
vimientos ó agitaciones preliminares deberían atribuirse ordinariamente á la lle- 
gada de las ondas de elástica torsión, y no á las ondas de elástica compresión: 
así en el citado terremoto de Junio de 1897 la velocidad obtenida para aqué- 
llas por Mr. Oldham, á la distancia del epicentro de 6o*> á 70»^, es próxima- 
mente la velocidad media calculada por varios autores para las ondas más 
veloces, mientras que resulta por otra parte muchísimo mayor la velocidad que 
le da á dicho seismólogo la mutua comparación del principio de las agita- 
ciones, ó en otros términos, las supuestas ondas de elástica compresión. 

3.* Las grandes ondulaciones de la superficie son las más enérgicas, y se pro- 
pagan á mayores distancias que las otras dos ondas preliminares. Aquéllas son 
registradas por mayor número de aparatos, al paso que las ondas de elástica tor- 
sión sólo las registran en muchos casos los microseismógrafos más sensibles, y las 
de elástica compresión ó se desvanecen á cierta distancia del foco séismico, ó al 
menos no son suficientemente intensas para afectar los dichos microseismógrafos, 
sino en el caso de algún terremoto muy extraordinario, como el de Junio de 



AP^.NnicE I 123 



1897. Se deduce de esto que la mayor ó menor sensibilidad de los aparatos 
puede dar resultados muy diversos para la velocidad de propagación de las 
ondas seísmicas: pues unos serán sensibles solamente á las ondulaciones de 
superñcie, otros lo serán también á las ondas de torsión, y otros por ñn 
se pondrán ya en acción á la llegada de las ondas de compresión, que son 
las más veloces y las menos enérgicas. 

4.* Para registrar terremotos lejanos propagados á grandes distancias, no 
solamente sirven los aparatos llamados raicroseismógrafos, ideados y cons- 
truidos de especial intento para este fin ó fines análogos, sino que en muchos 
casos se han podido utilizar también los registros fotográficos de los magneto- 
metros y electrómetros de diferentes observatorios magnéticos, como ha suce- 
dido en los terremotos de Zamboanga y NE. de Samar, según veremos luego. 

5 * La velocidad de propagación de las ondas seísmicas parece ser ma- 
yor á mayores distancias del epicentro. El profesor Milne (i) da para la velo- 
cidad media de trasmisión de las ondas preliminares los siguientes valores, 
según diferentes distancias del epicentro: 

Distancia del epicentro 2o'>; velocidad de trasmisión de 2 á 3 km. p. s. 



» 


» 


50"; 


» 


» 


5 


X' 


» 


» 


» 


80°; 


» 


» 


8 


» 


» 


)» 


» 


ICO'*; 


» 


» 


10 


» 


» 



Nótese que, según la teoría que hemos indicado acerca de las tres clases de 
ondas seísmicas (teoría que no tenemos aún como definitivamente reconocida, 
pero sí como muy probable, y que esperamos se irá confirmando con nuevas 
investigaciones), estas velocidades calculadas por Mr. Milne no deben atribuirse 
probablemente á las ondas de elástica compresión, sino á las de elástica 
torsión. Así Mr. Oldham, examinando atentamente las dos primeras fases que 
ha podido distinguir con toda claridad en las agitaciones registradas en Europa 
cuando el citado terremoto de 12 de Junio, halló á la distancia de solos 63°-66® 
del epicentro, una velocidad media de propagación de 9.05 km. por segundo 
para la primera fase, y de 5.35 km. por segundo, para la segunda: resultando, 
como se ve, este último valor casi exactamente igual al que supone Milne para 
la velocidad de propagación de las ondas preliminares á la distancia media 
de 50°. 

Por lo que loca á las llamadas por algunos seismólogos ondas trasversa- 
les y que nosotros hemos denominado grandes ondulaciones de la superficie, 
publicó el Dr. Adolfo Cancani en 1896 los siguientes resultados (2): 



',1) Sci^mology 8- London, 1898, p. 113. 
2; Véase Bolleiino dclia Soc'teía Sisutolo^ua Italiana. 1896, pág. 1 35. 



124 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1 897 



Distancia en km. 

De 1000 á 4000 
» 4000 á 9000 
» 9000 á 12000 



Velocidad de propagación 

2.51 km. p. s. 
2.66 » 

3.12 » 



6.* La duración de los temblores ó movimientos preliminares (ó sea, 
los que preceden á la fase de máxima intensidad) es mayor á mayores distan- 
cias del epicentro. Así en la zona de movimientos perceptibles á los sentidos 
suelen durar sólo algunos segundos, cuando á grandes distancias se prolongan 
por varios y aun muchos minutos. De donde la mayor ó menor duración de 
estos movimientos puede llegar á ser un buen indicio de la mayor ó menor 
distancia del epicentro. 

Supuestas estas breves indicaciones, pasemos ya á estudiar brevemente las 
agitaciones microséismicas registradas en diferentes partes del globo, cuando 
los dos terremotos principales de 21 de Septiembre, dejando para el apéndice 
siguiente las relativas á los otros dos terremotos de 19 y 20 de Octubre. Ante 
todo, pueden verse en el adjunto cuadro los varios observatorios á donde lle- 
garon las ondas procedentes del foco de estos temblores, su posición geográ- 
fica, y la distancia aproximada del epicentro: 









Posición 


Distancia del epicentro (i) 


ESTACIÓN 


Latitud 


Longiti 


id 




esférica 


en línea recta 










(Orcen wic 


E 






(cuerda) 


Zamboanga. 


6° 


55' 


N 


122° 04* 










Manila 






14 


35 


M 


120 59 


r 


7° 


40' 


852 km. 


851 km. 


Batavia. 






6 


08 


s 


106 4^ 


>' 


20 


03 


2228 „ 


2216 „ 


Zi-ka-wei 






31 


12 


N 


12! II 


1^ 


24 


17 


2698 „ 


2678 „ 


Bombay 






18 

1 


54 


r 


72 49 


t« 


49 


'9 


5480 „ 


53»2 „ 


Nicolaiew . 






46 


58 


n 


31 58 


!• 


85 


01 


9446 „ 


8603 „ 


Potsdam 






52 


23 


» 


13 04 


«4 


95 


51 


10650 „ 


945' .. 


Ischia . 






40 


44 


I? 


13 54 


•» 


98 


58 10996 „ 


9679 ., 


Catania 






37 


30 




15 05 


H 


99 


01 1 1002 ,, 


9^83 „ 


Roma . 






41 


54 


I 
H 1 


12 29 


»? 


99 


38 1^070 „ 


9727 » 


Utrecht 






52 


05 


»» 


5 08 


}' 


100 


27 


11161 „ 


9808 ., 


Edimburgo. 






55 


57 


1 
»> 1 


3 i> 





102 


46 


II4I9 n 


9948 , 


Kew . 






51 


28 




19 


»1 


103 


43 


I 1524 ,1 


10014 „ 


Shide (New 


port). 




53 

1 


53 


1 


9 33 


J1 


106 


56 

1 


II88I „ 


10230 „ 



(i) Hemos calculado estas distancias suponiendo el radio medio de la tierra de 6366 km. 
Además, al tomar como distancia en línea recta la longitud de la cuerda, hemos supuesto el 
foco situado en la superficie; lo cual será causa de un pequeño error, pero tan insignificante, 
que puede muy bien despreciarse. 



APÉNDICE I 



«25 



Vista la posición de estos observatorios y su distancia del epicentro, da- 
mos en los dos cuadros siguientes: i." la hora en que empezó la agitación en 
cada uno de ellos, reducida al meridiano de Greenwich; 2.^ el ñn de la agi- 
tación; 3.^ su duración; y 4.^ la clase de instrumentos adoptados en cada es- 
tación. 

Para precisar de algún modo la hora en que empezó el terremoto en 
Zamboanga, es necesario advertir que nos hemos servido, así de la velo- 
cidad media que suele señalarse á las ondas séismicas á poca distancia del 
epicentro, como de la mutua comparación de la hora que nos dan para el 
principio de la agitación nuestros magnetógrafos y los del Observatorio de 
Batavia. Hemos supuesto, pues, que las ondas séismicas emplearon seis minu- 
tos en recorrer la distancia de 852 km. que separa Manila de Zamboanga. 

Terremoto de 7** 3» p. m. del ao de Septiembre de 1897 

(t. m. de greenwich) 



I 




Principio d« li 


1 

1 Fin de la 


1 
! 




1 


ESTACIÓR 

1 




lición 




a|^c!ón 


' Dtiraclón 


Inatrumentos adoptadot 


Zamboanga 

1 


7" 


3" p 


. m. 


■ 




1 
Manila . . ¡ 


7" 


9™ 


» 


7' 33"" 


0^ 


24"' 


Magnetógrafos. 


Hatavia (i) . . ¡ 


7" 

1 


l^m 


f» 


7" 37" 


o»» 


20" 


. 


Nicolaiew. 


¡7^ 


23.'«5 


IT 


,Qh jm 


2" 


39- 


Péndulo horizontal fotográfico. 


Potsdam . 


i 7" 


26™ 


»♦ 


^h ^o" 


2" 


4" 


* • • 


Ischia 

1 


7' 


21"» 52" 


»» 


9' 45" 


2»- 


23« 


Péndulo horizontal. 


Catania . . 1 


7' 

1 


25" 2" 


n 


9' 36" 


2'» 


II" 


G ande scismonietrúgmfo. 
(ni. 25, kg. 300) 


Roma 


IT" 


21'" 55' 


n 


9' 45"" 


2" 


23™ 


Grande seismomctrógrafo. 
(m. 16, kg. aoo) 


Rocca di Papa . ■ 

1 


■ 7' 


25"» 


•1 


8»* 50» 


l»» 


25- 


Grande seismomctrógrafo. 
(m. 15, kg. 350) 


Edimburgo . . , 

1 


7" 


56" 


n 


S»" 28» 


o»» 


32"* 


Péndulo bifílar fotográfico. 


Shide 

1 

1 


¡7' 

t 


24" 47" 


¡y 


,oh 2JIÜ 


2" 


56" 


Péndulo horizontal fotográfico 
(sistema Milnc). 



(i) Agradecemos los datos de Batavia á la generosidad del Dr. S. Figee, Director de 
aquel C)bservatorio. 



\ 



126 



ACTIVIDAD seísmica KN FILIPINAS DURANTK EL AÑO 1 897 



Terremoto de 5'» 7"™ a. m. del 21 de Septiembre de 1897 

(T. M. DK GRKENWICH) 





1 


Principio de 


1 
la 


Fin de la 


! 






ESTACIÓN 


1 


agitación 


1 

1 

a. m. 

1 


rgitacidn 


Duración 


Instrumentos adoptados 


Zamboanga 


i^m 










Manila . 

1 


rh 


13"' 




1 

1 
f9 


5" 


34"' 


0" 


21- 


Magnctújgrafüs. 


1 

liatavia . . . 1 

1 


^h 


23"* 






5'' 


43'" 


0* 


20"* 


■ 


1 

Zikawci (1) 

i 


1 5»» 


«% r Itl 

2^ 




r 




? 


1 


• 


» 


Hombay . 


jh 


48'« 




»• 




? 




• 


• 


Potsdaní . 


rh 


30"» 




>' 


8»- 




2h 


30"» 


Péndulo horizontal fotográfico. 


Ischia . . . ; 

1 
1 


qh 


28" 


12* 


1 


7h 


15™ 


I^ 


47'" 


Péndulo horizontal. 


Catania . 


rh 


29™ 


32" 


1 

1 


7" 


7"' 


I»» 


37"" 


Grande scismomctrógrafo. 
(m. 25, kg. 300) 


Roma 


rh 


30" 




>i 


6»- 


50"' 


l" 


20»" 


Grande sciümotnetrógrafo. 
(m. 16, kg. 200) 


Rocca di Papa 


rh 


32"' 


8' 


»• 


6" 


53.U 


!»• 


230. 


Grande scismometj'ógrafo. 
(m. 15, kg. aso) 


Shide 

1 


rh 


28'» 


5'* 


•• 1 


8»" 


25"' 


2^* 


56™ 


Péndulo horizontal fotográfico 
(sistema Milnc). 


Utrecht . 


6" 


19™ 


30- 


„ ! 


6»» 


43™ 


0" 


24"* 


Magnctógrafos. 


Edimburgo 


6»» 


7."' 




1 

1 


6»- 


38'".5 


O»» 


3,n. 


Péndulo bifilar fotográfico. 



Con estos datos podemos ya deducir fácilmente la velocidad media con 
que se propagaron las ondas séismicas en estos dos terremotos de Zamboanga. 
En efecto; ñjándonos en la hora en que empezaron los primeros movimientos 
en cada uno de los citados observatorios, tendremos desde luego el intervalo 
trascurrido desde que se observó el temblor en Zamboanga hasta que empezó 
á ser registrado por los microseismógrafos ó magnetógrafos de dichas estacio- 
nes: intervalo que comparado con la respectiva distancia del epicentro, nos 
dará inmediatamente la velocidad de propagación en millas geográficas por 
minuto y en kilómetros por segundo. 

Esta velocidad la hemos calculado en primer lugar para el caso de que 
se hubiesen propagado las ondas en línea curva, ó sea, á lo largo de la su- 
perficie de la tierra; y en segundo lugar, suponiendo haberse trasmitido éstas 
en línea recta á través de la masa terrestre. Y aunque, conforme á la teoría 
expuesta al principio de este apéndice nos hubiera bastado este último cálculo 



I) l)el>emos las obscnaciones de Zikawci á la amabilidad del P. J. de Moidrey S. J., 
Pirccior del Departamento Magnético de aquel Observatorio. 



APÉNDICE 1 



127 



para indagar la velocidad de las ondas preliminares, todavía los resultados 
obtenidos bajo la primera suposición servirán para que puedan ser mejor 
comparados con los que hasta ahora se han publicado referentes á otros te- 
rremotos, ya que en ellos se ha supuesto ordinariamente la distancia del epi- 
centro medida en valores de arco de círculo máximo. 

En los dos cuadros que van á continuación pueden verse los valores me- 
dios deducidos para ambas hipótesis: 



Terremoto de 7^ 3"» p. m. del 20 de Septiembre de 1897 

• (r. M. DE greenwich) 







Velocidad de 


propagación 




Intervalo 
en 

• 


1 








Estación 


A lo largo de la superficie 


En línea 


recta 




mmutos 














i Millas geográficas 


Kilómetros 


Hillts geogrillcas 


Kilómetros 






por minuto 

86 

1 


por segundo 
2.7 


por minuto 


por sogundo 


Batavia .... 


14 


85 


2.6 


Nicolaievv. 


20.50 


249 


7-7 


226 


7.0 


Potsdam. 


23 


250 


77 


222 


6.8 


Ischia .... 


18.85 


314 


97 


277 


8.6 


Catania .... 


22.05 


269 


8-3 


237 


7.3 


Roma .... 


18.90 


316 


9.8 


278 


8.6 


Rocca di Papa 


22 


271 


8.4 


238 


7-4 


Edimburgo . 


53 


116 

1 


3-6 


lOI 


3.1 


Shide 


21.80 


294 


9.1 

1 


253 


7.8 



Terremoto de ^ 7"» a. m. del 21 de Septiembre de 1897 

(t. m. de greenwich) 



Estación 



Inter\'alo 



Velocidad de propagación 



^'^ lÁ lo largo déla superficie j En línea recta 
minutos 



Millts geográilcas 
por minuto 



Kilómetros | Millas geografías j Kilómetros 
por segundo por minuto ¡ por segundo 



Batavia . 
Zikavvei . 



16 
18 



75 
81 



2.3 
2.5 



75 
80 



2.3 
2.5 



128 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURAN TK EL AÑO 1 897 





Intervalo 
en - 


Velocidad de 


propagación 


Estación 


A lo largo de la superficie 


£n línea recta 




mmutos 


Millas geogriflcas 
por minuto 


; Kilómetros 
por segundo 

' 2.2 


Millas geográncu 
por minuto 

70 


Kilómetros 
por segundo 


liombay .... 


41 


72 


2.2 


Potsdam. 


23 


250 1,-7 


222 


6.8 


Ischia .... 


21.20 


280 1 8.6 


246 


7.6 


Catania .... 


22.55 


263 ' 8.1 


231 ! 7.2 


Roma .... 


23 


259 


8.0 


238 


7.0 


Rocca di Papa 


25.15 


237 7.3 


209 


6.4 


Shide .... 


21.85 


293 ' 9- í 


252 


7-8 


Utrecht .... 


72.50 


83 


2.6 


73 


2.3 


Edimburgo . 


60.50 


102 


31 


88 


2.7 



Estos resultados son, como se ve, bastante satisfactorios y semejantes 
á los que se han deducido de otros hechos análogos. Al parecer, sólo los mi- 
croseismógrafos de Italia y los de Shide, Potsdam y Nicolaiew pudieron re- 
gistrar las ondas preliminares, para las cuales dan dichas estaciones una velo- 
cidad media de 8.7 y 7.6 km. p. .s. en el primer terremoto, y de S.i y 7.1 km. 
en el segundo. 

Si se admite la teoría (jue hemos expuesto al principio acerca de las dos 
clases de ondas preliminares y de sus velocidades respectivas, tendríamos que 
en el presente caso habría sucedido probablemente lo que en otros casos or- 
dinarios, es decir, que solamente habrían llegado á . registrarse en Europa las 
ondas de elástica torsión, pero no las de elástica compresión. 

No nos fijamos más que en el principio de la agitación, porque no ha- 
biendo podido examinar por nosotros mismos ninguno de los registros obte- 
nidos, los datos que sobre ellos hemos podido recoger son demasiado incom- 
pletos para que pretendamos deducir ninguna consecuencia satisfactoria sobre 
las otras fases de esta perturbación microséismica . 

La velocidad deducida de las observaciones de Bombay, Utrecht y Edim- 
burgo parecen suponer que los magnetógrafos de los dos primeros observato- 
rios y el péndulo bifilar fotográfico del tercero sólo fueron sensibles á las ondas 
que hemos llamado grandes ondulaciotus de la superficie. Resulta mayor la ve- 
locidad obtenida para Edimburgo, por ser mayor su distancia del epicentro. 
La velocidad que nos dan los magnetógrafos de Batavia y Zikawei podrían tal 
vez atribuirse lo mismo á las ondulaciones de la superficie que á las ondas 
preliminares, dada la distancia relativamente pequeña, menor de 20", que se- 
para ambos observatorios del supuesto epicentro ó foco de estos terremotos. 



APÉNDICE II 

LOS TERREMOTOS DE SAMAR 
REGISTRADOS Á GRANDÍSIMAS DISTANCIAS 



Siguiendo el mismo método que en el Apéndice I, daremos en el ad- 
junto cuadro la distancia del epicentro y la posición geográfica de los varios 
observatorios en que fueron registrados los dos terremotos principales de Oc- 
tubre de 1897; esto es, el de la matlana del 19 y el de la noche del 20: 











Posición 1 




Distancia 


del 


epicentro 


ESTACIÓN 


• 1 

Latitud ' Longitud . 




esférica 




en línea recta 


litrmidí^ HE. de U 




12'^ 


20' 


¡ ((írcenwicS) 









(cuerda) 


imit. , 


N ,125'^ 2o' E 










Manila. 


14 


35 


,1 120 59 „ 


4^ 


44* 


526 1 


cm. 

1 


526 km. 


Zikawei 




31 


12 


„ 121 II 


19 


>5 


2139 


1 

n 


2129 „ 


Batavia 




6 


08 


S ¡106 48 ., 


26 


06 


2900 


n 


2875 « 


Bombay 




18 


54 


N . 72 49 „ 


50 


50 


5648 


» 


5465 n 


Nicolaiew . 




46 


58 


M 31 58 „ 


83 


17 9254 


»» 


8460 „ 


Ischia. 




40 


44 


n 1 13 54 » 


97 


32 ,10837 


»» 


9575 « 


Catania 




37 


30 


tí 


15 05 . 


97 


57 10883 


» 


9C05 „ 


Strasburgo 




48 


35 


7 46 « 


97 


59 10887 


»» 


9608 „ 


Roma. 




41 


54 


.. ' 12 29 „ 


1 98 


02 10893 


}» 


9611 « 


Edimburgo 




55 


57 


. ' 3 II 

1 


1 99 


25 •11046 


>» 


9711 n 


Shide {Se\ 


vpovlj 


53 


53 


n 


9 33 n 


103 

1 


32 


¡1x504 

i 


n 


lOCOI „ 



En los dos cuadros que siguen puede verse el principio de las dos agita- 
ciones observadas en los citados observatorios, su duración y los instrumen- 
tos adoptados. Para fijar la hora de los terremotos en la región epicéntrica, 
nos hemos valido de los mismos medios indicados en el apéndice anterior, 
por lo cual suponemos que las ondas séismicas emplearon 3.5 minutos en re- 
correr la distancia de 526 km. que separa dicha región de Manila. 

17 



I30 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE KL AÑO 1897 



Terremoto de ii»» 45™ p. m. de 18 Octubre 1897 

(t. m. de greenwich) 



ESTACIÓN 



[xtromidtd NE. de Sanar. 
Manila. 
Zikawei. 
Nicolaiew 
Ischia . 
Catania 
Strasburgo 
Roma . 

Rocca di Papa 
Edimburgo . 
Shide (Newport) 



Principio de la 
agitación 



Fin d« ia 
agitación 



I!»» 45 



ni 



p. m. 



11" 48" 24» 



»» 



Qh ^m 



a.m. 19 



o»" 6 



III 



'» " 



o^ 5"' i7* » 



o" 6" 36- „ 



»> 



n 



3*» 7'"a.ra. 



i" 37' 



I*» 55" " 



o" 3"» 26" „ „ 4* 



o" 4™.7 



vh rBi 



Duración 



m 



r 31 



ni 



l^ 48™ 



M y 57 



m 



M i' 55" 



^tti >%f^» |h irDi I fli iri°* 

5 3" '> " * *5 M I 1 »o 



O*» 28" 



»1 M 



Qh ^qTh 



o" 22 



m 



o" 6'" 52» „ „ 2^ 37™ „ : 2" 30"' 



Instrumentos adoptados 



Seismógrafo Cccchi. 

Magnetógrafos. 

Péndulo horizontal fotográfico. 

Péndulo horizontal. 

Grande scismometrógrafo. 
(m. í5, kg. 300) 

Triple péndulo horizontal foto- 
gráfico. 

Grande seismomctrógrafo. 
(m. 16, kg. 300) 

Grande seismomctrógrafo. 
(m. 15, kg. 250) 

Péndulo biñlar fotográfico. 



¡ Péndulo horizontal fotográfico 
(sistema Milnc). 



Terremoto de 2^ 22^.5 p. m. de 20 Octubre 1897 

(T. M. DE GREENWICH; 



ESTACIÓN 



Extremidad NE. de Samar. 



Manila. 



Batavia 



í 



y 



Principio de ia 
agitación 

2h 22. «n 5 
2^ 26"» fO 



2^ 46 



in 



Fin de ia 
agitación 



2h 55 



m 



Duración 



o" 9' 



Instrumentos adoptados 



Sei.<imografo Uecchi. 



Magnetógrafos. 



(i) Por un descuido involuntario hallamos que en el cuadro de la página lli que con- 
tiene los datos referentes á este terremoto, se omitió la observación de Manila en donde fue- 
ron las sacudidas bien perceptibles y perfectamente registradas por nuestro seismógrafo 
Cecchi. Véase, en efecto, la nota comunicada á los periódicos de la Capital la mafiana del 
21: «A loh 3om p. m. de ayer, registraron los aparatos de este Observatorio un ligero tem- 
blor de oscilación. £1 fenómeno empezó con movimientos casi imperceptibles á los sentidos, 
si¿;uiéndose luego oscilaciones del 2.0 al 4.0 cuadrante primero, y del N. al S. después, al- 
canzando estas últimas una amplitud angular de 00 22' 00". A éstas sucedió un cambio brusco 
en la dirección del péndulo que de repente osciló de K.-O., con una amplitud angular de 
00 20' 15". Este ultimo sacudimiento tuvo lugar unos 3 minutos después de haberse observado 
I.1S primera.s ligerísimas oscilaciones, haciendo parar el péndulo magistral de la .sección astro- 
nómica de este Observatorio á loh ^im 24» . Huvo una ligera repetición á loh 53m p. m.« 



APÉNDICE II 



131 



ESTACIÓN 



Nicolaiew . 

Ischia . 
Catania. 
Strasburgo . 
Rocca di Papa 
Edimbui^o . 
Shide (Newport) 



Principio de la 
licitación 

I 2h 38« 

2Í» 4l«n 8' 
2^ 49«n 26" 
2h 37111 27' 

3** 3" 

^h 20"> 



* Fin de la 
i afltadón 



4h 35m 



Duración 

3** 4" 
I* 54- 



6h 3oni : 3'« 53» 
3h 33111 . o"» 13"' 



I! 



2h 43™ 29* 



jh i6«» 



2" 33' 



Instrumentos adoptados 



Péndulo horizontal fotopáfico. 

Péndulo horíxontal. 

Grande seismometrógrafo. 
(m. 25, kg. 300) 

Triple péndulo horizontal foto- 
gráfico. 

Grande aeismomctrógrafo. 
(m. 15, kg. 250) 

Péndulo horizontal fotogiMco. 

Péndulo horizontal fotográfico 
(sistema Milne). 



Ix>s resultados obtenidos para la velocidad de propagación, calculada en 
la misma forma que en el Apéndice I, son como siguen: 



Terremoto de 11»» 45™ p. m. de x8 Octubre 1897 





(r. M. 


I)K GREKNWICH 


^ » 


« 




Intervalo 

en 
minutos 


1 

¡ Velocidad de 


propagación 


Estación 

1 


A lo largo de la superficie 

¡ Millas foogréflcas ; Kilómetros 

por minuto ■ por segundo 

1 


En línea 

Millas feorállcas, 
por minuto 


recta 

Kilómetros 
por segundo 


Zikawei .... 


20 - 


58 


1.8 


57 i 


1.8 


1 
Nicolaiew. 


21 


238 


7.3 


217 ! 


6.7 


Ischia .... 


20.60 


284 


8.8 


251 


77 


Catania .... 

t 


2!. 60 


272 


8.4 


240 


7.4 


Strasburgo. . 

! 


18.45 


318 


9.8 


281 


8.7 


1 

Roma . . ' 


19.70 


298 


9.2 


263 


8.1 


Rocca di Papa . . j 


20.50 


286 


8.9 


253 


7.8 


Edimburgo . 


4.3 


139 


4.3 


122 


3S 


Shidc (Newport^ 


21.85 


284 ! 


8.8 


247 


7.6 



132 



ACTIVIDAD seísmica EN FILIPINAS DURANTE EL AÑO 1897 



Terremoto de 2*» 22™. 5 p. m. ¿e 20 Octubre 1897 

(T. M. DE GKEKNWICH^ 





Intervalo 

en 
minutos 


Velocidad de propagac 


:ión 

recta 


Estación 




A lo largo de la superficie 


En línea 












Millas f^ecgráflcas 1 Kilómetros 
por minuto por segando 


Millas geográficas 
por minuto 

66 


Kilómetros 
por segundo 


Batavia .... 


23-50 


66 


1.9 


1.9 


Nicolaiew. 


15.50 


322 


1 0.0 


294 


9.1 


Ischia .... 


18.65 


313 ; 9-7 


277 


8.6 


Catania .... 


26.95 


2x8 ! 67 


192 


5-9 


Strasburgo 


'4-95 


1 
392 i 1 2. 1 

1 


1^1 


10.7 


Rocca di Papa 


40.50 


145 4.5 128 


4.0 


Edimburgo . 


5750 


104 3.2 


91 


2.8 


Shidc (Nev.port) . 


2! 


295 1 

1 


9.1 


257 


7-9 



Acerca da los resultados que van en el primer cuadro sólo diremos que 
son muy parecidos á los que nos dieron los terremotos de Zamboanga. 

Bastante diferentes son, en cambio, los obtenidos para el terremoto de 
2^ 22>".5 p. m. del día 20. En ellos llama desde luego la atención por una 
parte la mucha velocidad que nos dan las observaciones de Nicolaiew y Stras- 
burgo, y por otra la poca velocidad deducida de los datos de Catania y 
Rnccii di Papa, comparada con la que arrojan los de Lschia y de Shide. 

En Nicolaie.v y Strasburgo llegarían tal vez á ser registradas algunas on- 
das de elástica compresión, al paso que en Catania y Rocca di Papa ni si- 
quiera serían sensibles los aparatos á las primeras ondas de elástica torsión, 
las cuales, con todo, fueron al parecer suficientemente intensas para poner en 
acción los microseismógrafos de Ischia y de Shide. 

No habiendo podido examinar por nosotros mismos los registros de los 
aparatos, no nos atrevemos á dar una solución definitiva acerca de la causa 
de estas discrepancias. Sin embargo, si la hora del principio de la agitación 
se ha tomado, como suponemos, con toda e.xactitud, creemos que únicamente 
deberán atribuirse á la mayor ó menor energía con que llegaban á cada es- 
tación las ondas séismicas preliminares, ó á la mayor ó menor sensibilidad de 
los instrumentos adoptados. 



APÉNDICE III 

EL GRAN TERREMOTO DE ASSAM 
DE 12 DE JUNIO 1897 REGISTRADO POR LOS 
MAGNETÓGRAFOS DEL OBSERVATORIO DE 

MANILA 



' Mucho se ha hablado y escrito sobre este gran terremoto de Assam (lla- 

mado también por algunos terremoto de Calcuta), verdaderamente extraordinario, 
así por su extremada violencia, como por la grande extensión del área conmo- 
vida: pero en primer término debemos mencionar la obra que arriba hemos 
citado y que acaba de dar á luz Mr. R. D. Oldham, Superintendente del 
Servicio Geológico de la India, titulada Report on the great earthquake 
OF 12**» June 1897. 

Según los datos recogidos en esta memoria, hallamos que las agi- 
taciones microséismicas procedentes del foco de dicho terremoto fueron re- 
gistradas por los microseismógrafos de los observatorios de Ischia, Rocca di 
Papa (R. Observatorio Geodinámico), Roma (Ufficio central di Meteorología 
e di Geodinámica), Padua, Catania, Siena, Pavia, G renoble, Strasburgo, Pots- 
dam, Shide (isla VVight) y Edimburgo; y por los magnetógrafos de los obser- 
vatorios de Colaba (Bombay), Batavia, Potsdam, Wilhelmshaven, Copenhagen, 
Pawlowsk (S. Petersburgo), Parque de S. Mauro (París), y Utrecht. 

En el boletín mensual del Observatorio de Zikawei (Shanghai), año 1897, 
segundo trimestre, hallamos también datos detallados de esta agitación perfec- 
tamente registrada por los magnetógrafos de aquel Observatorio. 

Con el fin, pues, de completar, por lo que á nosotros toca, esta serie de 
datos curiosísimos é interesantes, hemos creído conveniente dejar aquí consig- 
nado que también fué registrada esta agitación microséismica en las tres cur- 
vas de nuestros magnetógrafos. Y es de notar que en éstas, lo mismo que en 
las de Bombay, Batavia y Zikawei, no fué una sola la sacudida, sino que se 
distinguen varias otras, especialmente en el Bililar y en la Balanza. El princi- 
pio y fin de estos movimientos microséismicos, y su máxima intensidad pue- 
den verse en el siguiente cuadro: 



134 \criviDAr) seísmica en filipinas ourvnte kl año 1897 



;■ Príncipio de la agitación . [A- d ' ^^^ ^^ ^^ agitación 



t. ffl. de Manila t. m. de Qreenwich máxima ( i) t. m. de Manila ! t m. de Qreenwich 



Dc( iinómctro . ij 7^ i8«n p. m. ii^ 14°» a. m. o^^.ó 7»» 49°» p. m. 11*» 45™ p. m. 

1. 
Balanza . . .7^ i8m p. m. iili 14™ a. m. o'""".9 7^ 48"» p. m. ii*' 44™ a. m. 

I 

Bifilar .... ¡I 7h i7ni p. m. nh ijm a. m. 2'"".2 7»» 42"» p. m. 11»» 40™ a. m. 

• . ' ! 

Ahora, teniendo en cuenta que el terremoto tuvo lugar en el epicentro á 
n^ 5'" a. m. (t. m. de Greenwich), resulta que las primeras ondas seísmicas 
registradas por nuestros magnetógrafos emplearon S y g minutos en recorrer la 
distancia de 3352 km. que media entre Manila y dicha región epicéntrica: lo 
cual da una velocidad media de 6.98 km. y 6.21 km. por segimdo. Velocidad 
relativamente notable para tan poca distancia, y <iue debe probablemente atri- 
buirse á las ondas de elástica compresión. 



(i) En el Occlinómetro imm .— r.38 

Kn la Balanza lmm = 0.000096 C. G. S. 

En el Bitilar imm — 0.000098 C. O. S. 

Nótese que tenemos en cuenta no el valor de la oscilación entera, sino tínicamente el de 
la semioscilación. 



índice 



PAO.' 

PRÓLOGO 3 

Los temblores de 1897 considerados en general. 3 

I Número de temblores y dias de temblor del año 1897. ... 7 

II Principales temblores de 1897 10 

Enero, 18, 2'' 39™ o" a. m 10 

Febrero, 16, 5''— 6* a. m 11 

Febrero, 27, 3* 50" — 4** a. m 12 

Marzo, 16, 2* — 5** p. m 13 

Abril, 8, f)^ 45"' -I o"* p. m. . . - 13 

Mayo, 13, 7^ 43™ -7** 46™ p. m 14 

Mayo, 27, ii* o"' o* a. m 14 

Junio, 25 y 26 14 

Julio, 20, (/— 10" a. m., y 21, i**— 2*' p. m 14 

Agosto, 15, 8* 21" 24' p. m. 15 

Septiembre, 12, 2*' 5™ i6* p. m. y 14, 9'' 52'" 40" a. m. 15 

Septiembre, 21, 3" 13*" a. m. y i*» 17" p. m 15 

Septiembre, 29 15 

Octubre, 8, S**— 5"* 30™ a. m. 15 

Octubre, 19, 7** 52™ 24" a. m. y 20, lo*" 30"*' o' p. ni. 15 

Octubre, 27, 6** 10™— ó** 13'" a. m 16 

Noviembre, 8 y 9 16 

Noviembre, 14, 9'' 3™ o" a. m 16 

Diciembre, 10, i" 58™ p. m., y 11, ii** a. m 16 

III Distribución horaria y mensual 17 

IV Intensidad relativa de los temblores de 1897 y su repartición geo- 

granea ............. 20 

V Las posiciones lunares y los temblores de 1897 22 



PÁG. 



Terremoto de Luzón de 15 Agosto 1897 



I Hora del terremoto, foco y área de acción . 

II £1 terremoto en Manila-— Curvas seismográfícas 

III Repeticiones del temblor 

Temblores de la noche del 15 al 16. . 
Temblores del 16 y 17. 
Temblores del día 21 

IV Movimientos microséismicos en Manila 



27 
29 

35 

39 

39 
40 

40 

42 



Terremotos de Zamboanga de 21 Septiembre 

1897 45 

INTRODUCCIÓN 47 

I Hora y zonas isoséismicas de los dos terremotos principales de 

21 de Septiembre 49 

II El terremoto de i** 17*" p. m. en Zamboanga é Isabela de Basilan. 53 

En la Capital de Zamboanga 53 

En el distrito de Zamboanga 37 

En la isla de Basilan 59 

III El mismo terremoto en Joló, resto de Mindanao, Bisayas, La Pa- 

ragua, Calamianes y Norte de Borneo 60 

Joló 60 

Mindanao ........... 60 

Bisayas 6f 

La Paragua y Calamianes 62 

Borneo • 63 

IV Ola seísmica — Hechos observados en el mar de Joló y análisis de 

los mismos 64 

HECHOS OBSERVADOS 66 

Isabela de Basilan 66 

Zamboanga 67 

Joló ............. 69 

Dapitan 69 

Cuyo (Calamianes) 70 



PÁG/ 



Costa occidental de Negros 
Vapor "Brutus" 



ANÁLISIS DK LOS HFXHOS 



V Otros terremotos del 21 de Septiembre 

EL TERREMOTO DE 3"* 1 3" A. M. . 



Dapitan 

Cotabato 

Zamboanga, Basilan, Joló y otros puntos de Mindanao 
Bisayas y Calamianes 



VI Prolongado periodo seísmico de Zamboanga. 



JEMBLQRKS OBSERVADOS DESDE 22 SEPTIEMBRE HASTA 7 OCTU- 
BKE Io(//< .•.••..•••.. 

TEMBLORES OBSERVADOS DESDE ^ DE OCTUBRE 1897 HASTA I3 DE 
ABRIL 1899 



*,/■ ^v '■ 



N • *^-^/-^ «"X ^ s í*^ ^N..' 



Terremotos de Samar de 19 y 20 de Octubre 



INTRODUCCIÓN 



I Hora en que se sintieron los terremotos más principales. 

II Foco aparente y área de acción de estos terremotos. 

Terremoto I y II (8** 5™ y S*» 20" a. m. del 19, t. m. de Calbáyog 
Terremoto III (3'' 15" p. m. del 19, t. m. de Calbáyog) 
Terremoto IV (o** 50™ p. m. del 20, t. m. de Calbáyog; 
Terremoto V (10* 45" p. m. del 20, t. m. de Calbáyog) 
Otros terremotos secundarios de los días 19 y 20 

III Los terremotos en Samar— Sus efectos destructores. 

En la región NE. de Samar 

En Calbáyog 

IV Los terremotos en Bisayas, N. de Mindanao y SE. de Luzón 

V Prolongado periodo seísmico 

VI Movimientos microséismicos en Manila durante los temblores de 

Samar 

18 



70 
70 

71 
76 
76 

11 
11 
78 

79 



OTROS TEMBLORES MENOS INTENSOS Ó DE ÁREA DE ACCIÓN MÁS 

REDUCIDA 80 



82 
85 



93 

95 
96 
98 

98 

99 

99 

99 
100 

J02 

102 
104 

107 

112 

116 



PÁG.' 

Apéndice I— Los terremotos de Zamboanga registrados á grandísimas 

distancias 121 

Apéndice II— Los terremotos de Samar registrados á grandísimas dis- 
tancias 129 

Apéndice III- El gran terremoto de Assam de 12 de Junio 1897, re- 
gistrado por los magnetógrafos del Observatorio de Ma- 
nila 133 



Lámina I— Curvas del seismómetro de Cotabato— 16 Febrero 1897. . . 11 

Lámina II— Carta seísmica I —Temblores de 18 de Enero y 16 de 

Febrero 16 

Lámina III -Carta seísmica II — Temblores de 16 de Marzo, 8 de 

Abril y 8 de Octubre 16 

Lámina IV— Carta seísmica III— Temblores de 13 y 27 de Mayo. 16 

Lámina V— Carta seísmica IV— Temblores de 27 de Febrero, 27 de 

Octubre y 14 de Noviembre 16 

Lámina VI — Carta seísmica V— Intensidad máxima de los temblores 

fílipinos de 1897 20 

Lámina VII— Carta seísmica VI —Frecuencia de los temblores filipinos 

de 1897 20 

Lámina VIII— Carta seísmica VII— Temblor de 15 Agosto 1897. . . 33 

Lámina IX — Curvas del seismógrafo Cecchi del Observatorio de Manila — 

15 Agosto 1897 , 35 

Lámina X — Curvas trazadas por el seismógrafo Gray-Milne del Observa- 
torio de Manila durante el temblor del día 15 de Agosto 
de 1897, á 8'' 21" 24" p. m 36 

Lámina XI— Carta seísmica VIII— Terremoto de 21 Septiembre 1897 

(i** 17°» p. m.) 52 

Lámina XII— Curvas trazadas por el seismómetro de Cotabato durante los 

terremotos de 21 Septiembre 1897 61 

< 
Lámina XIII— Carta seísmica IX— Temblores de 19 Octubre 1897. 98 

Lámina XIV— Representación gráfica del número de temblores de Calbá- 

yog y de agitaciones microséismicas extraordinarias observa- 
das en Manila, durante el período 19-26 Octubre 1897. . 119 



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